Política

EDITORIAL DE EDITORIALES

Los senderos bifurcados del peronismo

El peronismo y sus internas. Cristina, Scioli y Urtubey en gateras. Brindis por Aníbal, llantos por Stiuso. Verbitsky y los nuevos cortesanos.

Eduardo Castilla

@castillaeduardo

Domingo 17 de enero de 2016 | Edición del día

La interna en el peronismo ocupa un lugar destacado dentro de las notas de análisis del día de hoy. No es para menos. La resolución judicial que los obliga a elegir autoridades antes del 8 de mayo puso en remolino al partido que cayó derrotado luego de ser oficialismo 12 años a escala nacional y casi 30 en la provincia de Buenos Aires. El rol que logren Cristina y el kirchnerismo no es, en ese marco, un problema menor. Ni para los analistas ni para Macri.

Mario Wainfeld, hablando sobre la derrota electoral, escribe en Página12 que “el impacto del resultado sobre el peronismo es palpable aunque se medirá en años y no en meses. Un error garrafal y simplista acecha a dirigentes y militantes kirchneristas: creer que ese proceso se resume a una o dos causas y a lo que pasó en 2015. Tal lectura subestima el veredicto electoral bonaerense en 2013, sin “Lanattas” de por medio. Y se saltea una lectura integral de las votaciones del año pasado, que comprende una caída inédita en Jujuy, definición por penales en Entre Ríos y casi 20 puntos porcentuales diluidos entre 2011 y la primera vuelta del año pasado. Sin elaborar esos traspiés, evocando un ilusorio gobierno perfecto y mítico, tal vez se conserve la autoestima pero difícilmente se consiga convocar nuevas adhesiones o proponer un proyecto superador”.

El cronista llama a “luchar” contra los balances fáciles de cara a lograr mayor amplitud en la construcción de una alternativa opositora. En otra columna de la misma edición fustiga que “a la luz de la experiencia, el kirchnerismo más simplista debería repasar sus esquemas blanco-negro (…) En la construcción de una alternativa opositora sería letal el sectarismo, que el ditirambo alimenta”.

Es difícil saber con precisión de que "sectarismo" habla. Dejemos asentado solamente que consigna un error en la segunda vuelta de las elecciones porteñas. Recordemos, de paso, que Martín Losteau es hoy embajador del gobierno de Macri.

Volviendo al peronismo en general, agrega Wainfeld que “la Carta Orgánica del PJ, como Dios manda, establece que las autoridades partidarias deben ser elegidas por el voto secreto y obligatorio de los afiliados. Pero, como Dios manda, primero están las roscas, después el movimiento y por último las reglas (…) Siempre hubo fumatas, listas de unidad, Congresos soberanos”.

“Al comenzar la lid abundan los precandidatos”-agrega y señala que “el ex gobernador y ministro Jorge Capitanich es un aspirante seguro. El gobernador salteño Juan Manuel Urtubey es otro. El ex gobernador Daniel Scioli siempre pinta aunque los compañeros lo ven un poco desteñido. El ex secretario Guillermo Moreno dice querer competir (…) una interna nacional funciona como una sumatoria de internas provinciales: el peso territorial es básico. Scioli no arraiga en ninguno aunque es conocido en todos. Al revés que los gobernadores o ex”.

La incertidumbre gana al columnista de Página, quien termina afirmando que “nadie puede dar por seguro un desenlace cuando el mundo cambió. Un sismo sacudió al territorio, los viejos mapas pueden fallar”.

Por su parte, en Clarín, Julio Blanck escribe que “una metamorfosis brutal sucedió entre el “vamos por todo” de Cristina en febrero de 2012 y el reciente manual de “micromilitancia” con consejos desopilantes para resistir al nuevo gobierno de Macri. El cristinismo, etapa superior del kirchnerismo basada en la ideologización extrema y un análisis vetusto y rudimentario de las relaciones de poder, cayó inevitablemente en el encapsulamiento”.

Agrega además que “si sigue como viene, y no es fácil que cambie, el cristinismo y su expresión más simbólica, La Cámpora, parecen destinados a ser, en el mejor de los casos, una corriente minoritaria en el amplio y flexible mundo peronista”.

Si bien el kirchnerismo sufre no pocos limitantes a la hora de ganar peso al interior del peronismo, el mismo periodista se ve obligado a decir que “Cristina mantiene un nicho considerable de adhesión incondicional. Un sondeo independiente difundido en estos días mostró que algo más del 15% de la sociedad conservaría una imagen “excelente” de su gestión. Ese capital político está en retroceso y bajo riesgo de desgastarse con velocidad. Pero hoy está vigente. Y todavía no tiene una construcción alternativa que lo desafíe”.

