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Lucro y endeudamiento: los males del negocio educativo

El reciente jueves en la Casa FECh, se hizo el primer Pleno de Federación luego de iniciado el año académico. El centro político estuvo en la Pauta de la CONFECh, discutida en las distintas asambleas de nuestra Universidad, en preparación a la movilización de este 19 de abril.

Nancy López

Concejera Fech Filosofía y Humanidades, U de Chile y militante de Pan y Rosas y Vencer

Romina Fuentes

Presidenta Centro de Estudiantes de Veterinaria

Javiera Rivas

Secretaria de comunicaciones del CCEE Bachillerato Uchile

Martes 10 de abril

A grandes rasgos, la división que planteaba la pauta de discusión tenía 3 grandes ejes: el balance del movimiento estudiantil y sus demandas históricas; la coyuntura política con el Tribunal Constitucional y las crisis de las Universidades Arcis e Iberoamericana y la caracterización de la movilización del 19 de Abril ya convocada.

Todo esto, en el marco de un gobierno de Piñera, la derecha y los empresarios, que viene dando fuertes ataques.

En solo un mes de gobierno, a la derecha y a los empresarios no les ha temblado la mano: aún no asumían formalmente y ya comenzaban los despidos focalizados y antisindicales, como los ocurridos en Antofagasta.

Pero apenas colocada la banda presidencial, comenzó con la limitación de la ya insuficiente Ley de Aborto a través de la objeción de consciencia. Luego, el anuncio de modificaciones a la Ley Antiterrorista para ampliar su capacidad represiva, e incluyendo el anuncio de Chadwick de la creación de una “policía antiterrorista”.

Y luego, directo a los estudiantes: primero con el fallo del Tribunal Constitucional que pavimenta más aun el camino para generar lucro en las Universidades privadas con dineros públicos, y luego con el anuncio del retiro del proyecto de Ley que la administración de Bachelet dejó con el fin de acabar el CAE, que como objetivo no tiene más que seguir profundizando el mercado educativo, y a pesar de haber sido un proyecto que en lo sustancial era muy parecido a la propuesta elaborada por el primer gobierno de Piñera.

Años de movilización y aun no arrancamos nuestras demandas históricas

Una crítica que se pudo extraer de las distintas asambleas de la Universidad, es que la CONFECh ha dado una dirección al movimiento estudiantil que no ha logrado imponer nuestras demandas, lo que nos mantiene a la defensiva –como movimiento- en la actualidad. Aquella crítica, presente en la síntesis del Pleno de Federación recién pasado, se esboza, pero no da cuenta de las claras responsabilidades de la dirección pasada y la actual.

La Confech no es una orgánica “neutral”, sino que durante años ha sido dirigida fundamentalmente por las mismas organizaciones que hoy componen el Frente Amplio, y bien lo grafica la Fech y sus dirigencias: Movimiento Autonomista con Boric en 2012, Izquierda Autónoma con Fielbaum el 2013, Izquierda Libertaria con Sepúlveda el 2014, nuevamente Izquierda Autónoma con Saavedra y luego con Rojas, actual diputada, en 2015 y 2016, Revolución Democrática (ex UNE) con Andrade en 2017 y, actualmente, Movimiento Autonomista con Mohor.

¿Qué ha pasado durante estos años? Que el Frente Amplio se ha dedicado a organizar las fuerzas del movimiento estudiantil con una estrategia bien clara: la búsqueda de mejores negociaciones en los marcos de la institucionalidad a través de “incidir en el Parlamento” y llamando a movilizaciones por hitos sin un programa de acción claro, que ha terminado en lo que hoy denuncian los estudiantes en sus asambleas, desgaste.

Es que cómo no hacerlo, si nos hemos movilizado estos últimos años supeditándonos a los tiempos del gobierno de turno y sin imponer nuestra propia agenda. Aquella estrategia es la que aplican también cuando deciden participar de las comisiones de acuerdo con Piñera (de infancia y seguridad), y ello explica que las marchas se hayan vuelto casi “folcróricas”.

Las reformas de Bachelet no fueron ninguna respuesta definitiva para terminar con el mercado en la educación, todo lo contrario, nunca se buscó enfrentar a sus sostenedores -los empresarios- y aquella estrategia ya probada, será más infértil aun con un gobierno de derecha, que no dudará en echar mano a los sectores más conservadores para atacarnos, incluyendo su herramienta privilegiada: la represión de mano de la policía.

La gran discusión: ¿Por qué movilizarnos?

Si queremos pensar los objetivos estratégicos del movimiento estudiantil, teniendo de base que la estrategia probada estos años ha fracasado, debemos detenernos y pensar también cuáles son los objetivos estratégicos del gobierno de Piñera.

Claramente acallar a los movimientos sociales y sacarlos de escena, ¿pero cómo? La apertura de las comisiones de acuerdos junto al Frente Amplio lo que hace es buscar una mayoría que no tiene en el Parlamento para reponer su propia agenda: infancia y seguridad. Si logra aquello con éxito –sacar la agenda de educación-, lograrán que el lugar de los estudiantes efectivamente sea solo la sala de clases y, como dijo el Ministro Varela, que el tiempo de las marchas ya pasó.

