Géneros y Sexualidades

COLUMNA DE OPINIÓN

Loyola y las intenciones de contener y apropiarse del movimiento de mujeres en la UA

Durante el pleno estudiantil que se realizó el día de ayer en la Universidad de Antofagasta, fue anunciado por la Federación de Estudiantes un protocolo elaborado por rectoría, que pretende transformar una demanda histórica en un plus para su re-elección.

Karla Peralta Díaz

Ex Presidenta del Centro de Estudiantes de Medicina, Universidad de Antofagasta

Viernes 18 de mayo

A un día de las masivas marchas realizadas en todo el país, en el contexto del histórico momento que vive el movimiento de mujeres en Chile, en la Universidad de Antofagasta las autoridades pretenden contener el movimiento que pudiese generarse ¿Cómo?

En contra de todas las leyes de la biología, por medio del viejo truco de la generación espontánea, el rector de la UA, Luis Alberto Loyola, elaboró “de la nada” un protocolo contra el acoso que envió a la federación para que éste fuera discutido por los estudiantes.

Claro que debemos agregar algunos “detalles” de este envío que no son menores, y pueden opacar el truco que el rector pretende pasar como un apoyo al movimiento de mujeres.

Décadas de Loyola

Luis Alberto Loyola, rector de la UA, se encuentra hoy finalizando nada más y nada menos que su tercer periodo, y en el inicio del proceso de postulación a la re-elección. Es decir, un cuarto periodo que le otorgaría al casi vitalicio rector, un total de 16 años en el cargo. Periodo que podría extenderse en dos mandatos más, gracias a al proyecto de ley de educación superior.

De esta manera el rector pretende perpetuar lo que ha sido su reinado autoritario en la universidad, oponiéndose a las más mínimas demandas de los estudiantes, exigidas en múltiples procesos de movilización de paros y tomas.

Una de las demandas claves ha sido por años, la exigencia del paso a planta de todos los funcionarios de la Universidad, por el fin a la inestabilidad laboral, siempre con la clásica respuesta de la “falta de recursos para poder implementar dichas demandas”; sin embargo, cabe preguntarse: en todos sus años de ejercicio como rector, ¿cuántas veces ha rebajado su sueldo por la “falta de recursos” a la que recurre para justificar las precarias condiciones en que se encuentran funcionarios, docentes y estudiantes en la universidad?

Cabe destacar que el sueldo total que recibe Ignacio Loyola, según los datos publicados en TransparenciaUAntof, corresponde a $7.482.061.

Cooptación del movimiento feminista: una línea nacional de las autoridades

Ha quedado demostrado a nivel nacional, que los protocolos (en aquellas universidades donde sí existen) no funcionan debido a que dependen de las autoridades, que son las mismas quienes han encubierto por muchos años los casos de acoso y abuso sexual. Pues bien, Loyola no está ajeno a esto. La Universidad de Antofagasta ha sido nicho de múltiples denuncias sobre casos de acoso y abuso sexual, principalmente de parte de docentes, que terminaron sin resoluciones, y con docentes – cuando mucho- cambiados de departamento.

Ya lo hemos visto en otra universidades, los rectores han salido a manifestar su “apoyo” al movimiento de mujeres, y han manifestado estar de acuerdo con la necesidad de “hacerse cargo” del problema del acoso y abuso en las universidades. Pero todo ligado y presionado por el contexto nacional de movilizaciones en más de 15 universidades, y que han impuesto el tema en los medios de comunicación.

Para nadie es sorpresa que en este contexto, y en miras de su re-elección, Loyola necesite cubrir ese punto débil, y lo hace por medio de este protocolo, que durante los últimos 5 años al menos, ha manifestado como imposible. Es en cierta medida un intento desesperado, por contener y frenar el proceso de movilización que puede estallar en la UA.

Fortalezcamos la unidad y luchemos por un protocolo triestamental contra el acoso

Durante la asamblea de mujeres que se realizó el día miércoles en la UA, se discutió entorno a la necesidad de un protocolo –hasta ahora inexistente- en la universidad. Según definieron las asistentes, la elaboración e implementación de este protocolo debe ser de carácter triestamental, independiente del gobierno y las autoridades –por lo tanto independiente de Loyola- y resolutivo. Debe haber una comisión de esas características encargada de recibir las denuncias, llevar adelante el proceso de investigación y resolución. Además, este protocolo debe incluir las medidas que se tomarán para acompañar y apoyar en lo que sea necesario a quien realice la denuncia.

En esta misma línea, dicho protocolo debe ser formulado y discutido por las asambleas de carrera y pleno universitario, y no, el que envía el rector, pretendiendo aprovechar las demandas de las mujeres en favor de su campaña electoral.

Entonces compañeros, a la medida de quién vamos a hacer este protocolo, nuestra o de Loyola. Esto se tiene que construir de manera triestamental desde las bases hacia arriba y no al revés. Debemos conquistar por medio de la lucha en las calles y las movilizaciones, un protocolo que responda a nuestras demandas, junto con una educación laica, no sexista, y esto necesariamente debe ir de la mano con poner fin al autoritarismo universitario, para que figuras como Loyola, no sigan siendo un freno para el movimiento de mujeres y el movimiento estudiantil en su conjunto.

Así mismo, para hablar de triestamentalidad debemos pelear por el fin a la inestabilidad laboral, y por tanto el paso a planta de todos los funcionarios, ya que de otra forma, tampoco podrán las funcionarias denunciar casos de acoso o abuso, sin el temor a ser despedidas o sufrir represalias de parte de sus jefes. Por lo tanto, es clave que levantemos la demanda por el financiamiento integral a todas las universidades públicas del Estado, que permita entre otras cosas, el paso a planta.

Es por esto que para conquistar nuestras demandas debemos fortalecer los espacios de organización, como la próxima asamblea de mujeres a realizarse el martes 22 a las 13:30hrs en la UA, de la mano de levantar un plan de movilización ascendente, en unidad con los y las trabajadoras de la universidad, para hacer frente a la violencia machista, sostenida por el gobierno y el autoritarismo universitario.






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