Diagnosticando la interna del peronismo otrora oficialista, señala que “Massa juega con ese riesgo ajeno. Hace un cuidadoso equilibrio entre su acercamiento con Macri y Vidal y su toma de distancia para seguir transitando la vereda opositora. Se mantiene muy visible en el centro de la escena”.

#SiGanaMacri

Así titula su columna Mario Wainfled en Página12, intentando demostrar que la criticada “campaña del miedo” no tenía nada de falsa, ya que el ajuste anunciado se está llevando adelante.

Así, entre otras cosas, escribe que Alfonso Prat Gay “con mala fe, que ni siquiera convalidan sus diarios aliados ni la consultora del ministro Rogelio Frigerio, fija el tope inflacionario para 2015 en veinte o veinticinco por ciento. La mentira, burda, quedará probada en seis meses, como mucho. Claro que el gobierno no espera convencer sino amedrentar (…) el mensaje apunta a bajar el techo de las paritarias, bajo el encantador slogan “cada cuál sabrá donde le aprieta el zapato”.

Como casi siempre ocurre con sus columnas, en Wainfeld hay algún “olvido”. En este caso se trata de intervención en el INDEC que implicó la falsificación de datos de pobreza, inflación y demás durante más de un lustro. También allí se buscaba, entre otras cosas, imponer techos a las paritarias.

Lo paradójico del asunto es que #SiGanabaScioli hubiera aplicado medidas muy similares. Ya lo (re)confirmó por estos días Mario Blejer, que postulaba para integrante del gabinete en caso del triunfo del FpV.

Llorando por los espías

Morales Solá, como ya nos tiene acostumbrados, reclama un fortalecimiento del aparato represivo del Estado burgués. Así, este domingo, decide llorar por la crisis del sistema de espionaje que la Triple fuga habría vuelto a poner de manifiesto.

“El resultado es que no hay inteligencia seria en un país asediado por el narcotráfico y víctima del terrorismo internacional. El ministro de Seguridad de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, dio una información devastadora: la Argentina es ahora el principal puerto de embarque de drogas a Europa, aseguró (…) Lo cierto es que la ex SIDE está desmantelada, superpoblada de agentes kirchneristas y no kirchneristas preparados sólo para investigar las cosas de la política y de los políticos. Ésa es la obra que dejó Stiuso”.

Habría que recordarle al periodista que Stiuso integró los organismos de inteligencia desde 1972, no solo bajo el kirchnerismo. Por estas horas el ex agente está retornando al país. Posiblemente Morales Solá pueda tomar un café con él y plantearle estas cuestiones.

Brindis por Pierrot (y por Aníbal)

““Hay que prenderle una vela a Aníbal”. La frase llamó la atención porque fue pronunciada por un prominente ministro de Buenos Aires. Refirió, claro está, a Fernández, el ex jefe de Gabinete de Cristina Fernández”. Esto relata Eduardo Van der Kooy en su columna de este domingo.

Agrega luego que “Aníbal había sido un anabólico invalorable para el batacazo electoral de María Eugenia Vidal. Lo sigue siendo ahora cuando la gestión empieza a toparse con muchos obstáculos. Fernández, o quizás “La Morsa”, instalado en el centro de la escena ayuda a disipar cualquier vacilación colectiva en torno a la gobernadora (…) Martín Lanatta implicó a Aníbal en un testimonio periodístico y una declaración ante la jueza María Servini de Cubría. Cuando se repara en la purga policial que dispuso el ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, también surgen llamativas coincidencias. De siete comisarios desplazados, tres tenían línea directa con el ex jefe de Gabinete. Otros dos cesanteados (Marcelo Di Rosa y Néstor Larrauri) en las horas de la frenética persecución de los prófugos operaban en la zona de Quilmes, fortaleza de Aníbal”. Obviamente este “respiro” que le otorga el ex jefe de Gabinete nacional a la nueva administración provincial no sería posible sin el auxilio cotidiano de Clarín y TN.

