Juventud

EL CASO DE DARÍO RICHARTE

Los servicios de inteligencia también gobiernan la UBA

La guerra de los servicios de inteligencia ha destapado una crisis política de la que habla todo el país. Pero las influencias de estas mafias exceden los pasillos de la Casa Rosada y los tribunales: llegan hasta los claustros universitarios.

Martes 3 de febrero de 2015 | Edición del día

El escándalo desatado por la muerte de Nisman y las acusaciones cruzadas sobre las operaciones de los servicios, permite volver a echar luz sobre personajes que siempre intentan permanecer en las sombras. Es el caso de Darío Richarte, segundo jefe de la ex SIDE durante el gobierno de De La Rúa, que se ha convertido actualmente en vicerrector de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Richarte, según diversas fuentes periodísticas, además mantendría vínculos con el desplazado director de la Secretaría de Inteligencia (SI) Antonio “Jaime” Stiusso[1].

Abierta la crisis a partir de la muerte de Nisman, salió a la luz la “guerra de los servicios”, su rol para digitar causas judiciales, ocultar información en la causa AMIA y dedicar cientos de millones de presupuesto anual para realizar espionaje y criminalizar a organizaciones sociales, de derechos humanos, sindicales y políticas. El intento de cambiar las cúpulas de la SI en diciembre último, destapó el poder que han mantenido bajo el mismo kirchnerismo hombres como Stiusso, quien desde 1972, dictadura militar mediante, permaneció en los servicios de inteligencia del Estado, confirmando que dentro o fuera la Secretaría de Inteligencia siguen moviendo los hilos en la política nacional.

¿Quién es Darío Richarte?.

Darío Richarte fue militante de la Franja Morada desde la vuelta de la democracia. En los noventa presidió el centro de estudiantes de Facultad de Derecho de la UBA. Su organización, el brazo universitario del radicalismo, fue denunciada posteriormente por la desviación de planes sociales[2] y fraude electoral[3]. Richarte también fue parte de la “mesa chica” de decisiones en el mandato de Shuberoff[4], quien tuvo que abandonar su cargo luego de 18 años a partir de escandalosas denuncias de corrupción.

A partir de ser parte del famoso “Grupo Sushi” de Antonito De la Rúa, pasa a ser designado como Subjefe de la SIDE. Este cargo lo detenta en la misma época que los servicios jugaron un rol indispensable para “salvar la cabeza” de los funcionarios aliancistas, que a partir de las coimas en el Senado para votar la ley Banelco fueron investigados. Luego de esto fue abogado defensor de quien había sido su jefe en los servicios, Fernando de Santibañes.

Con los contactos obtenidos, luego de dirigir la SIDE, Richarte se dedicó a defender casos de corrupción del kirchnerismo –el más escandaloso fue el caso del Vicepresidente Boudou- con su costoso estudio de abogados. La “corporación de la SIDE”, de la que es parte Richarte, cuenta con operadores políticos por fuera de la institución formal: el ex director de la SI, Stiusso, dedicaba su aparato de espionaje a cuidar las espaldas de los funcionarios del gobierno nacional kirchnerista cuando eran acusados de delitos federales, y Richarte junto a Javier Fernández eran los operadores dedicados al Poder Judicial. Richarte, responsable de las defensas, estaba provisto de esta “colaboración” [5].

Un “servicio” en la UBA para resguardar las camarillas y sus negociados.

El caso Nisman y las revelaciones sobre las tareas de los servicios de inteligencia, también salpica a la UBA, dado que Richarte detenta el cargo de vicerrector. No es ninguna casualidad que se haya nombrado un funcionario de estas características para el cargo. El gobierno antidemocrático de la Universidad de Buenos Aires se mantiene como una puerta para resolver internas políticas, el ascenso a grandes cargos y jugosos negocios millonarios en los cuales un ex servicio de la SIDE y abogado de la mayoría de los funcionarios acusados de corrupción, se presenta también como un “guardián del orden”. Richarte fue quien se encargó de candidatear a Mónica Pinto, decana de Derecho y vinculada con el massismo, como candidata a jueza para la Corte Suprema[6]. Solo una muestra de que siguen con sus internas políticas.

