Mundo Obrero

En primera persona

Los trabajadores no podemos esperar más

Los trabajadores venimos escuchando las promesas de los políticos pro patronales desde siempre. De ellos y del capitalismo, no podemos esperar nada.

Lunes 29 de mayo | Edición del día

Al principio uno lo naturaliza, es por la edad, decís. Entrás a trabajar contratado, si sos guacho tenés que aprender, pero al cabo de dos o tres fábricas ya sabés cómo funciona.

Vas, buscás el recibo, por un lado tenemos que ir los de la consultora, por otro los de planta permanente. El objetivo es crear una barrera para que no veamos que somos todos iguales.

Entonces ves que en la fila de la consultora hay también gente grande, hombres y mujeres con muchísimos años de trabajo, sostenes de familia precarizados, puestos en la cuerda floja, te das cuenta de que nos están vulnerando a todos, de que nos quitan hasta la posibilidad de tener sindicato, y estamos a merced de esos nenes y nenas de mamá que estudiaron recursos humanos y de las empresas explotadoras.

Todo el relato sobre crecimiento económico e industrialización, sostenido sobre esta situación, todo el relato se va acabando junto con nuestra fuerza y nuestra salud.

Hoy, el resultado está en nosotros mismos, en los compañeros de laburo: hernias, tendinitis, accidentes por las largas jornadas o los altos ritmos, o yendo a laburar, es lo mismo. Con suerte te dejan solo un dedo chueco. Después te la pasás renegando con la ART o la obra social para que te reconozcan los días, más aún si necesitás tareas livianas o corresponde algún resarcimiento económico. Porque así le ponen un precio a tu cuerpo, a tu espalda, a tus manos, como si con unos mangos pudiéramos comprarnos un cuerpo nuevo.

El macrismo llegó para hacer la política sádica y a cara descubierta de los patrones. Puso un techo del 20% a las paritarias y ni dudó en meterle palos a los docentes, que desafiaron este techo con una lucha larguísima.

Nos piden paciencia, que esperemos, que confiemos en que si ellos concentran toda la guita en algún momento algo nos va a llegar. Hablan y hablan del problema de la corrupción que traen ellos con sus familias acomodadas, pero de los derechos obreros ni una palabra.

Nosotros hace rato que venimos esperando.

Desde hace 2 meses que en la fábrica estamos luchando por un aumento de sueldo que supere la paritaria, ya que laburamos 9 horas por 11.500 pesos.

Y está más que cantado que la UOM no va a ayudar a cambiar la situación de los metalúrgicos.

Seguimos hablando de la inflación futura cuando año tras año venimos perdiendo poder adquisitivo, pero eso sí, los burócratas son apasionados amantes de la legalidad y la paz social, por eso nos quieren convencer en cada asamblea que agachemos la cabeza y mostremos buena voluntad.

Los compañeros ya estamos saturados de poner la otra mejilla para que los empresarios tengan otro año de jugosos negocios. Nuestras familias hacen verdaderas proezas económicas para llegar a fin de mes.

Por eso en dos meses de lucha todavía no damos el brazo a torcer, conquistamos la unidad, ante las amedrentadas de la patronal que quiso suspender, que quiere echar. Logrando paros totales de hasta una semana, sin que se pueda descontar ni una moneda de nuestros sueldos.

Con esta lucha implementamos la medida de quite de colaboración y nos empezamos a dar cuenta de algo que no era tan obvio, como cobrar dos mangos. Nos dimos cuenta que el trabajo a media máquina nos dejaba resto físico, que al volver a nuestras casas, podemos hacer cosas de nuestra vida. Muchos compañeros contaron como celebraron por volver a su casa y ver a sus hijos. Tener energía para alzarlos y jugar con ellos, y no verlos como una carga.

Escuché gente que me dijo que le gustaría tener un tiempo para aprender un instrumento, otros que pasarían más tiempo con su pareja. También aquellos que estudiamos y trabajamos, y que nos gustaría poder hacernos el tiempo para dormir 8 horas.

La pelea no es solo por unos mangos más, la pelea también es para no dejar la vida entera en la fábrica.

No podemos esperar más, no hay nada que esperar.

Esperamos con el kirchnerismo hasta romper nuestro cuerpo. Macri quiere que entreguemos derechos para darle garantías a los capitalistas, un verdadero hipócrita.

Nosotros, con Nico del Caño peleamos por un sueldo igual a la canasta familiar laburando 6 horas, 5 días a la semana, asegurando el pleno empleo.

Exijamos y le arrebatemos a los capitalistas el derecho a una vida plena y llena de sueños. ¡Nuestra vida vale más que sus ganancias!








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