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Low Cost y la resistencia de los trabajadores aeronáuticos: salvajismo de bajo costo

Las empresas Low Cost se presentan como nuevas estructuras modernas y a tono con los nuevos tiempos que corren.

Eduardo Lusa Saab

Delegado LAN Argentina

Jueves 14 de septiembre | 13:24


Aeronáuticos: ¿dónde esta Santiago Maldonado? - YouTube

Sus recetas son sacadas del viejo arsenal del empresario que solo reduce toda su ciencia el ajustar a los trabajadores. Algunos ejemplos los pinta de cuerpo entero.

Los propios creadores del sistema Low Cost proponen eliminar al co piloto que consideran un “gasto superfluo”, el lector atento podrá preguntarse ¿Que pasaría si el piloto se descompone en pleno vuelo? La respuesta es temeraria.

La creatividad no cesa. En su afán de lucro agregan otra ingeniosa idea: aumentar la cantidad de pasajeros por vuelo y para ellos proponen que los pasajeros viajen semi parados en tarimas. No estamos exagerando. Usted leyó bien. Que los pasajeros viaje parado. Nada dejan al azar.

En caso de turbulencia un sistema de sogas sostendría al pasajero para que este no ande a los tumbos en el pleno vuelo. El reconocido documentalista Michael Moore detalla de una manera escalofriante los sucesos que llevaron al accidente de un vuelo de la línea aérea Continental. Piloto y co piloto mueren junto a 50 pasajeros. Ambos estaban saturados de horas de trabajo. Para suplir su magro salario hacían extras en bares ejerciendo el oficio de camarero. Para no seguir abundando, cerramos con una pregunta ¿Quiénes son las salvajes? Una respuesta segura y a priori surge sin duda: los trabajadores no.

La última audiencia convocada para la entrada de empresas Low Cost al negocio aerocomercial en Argentina termino de demostrar que el gobierno de Macri tiene un suculento negocio para varias empresas de oscura reputación. “Cielo se vende”, dice el cartel. La respuesta de los trabajadores aeronáuticos no se hizo esperar. Con una asamblea conjunta de todos los gremios, los trabajadores demostraron su enérgico rechazo a la política de cielos abiertos que intenta implementar el gobierno argentino.

La cordial bienvenida a los empresarios de dudosa procedencia y antecedentes contrasta con el trato hacia los trabajadores. Fue el propio Dietrich, el acaudalado empresario devenido en Secretario de Transporte, quien lanzo la ofensiva discursiva contra las organizaciones obreras y el derecho de asamblea. Tildo de salvajes a los trabajadores. Fueron de la partida los grandes medios de comunicación con Clarín y La Nación titulando y editorializando contra los trabajadores. “Huelga Salvaje” fue el mote utilizado contra el legítimo derecho a la protesta que ejercimos los aeronáuticos.

Sucede que el gobierno debe apelar a la mentira y presentar el burdo negociado de entregar los cielos como “la revolución de los aviones”. En su eje argumental, promueven la idea de que esta manera se bajaran los costos y se acrecentara el volumen de los pasajeros que puedan acceder al servicio aerocomercial. Mentira. Al momento las empresas que ostentarían el nuevo negocio solo insistieron en bajar los costos laborales. Nada de nada, a excepción de una costosa campaña publicitaria, han dicho sobre los costos de los pasajes y un supuesto abaratamiento de los mismos.

Para muestra basta un botón. La propia LATAM, en su declarado propósito de reconvertirse en una empresa Low Cost para hacerla “competitiva” viene llevando adelante una política creciente de ataque a las conquistas convencionales de los trabajadores. En el camino viene despidiendo compañeros “voluntariamente”, achicando y cerrando sectores. Mientras el servicio al pasajero se ha degradado notoriamente. ¿Y el costo de los pasajes? Se han encarecidos notoriamente por la vía del cobro de equipaje, del servicio a bordo y otros fraudes encubiertos. En síntesis: la única empresa funcionando en los términos del “bajo costo” achico y despidió. Todo el resto es puro humo. Todo hace suponer que las nuevas empresas ingresantes serán mucho peor.

Con la entrada de las Low Cost lo que se intenta es una política SALVAJE que atenta contra nuestra línea de bandera para preparar el camino a un reprivatización. Para dicho objetivo estas empresas tienen como meta bajar los costos operativos y laborales. Bajo el amparo de una supuesta filosofía que intenta abrir camino a la modernidad y las nuevas tecnologías intentan presentarse como lo “nuevo” y esgrimen el mercado aéreo europeo como su vitrina triunfante y exitosa ocultando deliberadamente que los grupos económicos detrás de estas empresas “exitosas” en Europa están en una virtual quiebra. Los más avezados analistas reconocen que la “burbuja Low Cost” está adquiriendo dimensiones críticas.