Sin embargo, el movimiento estudiantil debe buscar poner su propia agenda en discusión, para evitar que Piñera se salga con la suya. Las y los compañeros en sus asambleas, reconocen que el mercado en la educación no ha terminado y que la lucha principal que tenemos que dar es por sacar a los empresarios de la educación.

En eso también las organizaciones de izquierda estamos de acuerdo, Juventudes Comunistas, Frente Amplio, Vamos Construyendo y Vencer, decimos que hay que salir a movilizar en contra del mercado educativo, pero ¿qué programa necesita el movimiento estudiantil para apuntar a aquel objetivo, más decididamente?

Para el Frente Amplio, bastaría con levantar el programa de fin al lucro y de fin al negocio en la educación, sin retomar el programa histórico del movimiento estudiantil, quedándose en lo que sería posible, pero sin avanzar a lo necesario.

Los vemos más en los medios de comunicación por su participación en las comisiones de Piñera, que organizando efectivamente la movilización desde las federaciones que dirigen. Es que pareciera que existe mayor interés por construir su propia oposición parlamentaria, que en construir una oposición en las calles, con los trabajadores/as, junto al movimiento de mujeres y estudiantil, que enfrente a la derecha.

Mientras que para las Juventudes del PC la Reforma de Bachelet habrían resuelto los problemas de la educación de mercado, habría que movilizarnos ahora por una nueva Constitución. Si bien, estamos de acuerdo con que la Constitución de Pinochet es un límite vigente, la única forma de cambiar eso es con la organización y movilización de cientos de miles. Solo así podremos asegurar una Asamblea Constituyente libre y soberana, basada en la movilización. Pero esa articulación y fuerza, para nosotros como movimiento estudiantil, hoy se juega en imponer nuestra propia agenda educativa.

Pongamos fin a la educación de mercado

Desde Vencer pensamos que si Piñera quiere sacarnos de agenda al movimiento estudiantil, con mayor fuerza nosotros tenemos que imponerla. En ese marco, pensamos a su vez que el programa que el movimiento estudiantil debe levantar, es un programa que efectivamente responda al problema de la educación de mercado, al problema de la crisis de la educación pública.

Dentro de nuestra propia universidad tenemos ejemplos claros de cómo actúa el mercado educativo: por ejemplo, los Hogares Universitarios, al año 2017 tuvieron una nómina de unos 120 beneficiados según la página de la universidad, que es completamente insuficiente para un universo de más de 25 mil estudiantes, y que aun para los estudiantes que acceden al beneficio, persisten los problemas históricos de infraestructura y hacinamiento, frente a lo cual las y los estudiantes ya han anunciado un estado de alerta.

Otro ejemplo es el bullado Proyecto Bicentenario que desde 2011 mantiene al Campus Juan Gómez Millas en un estado de construcción y reconstrucción constante. Partiendo con un préstamo de 25 mil millones de pesos, según detalla el artículo de la Revista Bello Público, ha contado con una serie de irregularidades presupuestarias, que mantienen al Campus en un estado de precariedad evidente y para toda la comunidad educativa.

Y para qué hablar de las condiciones laborales de funcionarios/as y docentes, que también se encuentran en una constante precarización y flexibilización laboral. Es cosa de comparar la cantidad de funcionarios/as y docentes a planta que para febrero de este año eran unos 3.000, según información de transparencia, que es una cifra muy menor respecto de los más de 11.000 trabajadores/as a contrata, que son despedidos y recontratados cada año y que no tienen posibilidad de optar a la Carrera Funcionaria y sus beneficios.

Y peor aún la situación de los Honorarios, que son al menos 1.000 y que, en su mayoría, no corresponden a funciones transitorias como dice la Ley, sino que son parte del personal de docencia, aseo y jardines, mantención y una serie de labores que mantienen durante años bajo este régimen contractual.

Es esto a lo que nos referimos cuando hablamos de la crisis de la educación pública. Es a estas problemáticas a las que tenemos que dar respuesta cuando decimos que hay que acabar con la lógica de mercado en la educación.

Pero ¿bastará con un programa que ponga solamente la exigencia de acabar con el lucro? Para nosotros y nosotras, desde Vencer, aquello es insuficiente. Puesto que es inviable pensar en el fortalecimiento de la educación pública si no exigimos un Plan de Financiamiento Integral del Estado a las Universidades Públicas, que desarrolle planes de infraestructura, el paso a planta de funcionarios/as y docentes, la apertura de matrículas para las universidades del Estado, que asegure la gratuidad al 100% en las Ues. Públicas, y también asegure la estatización de toda universidad privada en crisis y en manos de grandes empresarios de la educación, como la ARCIS y la Iberoamericana, o la Universidad Andrés Bello, perteneciente al grupo Laureate, a quienes comprobaron lucro descarado en sus instituciones.

Por un Paro Nacional efectivo este 19 de Abril

Distintas Facultades, como Bachillerato y Filosofía y Humanidades, discutieron la necesidad de que la marcha de este 19 de abril sea un Paro Nacional efectivo de estudiantes, profesores, trabajadores/as y funcionarios/as, para marcar el hito movilizador que nos permita levantar un plan de movilizaciones que se proponga enfrentar los ataques del gobierno de Piñera.

¡Movilicémonos este 19 de abril, junto a las y los funcionarios de nuestras universidades, por un Plan de Financiamiento Integral a la Educación Pública, que permita acabar con el lucro y conseguir la educación gratuita!






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