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TUCUMAN

Los trabajadores de Rappi en tiempos de cuarentena

Se decretó el estado de cuarentena general a nivel nacional, sin embargo los repartidores de la plataforma Rappi no tienen otra opción que seguir trabajando.

Viernes 20 de marzo | 23:32

En tiempos de cuarentena, con el cierre de restaurantes, bares y cafeterías, el gobierno está tratando de demostrar que tiene una actitud responsable hacia la escala de la epidemia. Pero algunas cocinas y deliverys siguen funcionando, como es el caso de los pedidos por la plataforma Rappi.

Ahora bien, los trabajadores de esta plataforma no están contemplados en las medidas anunciadas por el gobierno nacional, se exponen y parece no haber ninguna opción para ellos. Una situación bastante crítica.

Al ser trabajadores “independientes”, si no trabajan el día a día, no cobran, por lo que la cuarentena no es una alternativa para ellos. Son empujados a estar en la primera línea frente a la pandemia.

Tal es así, que los repartidores recibieron un mensaje desde la plataforma donde se les decía que el delivery está exento de la reglamentación del gobierno argentino, en referencia al aislamiento social preventivo y obligatorio.

En un contexto de suma precarización, donde 3 de cada cuatro jóvenes en Tucumán trabajan en negro, donde la juventud tiene los peores trabajos, la cuarentena masiva e indiscriminada no tiene ninguna medida específica para este tipo de trabajos. Al contrario, la plataforma aprovecha para “incentivar” con mensajes de aliento, para seguir trabajando.

Por otro lado, Rappi no solo envio mensajes de texto a sus trabajadores, sino también, por medio de e- mails, les hizo llegar recomendaciones y un certificado para poder circular durante esta emergencia sanitaria. Sin embargo, en estos e-mail no se mencionaba nada en relación a elementos de higiene, como barbijos, guantes o alcohol. El cuidado queda en manos de los trabajadores y los gastos que eso conlleva.

Derecho a protegerse y proteger a los demás

Cabe mencionar que los repartidores de Rappi tienen como condición ser monotributistas, es decir que sus aportes, obra social, seguro contra accidentes, entre otros, son responsabilidad absoluta del trabajador. Al tener la etiqueta de trabajadores “independientes” se les priva de derechos mínimos. No existe para ellos compensación ni bonificación alguna durante una cuarentena por ejemplo.

La pandemia ha agregado un nuevo riesgo significativo a este trabajo. Este nuevo riesgo se distingue de los cotidianos por el hecho de que esta vez no solo se ponen se exponen los repartidores mismos, sino también a la población, ya que basta que un empleado de la distribución contraiga el virus para que esto signifique un "peligro" para sus compañeros y también para los clientes, y ante la inexistencia de testeos masivos que brinden un conocimiento verdadero de dónde está el virus, la cuarentena indiscriminada genera gran temor e incertidumbre.

A la redacción de este diario llegó el testimonio de un trabajador de Rappi: “Si pudiera ejercer el derecho a quedarme en casa, lo haría, lo haría por mi salud, la de mis colegas y la de los clientes, pero no tenemos ese derecho. Así que tenemos que seguir pedaleando para comprar la comida y pagar las facturas”.

En los anuncios del presidente Alberto Fernández , los precarizados son los grandes ausentes

El presidente pide a todos a estar unidos ante esta pandemia, pero esta unidad no implica ni hace mención alguna de los precarizados y trabajadores en negro. Permitir que los repartidores puedan seguir en la calle con estos certificados que les brindaron, es una muestra de que no hay plan para ellos.

La necesidad de trabajar en este contexto de crisis sanitaria, sin protección, para garantizar las ganancias de las plataformas, revela de manera más notoria las condiciones que brindan estos tipos de trabajo, la forma de contrato de estas plataformas, donde protegerse y proteger a los demás se convierte en un lujo inaccesible.

Muchos de estos jóvenes no dejan de pedalear y pedalear para ganarse el mango día a día. El gobierno nacional debería responder con subsidios de emergencia para los trabajadores monotributistas. Hoy más que nunca, ¡¡¡nuestras vidas valen más que sus ganancias!!!.







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