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TUCUMÁN

Los sindicatos de la salud en la era de Manzur y Macri

El ajuste previsional con los votos del PJ y Cambiemos, puso en evidencia el rol de los sindicatos de la salud.

Miércoles 27 de diciembre de 2017 | Edición del día

El ajuste a los jubilados y a los más vulnerables puso de manifiesto la verdadera grieta que separa a los trabajadores, y a los sectores empobrecidos, de los empresarios y sus políticos. El pacto fiscal entre los gobernadores y el gobierno de Cambiemos es una arista de un pacto de la clase empresarial para descargar la crisis sobre los trabajadores. Así lo demostró Juan Manzur al garantizarle al macrismo el voto de sus diputados peronistas como parte de una negociación que reguarde las ganancias de los empresarios tucumanos, como fue el caso de retroceso en el impuesto a las bebidas azucaradas.

En el camelo disfrazado de “Haka” preelectoral, el peronismo tucumano esgrimía una promesa de enfrentamiento al ajuste de Macri, a la cual se sumaron el partido de Unidad Ciudadana Tucumán y la agrupación en decadencia liderada por Gumersindo Parajón. Muchos trabajadores tucumanos, entre ellos los de la salud, votaron a Jaldo con la expectativa de que iba a cumplir con esa promesa, pero fueron defraudados.

Los diputados y senadores tucumanos, tanto del PJ como de Cambiemos, purgaron sus últimos vestigios de humanidad cuando votaron a favor de la reforma previsional a pesar de las manifestaciones masivas en contra de la reforma. Los partidos políticos que representan a los empresarios mostraron los intereses que defienden degradando las condiciones de vida de los jubilados y los beneficiarios de la AUH.

Este ajuste significará no solo una disminución del salario de los jubilados, sino que también estará acompañada de la desinversión de la ANSES y del PAMI, con lo que disminuirá las prestaciones médicas y la cobertura de medicamentos. Con esta reforma empujaron no solamente a la miseria a millones de personas, sino también a la enfermedad.

La tibieza de la CGT para convocar a un paro sin movilización parece estar más en el menú empresarial de Cambiemos que en la lucha antagónica del ajuste, y que fue importante para garantizar el ajuste a los jubilados. El mismo rol cumplieron los sindicatos de la salud en la provincia de Tucumán.

ATSA y SITAS trataron de caminar sigilosamente para pasar desapercibidos en medio de la bronca de los trabajadores de salud por la reforma previsional. Aunque el SITAS fue el único que emitió un comunicado a última hora en contra de la reforma previsional, se retiraron temprano de la plaza con su puñado de representantes.

ATSA el soporte sindical de Manzur

El Sistema provincial de Salud (SIPROSA) tiene, aproximadamente, 17.000 trabajadores de la salud, los cuales, en la gran mayoría, se encuentran adormecidos por la sedación de los sindicatos de la salud. El sindicato ATSA nuclea a más del 80% de esta masa de trabajadores, sin contabilizar los trabajadores del sector privado. Con sus más de 700 delegados no sólo garantizan las elecciones de una lista única, sino también una militancia política por el peronismo tucumano.

Su secretario general, René Ramírez, también es legislador provincial por el FpV desde las elecciones del 2015. Es una pieza importante para el peronismo tucumano ya que por medio de políticas demagógicas con tintes plutócratas mantiene adormecidos a los trabajadores de la salud por medio de consensos ante los descontentos o la persecución patoteril ante un brote sindical opositor para evitar perder influencia o poder.

En los días previos al tratamiento de la reforma previsional ATSA no pronunció ninguna palabra, pero con su silencio afirmaba el acuerdo absoluto con el voto de Yedlin a favor del ajuste a los jubilados y a los niños de la AUH. Por eso durante la jornada de protesta del 18D no estuvieron presentes. Al día siguiente muchos trabajadores se retiraban de los hospitales ya que no sabían que el sindicato estaba adherido al paro de la CGT por lo que los tomó por sorpresa.

En todo este tiempo la tensión sindical de ATSA pasó por organizar fiestas y sorteos para sus afiliados sin siquiera mencionar las políticas del gobierno nacional que atacan a las condiciones de vida del pueblo trabajador, como es el caso de la CUS. Su dirección no mostró sensibilidad alguna ante la reforma previsional, y al parecer tampoco lo harán ante las reformas tributarias y laboral. Todo indica de que la dirección de este gremio está dispuesta a dejar pasar el paquete de reformas ajustadoras propuesto por el macrismo, teniendo en cuenta que Manzur, con sus diputados y senadores, están alineados a Cambiemos.

Sitas y un guiño sindical para Cambiemos

La heroica gesta del movimiento autoconvocado de la salud logró el pase a planta de miles de trabajadores en los años 2009 y 2010. Por medio de la movilización permanente y por asambleas de base, los trabajadores pelearon por mejor condiciones de trabajo en beneficio de la población tucumana. Hacia el interior del movimiento actuaban distintas corrientes políticas, de izquierda a derecha, con debates internos de las distintas tendencias. Así surgió el SITAS: Sindicato de trabajadores autoconvocados de la salud.