En La Izquierda Diario ya hemos denunciado los casos de corrupción de la UBA abiertos a partir de subsidios del Ministerio de Industria a empresas donde las autoridades de la universidad formaban parte, nombrando docentes y funcionarios para las auditorías. Decíamos ahí: “(…) haciendo uso de su prestigio como catedráticos, no dudan en brindar sus servicios para hacerse de dinero del Estado. Son ellos los encargados de realizar las auditorías donde se designa quiénes serán las empresas en condiciones de recibir estos bonos.”. Esto se dio con el aval del decano de facultad de Ciencias Económicas, José Luis Giusti, quien fue sucesor del ahora rector Barbieri, candidato del PRO y mano derecha de Shuberoff.

La carrera política de los funcionarios y corrupción encaja bien con el secretario actual de Hacienda de la UBA, Emiliano Yacobbitti. Este ex líder de la Franja Morada y ahora de Nuevo Espacio, luego de años en las sombras está acusado de malversación de fondos y es el encargado de manejar el presupuesto universitario. Un escándalo.

El 2015 trae unas elecciones nacionales donde la disputa por el poder político desata internas furibundas, que van desde el problema de los servicios de inteligencia y fuerzas de seguridad, pasando por el manejo del Poder Judicial, hasta el forcejeo entre variantes pro patronales (radicales, peronistas de todo tipo, macristas) para suceder a CFK. La muerte de Nisman no solo agudiza estas disputas, sino que hace una grieta en el mismo régimen.

En esta situación, la UBA sigue siendo el nicho donde los funcionarios hacen carrera política por garantizar distinto tipo de negociados. Los estudiantes, docentes y no docentes somos los primeros interesados en que el presupuesto, planes de estudio y condiciones laborales sean para garantizar una educación pública de calidad y puesta al servicio de las necesidades populares; no para alimentar la carrera política de personajes corruptos y mafiosos como hoy son Richarte y sus socios.

Los centros de estudiantes combativos frente a este panorama.

Desde un primer momento los Centros de Estudiantes combativos denunciamos esta avanzada. Llevamos adelante clases públicas en la facultades de Sociales, Psicología y Filosofía y Letras contra la designación de Richarte como vicerrector, y la denuncia a un régimen antidemocrático donde una casta de profesores minoritarios que reúne partidarios radicales, del PRO, del Partido Socialista, peronistas y kirchneristas deciden, contra la voluntad de la mayoría que es el estudiantado, dejándolo con representaciones minoritarias junto al resto de los docentes y no docentes, para mantener su poder.

Quienes defendemos la educación pública nos parece inconcebible que el gobierno de la Universidad de Buenos Aires esté en manos de servicios de inteligencia, funcionarios que lucran con convenios con empresas privadas como Chevrón, Cargill y Roche, y dirigentes políticos acusados de corrupción. Por esto, planteamos la democratización de los organismos de co-gobierno de la UBA, para que los estudiantes también podamos elegir quiénes nos gobiernan y no quede solo en manos de un pequeño grupo que busca resguardar sus intereses millonarios.

Exigimos también la apertura de los archivos de inteligencia de la SIDE. Queremos saber qué se esconde detrás del cargo que ostentó Darío Richarte, vicerrector de la UBA, en momentos en los que el Estado reprimía a mansalva a las organizaciones políticas y gremiales los movimientos sociales y los luchadores, como fue en el gobierno de la Alianza.

[1] “Cristina arma su propio esquema de inteligencia” La Nación 14 de julio 2013 http://www.lanacion.com.ar/1600965-cristina-arma-su-propio-esquema-de-inteligencia
[2] DIRIGENTES DE FRANJA LIGADOS AL USO IRREGULAR DE PLANES DE EMPLEO Pagina 12 http://www.pagina12.com.ar/2001/01-04/01-04-10/pag09.htm
[3] Polémico triunfo de Franja Morada La Nación http://www.lanacion.com.ar/448818-polemico-triunfo-de-franja-morada
[4] "La Franja. De la experiencia universitaria al desafío del poder" Monica Beltrán 2013
[5] “Ishii repetía una información habitual en Tribunales: que Stiusso ejercía allí un poder determinante a través de Fernández, un miembro de la Auditoría General de la Nación con vínculos judiciales que se remontan a los tiempos de Menem, y del estudio de Darío Richarte y Diego Pirota, ex funcionarios de la SIDE.” La ex SIDE: temible disputa entre los dueños del miedo – Carlos Pagni en La Nación 22 de diciembre 2014
[6] http://www.letrap.com.ar/blog/2014/11/03/richarte-el-ariete-de-massa-que-impulsa-a-monica-pinto-para-la-corte-suprema/







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