Van der Kooy también da cuenta de cómo la crisis por la Triple figa golpea sobre el gobierno nacional. Señala, entre otras cosas, que “durante el receso del Congreso, el macrismo intenta articular un sistema de alianza con diferentes bloques para presentar un frente más o menos consistente cuando las sesiones se reabran (…) El Frente Progresista poseerá desde marzo ocho diputados. Cuatro pertenecen al socialismo. Casi oro para las necesidades del PRO. Las conversaciones venían encarriladas (…) Esa inicial buena onda con los socialistas santafesinos quedó ahora interferida”.

Verbitsky y los nuevos cortesanos

Horacio Verbitsky dedica su columna dominical a analizar la designación de los jueces Rosatti y Rosenkrantz como nuevos integrantes de la Corte Suprema. Criticando el decreto de Macri por el que se los designó en comisión, reivindica el decreto 222 (2003) porque permite una evaluación pública completa de los candidatos, con posiciones a favor y en contra.

Señala que ese decreto “fue un documento elaborado (…) por un conjunto de organizaciones no gubernamentales (…) En medio de la crisis general del sistema político que se manifestó durante el gobierno de la primera Alianza, esas organizaciones propusieron que nadie pudiera llegar a la Corte Suprema sin sortear un minucioso proceso de escrutinio que garantizara, entre otras cosas, su compromiso con la democracia y los derechos humanos”.

El CELS –organismo que integra y preside Verbitsky- impugnó a ambos jueces. Señala el periodista que “al impugnar tanto a Rosatti cuanto a Rosenkrantz, el CELS sostuvo que convalidaron el procedimiento irregular y de dudosa constitucionalidad de designación como jueces en comisión. Pero también cuestionó el perfil de ambos y su idoneidad para acceder al cargo, “por las posturas regresivas que sostienen en algunos temas vinculados a la protección y aplicación del derecho internacional de los derechos humanos, así como por sus posiciones respecto de la relación entre el derecho, la política, el mercado y el Estado”.

El listado de objeciones presentadas incluye los posicionamientos de ambos jueces sobre los derechos reproductivos, el derecho a huelga y la pertinencia de aplicar los tratados internacionales sobre derechos humanos en la aplicación de la justicia a nivel nacional, entr otros temas.

Vale la pena señalar que, en el caso de Rosatti, el CELS evalúa como graves “las consideraciones restrictivas de Rosatti sobre el derecho de huelga, reconocido en el artículo 14bis de la Constitución y en instrumentos internacionales ratificados por la Argentina. Su postura es que se trata de una atribución exclusiva de los sindicatos formalmente constituidos, sea con inscripción gremial o personería jurídica, para supuestos de un conflicto laboral concreto y reivindicativo o desconocimiento de un derecho laboral previamente reconocido. En el Tomo I de su Tratado de Derecho Constitucional de 2010, Rosatti considera “constitucionalmente discutibles” las llamadas huelgas “por solidaridad” y las huelgas “políticas o sociales”. Esta concepción tan limitada de la legitimación para ejercer ese derecho y las razones que justifican la huelga “va a contramano de los estándares internacionales de derechos humanos y los mecanismos de la acción sindical”.

Lo paradójico del asunto es que, con estas consideraciones, Rosatti fue ministro de Justicia de Néstor Kirchner.

El periodista también señala que “Rosenkrantz (…) En su artículo “La pobreza, la ley y la constitución” sostiene que “en la Argentina, al menos del modo en que yo lo veo, piquetear una ruta o autopista es un delito”. En el mismo texto el autor sostuvo que “el piquete es un mal”. Además considera que este tipo de protesta no está protegida por la libertad de expresión”.

Verbitsky terminar su artículo afirmando que “dos tercios del Senado la acepten pasivamente parece entrar en el reino de la fantasía”. Sin embargo aunque es evidente que el mecanismo propuesto por el decreto 222 es (mucho) más participativo que la designación realizada por Macri, la efectiva aceptación de los jueces termina dependiendo de un acuerdo tejido en el Senado de la Nación entre el Poder Ejecutivo y el conjunto de los bloques. Es decir, termina dependiendo de una rosca por arriba.

No es ocioso sumar que tanto el Senado como la misma Corte Suprema de Justicia tienen un carácter profundamente elitista y reaccionario como instituciones. El primero representa a las oligarquías económicas y políticas de las provincias. La segunda juega, en el régimen político, el papel de un árbitro todopoderoso.

Frente a esos negociados, la única alternativa realista para una verdadera democratización del sistema judicial pasaría, en gran parte, por la elección directa de los jueces por votos popular. Pero también con terminar con los enormes privilegios de los que gozan en sus cargos.







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