Economía

ESCALADA DE ENDEUDAMIENTO

Los sospechosos de siempre: Caputo presentó el programa financiero

Se trata de Santander, BBVA Francés, Citibank, Deutsche, HSBC y J.P. Morgan. Son los tradicionales operadores de la deuda argentina. El Gobierno apura colocaciones por la asunción de Donald Trump.

Pablo Anino

@PabloAnino

Viernes 13 de enero | Edición del día

El flamante ministro de Finanzas, Luis Caputo, anunció este jueves en conferencia de prensa que el Gobierno nacional llegó a un acuerdo con seis bancos que prestarán U$S 1.000 millones cada uno, totalizando U$S 6.000 millones de nueva deuda.

La oportunidad fue aprovechada para presentar el programa financiero de 2017. El préstamo acordado con los bancos constituye el primer paso en la ejecución del programa, que contempla endeudamiento por un total de U$S 40.350 millones.

Caputo detalló que el crédito con los bancos, denominado Repo, se concretizó a 18 meses de plazo pagando una tasa Libor más 290 puntos básicos, lo cual implica una tasa de interés de 3,8 %. Los sospechosos de siempre que prestan a Cambiemos son los bancos Santander, BBVA Francés, Citibank, Deutsche Bank, HSBC y J.P. Morgan.

Estas entidades intervinieron en todas las grandes operaciones de deuda argentina en la historia reciente: desde el Blindaje y el Megacanje de la Alianza de Fernando de la Rúa hasta la cancelación a la mayoría de los fondos buitre los primeros meses del año pasado, pasando por las restructuraciones de deuda realizadas por Roberto Lavagna en 2005 y Amado Boudou en 2010, ambos bajo los Gobiernos kirchneristas.

Ayer mismo, mediante la licitación de Letras del Tesoro (Letes), el Gobierno tomó U$S 1.000 millones a 90 días de plazo y U$S 500 millones a 180 días.

Caputo también dio a conocer que, a través de los bancos seleccionados (no se sabe de qué forma), el jueves de la semana que viene se buscará una nueva colocación en el mercado internacional. Tratará de colocar bonos por entre U$S 3.000 y U$S 5.000 millones. Además, emitirá deuda en pesos en el mercado local por el equivalente a entre U$S 1.000 y U$S 2.000 millones.

Según el ministro, las colocaciones que se realizarán hasta la próxima semana sumarán alrededor de U$S 13.000 millones, cubriendo el 65 % de los U$S 20.247 millones que el Ejecutivo tiene como necesidad de financiamiento para cancelar capital de la deuda pública que vence en 2017.

No obstante, el Gobierno tiene que cubrir déficit primario por U$S 23.000 millones y otros U$S 8.603 millones de intereses de la deuda pública. Descontando que utilizará U$S 3.100 millones proveniente de la Ley de Reparación Histórica (que deberían ir a manos de los jubilados) y U$S 8.400 millones de utilidades y adelantos transitorios del Banco Central, la necesidad total de financiamiento para cancelar deuda, cubrir el déficit primario y los interés de la deuda pública, asciende a U$S 40.350 millones. Por lo cual, en realidad la semana próxima el Gobierno tendrá cubierto el 32 % de las necesidades totales del año.

No es novedoso. Tampoco está de más remarcarlo. Caputo, quien comanda el festival de endeudamiento, fue empleado del Deutsche Bank y J.P. Morgan. Tal vez por este motivo, en el recambio ministerial con la salida de Alfonso Prat Gay, el presidente decidió mantener esta vía de comunicación con el capital financiero internacional.

Dios atiende en Nueva York

En la mañana de ayer jueves se conoció que Mauricio Macri autorizó un megaendeudamiento renunciando a la inmunidad soberana. En el Boletín Oficial se publicó el Decreto 29/2017, que lleva la firma del presidente, autorizando la emisión de deuda por U$S 20.000 millones.

Si bien el decreto aclara que “La renuncia a oponer la defensa de inmunidad soberana no implicará renuncia alguna respecto de la inmunidad de la REPÚBLICA ARGENTINA con relación a la ejecución” de una serie de bienes, como las reservas del Banco Central, la prórroga de jurisdicción sigue la línea de los Gobiernos kirchneristas y otros anteriores, que permitió que el juez neoyorquino Thomas Griesa impusiera condiciones favorables a los fondos buitre embargando activos argentinos.

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El Gobierno de Mauricio Macri canceló en los primeros meses de 2016 la deuda con la mayoría de los fondos buitre aceptando prácticamente todas las condiciones de Griesa y realizando la mayor emisión de deuda de un país de los denominados “emergentes” en la historia reciente. Los buitres obtuvieron ganancias que superaron el 1.600 % en algunos casos.

Caputo encarará entre lunes y miércoles de la semana próxima un “road show” por Nueva York y Londres para seducir a especuladores de la deuda con el fin de cumplir su programa financiero. Cualquier litigio quedará en manos de futuros Griesa.

Trump marca el paso

Caputo reconoció la incertidumbre que reina en el mercado financiero por la asunción de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos el viernes 20 de enero.

"Teniendo la posibilidad, desde Finanzas vamos a reducir la incertidumbre porque de esta manera el financiamiento de 2017 no va a ser el cuco que todos creían", admitió el ministro. Esta es la explicación por la cual, Cambiemos busca asegurarse una buena cantidad de dólares antes de que finalice la próxima semana.

El ministro negó que el nivel de endeudamiento sea un tema preocupante y estimó que "cuando se complete la reducción del déficit fiscal, algo previsto para los próximos tres años, será del orden de 40 puntos del PBI".

Mientras para Caputo el nivel de endeudamiento no es preocupante, sólo los vencimientos de intereses de deuda de este año se llevarán el 10,4 % del presupuesto público, superando a los recursos para educación que representan el 6,7 % y para la salud que alcanzan al 3,6 %. Para poner sólo un ejemplo, si no se pagaran los intereses de la deuda se podría quintuplicar la Asignación Universal por Hijo. Pero para un Gobierno de ricos para los ricos, las prioridades son otras.

En 2016 se emitió deuda por alrededor de U$S 70.000 millones, a lo que sumarán los U$S 40.350 millones de este año. Que parte de la deuda cancele deuda anterior no cambia la tendencia: se está generando una hipoteca para las generaciones presentes y futuras. Más temprano que tarde conduce a crisis que se vuelcan sobre los trabajadores.

Las operaciones con la intervención de los sospechosos de siempre transforman a la deuda en un juguete en manos del capital financiero internacional. Por eso, corresponde rechazar el pago de la deuda externa.

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