Desde la agrupación aeronáutica El Despegue estamos promoviendo una campaña hacia los usuarios. Somos los trabajadores los primeros interesados en que la mayoría del pueblo pueda acceder a pasajes baratos. Para ello proponemos que sea nuestra propia Línea de bandera Aerolíneas Argentinas la palanca y el instrumento para que millones puedan acceder a los pasajes aéreos. Aquello solo sería posible si escapamos a la trampa de la rentabilidad y consideramos a nuestra empresa estatal como un instrumento de servicio y conectividad al servicio de las mayorías populares. Como sucede en varios países nuestra línea de bandera debe garantizar el DERECHO a volar. Trabajadores, jubilados, jóvenes y niños podrían volar a precios realmente accesibles. Los patrones de turnos refutaran que aquello es imposible sin perder “eficiencia” porque quieren que consideremos a nuestra línea de bandera en la lógica del mercado y la competitividad empresarial. En cambio nosotros la consideramos un instrumento social fundamental en el terreno de la conectividad de los cielos y el territorio argentino. Es desde esta visión que proponemos fortalecer Aerolíneas Argentinas y que sea solventada por la vía de impuestos a las grandes fortunas como podrían ser la minería y la soja.

Aquello solo podrá lograrse si derrotamos la política de reprivatización y desaguace que encarna la actual patronal al mando de la gerencia de aerolíneas. Lejos de bajar costos se impone la necesidad de mejorar las condiciones laborales empezando por el pase a planta permanente de los miles de trabajadores tercerizados que prestan servicio en Aerolineas Argentinas. Un reclamo que los propios trabajadores precarizados vienen levantando hace años y que los efectivos deben tomar como propios. El interés al acceso masivo de las mayorías populares solo puede lograrse si los trabajadores y usuarios se hacen del control y la dirección democrática de Aerolíneas Argentinas.

Es desde esta perspectiva que los aeronáuticos de El Despegue hemos participado y apoyado como delegados y activistas de base la convocatoria a la asamblea realizada por el conjunto de los gremios. Pero somos muy críticos de la política de las cúpulas sindiacales aeronáuticas. Sucede que mientras hacen discurso combativo contra las Low Cost ya han aceptado su ingreso a condición de que las mismas acepten Convenios Colectivos de Trabajo. Para los trabajadores de El Despegue es incompatible el concepto de Low Cost con cualquier idea que ampare el derecho laboral. Justamente la esencia de estas empresas está en las antípodas del derecho laboral para los trabajadores. Compartimos la correcta denuncia a los problemas de seguridad operativa y la visión de que fue LAPA, con su trágico final, la primer Low Cost que opero en el país. Es justamente en base a esta contundente denuncia publicada por los gremios de la FAPA (APTA, APLA, UALA, AAA, APA, UPSA) en un documento reciente, que desde El Despegue decimos que no hay nada que negociar. Las organizaciones sindicales aeronáuticas han demostrado tener la fuerza para derrotar el intento del gobierno de Macri de vender nuestros cielos y entregarles a estas oscuras empresas un millonario negocio.

Por eso proponemos darle continuidad a la asamblea conjunta mediante un plan de lucha que incluya la movilización, la asamblea y el paro. Para elle es fundamental una campaña de esclarecimiento hacia los usuarios, cuestión fundamental para evitar la división entre usuarios y trabajadores que promueve el gobierno y sus medios afines. Se hace necesario entonces la convocatoria inmediata a la realización de asambleas por sector en el conjunto de las empresas y sectores para que los trabajadores tomen en sus manos y sean protagonistas de esta pelea. El objetivo de una nueva asamblea general de TODOS los aeronáuticos debe generarse en base a la democracia directa de todos los trabajadores involucrados. Cualquier trabajador debe poder expresarse libremente y definir de manera colectiva los pasos para un plan de lucha que derrote el salvajismo empresario del bajo costo.

Los aeronáuticos de El Despegue opinamos que esta pelea la estamos dando en el marco de una escalada prepotente de las fuerzas de seguridad que llegaron a cruzar el límite de encarcelar compañeros por hacer correctamente su trabajo. De ahí que nuestros delegados hayan mocionado en la Asamblea general la presidencia honoraria de Santiago Maldonado que fuera votada por aclamación. Nuestra batalla contra el bajo costo esta profundamente ligada a un interrogante ¿Dónde está Santiago Maldonado? Por eso marcharemos el 18 de Septiembre aniversario de la desaparición de Julio Lopez preguntándonos una y mil veces: ¿dónde esta Santiago?








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