Los médicos Julián Nasiff (UCR) y Adriana Bueno (peronismo opositor a Alperovich) fueron los principales voceros del movimiento, y que decantaron en Secretario Adjunto y Secretaria General respectivamente. Ambos, con sus bases, representaron (y representan) un consenso entre radicales y peronistas díscolos para poder tener una silla en la mesa paritaria y negociar en frío manteniendo siempre la paz social.

Con el transcurso del tiempo, el sindicato adquirió una burocratización express, ya que dejaron de impulsar asambleas de bases y cuando convocaban alguna sólo lo hacían para “bajar línea”; los delegados ya no se elegían en las bases, sino que estaban predeterminados. Además tuvieron influencia para ahogar a los sectores de izquierda en el sindicato, y desarrollar una política sindical siempre en beneficio de los trabajadores de las categorías A y B, con lo cual fueron bloqueando la posibilidad de establecer un lazo de solidaridad con los sectores más precarizados.

El SITAS va a encontrar su referencia política en el frente electoral denominado Cambiemos para el Bicentenario que encabezarían el radical José Cano y el Peronista díscolo German Alfaro. Esta alianza iba a ser el antibiótico efectivo contra el germen de la incomodidad entre radicales y peronistas. Sin embargo con Cambiemos en la presidencia y el ingreso del sindicato al FESPROSA, intentaran desarrollar una conducta bipolar para no problematizar la contradicción de oficialista-opositor.

Desde que Macri asumió la presidencia, el sindicato mantuvo su política de discutir cómodamente las paritarias con el gobierno provincial. Mientras que ante los ataques de Cambiemos a las condiciones de vida de los trabajadores, solo tuvieron algunos gestos testimoniales. Un ejemplo de esto es el “rechazo” del SITAS a la CUS, pero que nunca ha tratado de impulsar una lucha seria para enfrentar la mercantilización de la salud, y esto se expresó cuando se movilizaron en capital federal el 1 de diciembre y no impulsaron una jornada de lucha en Tucumán. El reclamo contra el impuesto a las ganancias y el 82% móvil ya es un recuerdo anecdótico a pesar de que se lo mencione de vez en cuando en alguna declaración.

Un día antes de la votación del ajuste a los jubilados, el SITAS emitió un flyer en su cuenta de Facebook convocando a una concentración en la plaza independencia a las 18hs, sin militar la convocatoria en los hospitales para garantizar una gran movilización de los trabajadores de la salud. Una vez en la plaza se retiraron porque se quemaron unos basureros. Luego emitieron un comunicado donde “rechazaban los métodos violentos” poniendo en evidencia que les molesta más un basurero ardiendo que las millones de personas que estarán pauperizadas con el ajuste previsional.

Lo concreto es que la militancia sindical del SITAS pasa por emitir declaraciones contra las medidas de ajuste del macrismo para mostrar su faceta opositora por un lado, y por el otro, con su faceta oficialista, evitar que los trabajadores de la salud tomen conciencia para luchar contra el ajuste de Macri y de Manzur.

La salida es por izquierda

El tándem político de Macri y Manzur intentará avanzar sobre los derechos de los trabajadores y de los sectores más vulnerables, siempre en beneficio de los empresarios. Se expuso anteriormente que las direcciones sindicales de ATSA y SITAS son un chaleco de fuerza para los trabajadores de la salud de Tucumán, y serán cómplices si no enfrentan con hechos, y no con palabras, las políticas de ajuste de los gobiernos nacional y provincial.

Actualmente los ataques a la clase trabajadora pone en evidencia la necesidad de que estas direcciones sindicales rompan con los partidos patronales del PJ y el PRO-UCR y se pongan a la cabeza de la lucha. Pero lamentablemente esta perspectiva no pareciera concretarse en un futuro próximo.

Sin embargo los trabajadores han demostrado que están dispuestos a movilizarse para enfrentar las políticas de ajuste del gobierno. Muchos trabajadores tucumanos mostraron su descontento contra la reforma previsional y comienzan a ver la descomposición de los partidos tradicionales. Los trabajadores de la salud ya tienen una experiencia previa de lucha, forjada por un movimiento de base.

En este sentido se convierte en una necesidad la construcción de una agrupación político sindical clasista en la salud, que defienda la vida de los trabajadores por sobre la ganancia de los empresarios, que se referencie en el frente de izquierda y desarrolle el Movimiento de Agrupaciones Clasistas junto a los compañeros docentes de la agrupación Marrón. Es imprescindible poner en pie una agrupación clasista de base que pueda influenciar a grandes franjas de trabajadores de la salud no solo para barrer con la burocracia sindical sino también para luchar contra el gobierno de los capitalistas, por un sistema de salud único, gratuito y de calidad.







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