Internacional

DERROTA DE OBAMA

Los republicanos ganan la mayoría en el Senado de EE. UU.

Al cierre de esta edición los recuentos parciales en 19 estados daban a los republicanos la ventaja necesaria para constituir la mayoría en el Senado. Esto implica una derrota para administración Obama y refuerza la política conservadora del Partido Republicano.

Miércoles 5 de noviembre de 2014 | Edición del día

Fotografía:EFE

Como anticipamos en ediciones anteriores, la mayor tensión de estas elecciones se encuentra en la pelea por la mayoría en el senado. Con los resultados parciales, y apoyándonos en las encuestas de intención de voto previas a las elecciones, los republicanos llevan la delantera.

En Kentucky, el líder del bloque republicano en el Senado Mitch McConnell le ganaba fácilmente a la candidata demócrata Alison Lundergan Grimes. En caso de conquistar la mayoría, McConnell será el portavoz del Senado.

En el estado de West Virginia, el candidato republicano Shelley Moore Capito arrebataba de manos de los demócratas el primer asiento en el senado. Es el primer senador republicano en West Virginia desde 1959. El segundo asiento conquistado por los republicanos sería el de Arkansas, estado natal de Bill Clinton, y donde el matrimonio Clinton hizo una fuerte campaña.

New Hampshire es uno de los estados que los demócratas debían ganar para tener chances de mantener una mayoría en el senado. Los resultados de las encuestas a “boca de urna” (exit polls) no son publicadas hasta que se ha cerrado la votación. No está prohibido publicarlas, pero existe un acuerdo tácito entre los medios para no influenciar el voto, cuando las urnas todavía están abiertas.
Dos horas antes de que cierren las urnas en New Hampshire, en una operación para estimular a los republicanos a que acudan a votar, Fox News publicó los resultados de las encuestas, que daban una victoria del candidato demócrata de 50% sobre 49%. Al cierre de esta edición, sin embargo, los resultados daban la victoria al candidato demócrata por 56 % contra 44 %, con un 21 % de los votos escrutados.

En Georgia, otro de los estados en disputa, el republicano David Perdue superaba a Michelle Nunn. Por otro lado, como anunciaban las encuestas, en el estado de Carolina del Norte el demócrata Kay Hagan ganaba cómodo con un 14 % de los votos contabilizados.

En caso de ganar New Hampshire y Carolina del Norte, y contando con la alineación de Greg Orman –el candidato independiente de Kansas que podría ganarle al republicano Pat Roberts-, los demócratas deberían ganar también Iowa (muy difícil) y Alaska (difícil) para poder rasguñar un empate en el Senado.

¿Qué significaría un triunfo republicano?

Si bien las elecciones de medio término siempre se caracterizaron por una población de votantes más conservadora con respecto a las presidenciales, en gran medida estos comicios fueron un referéndum para la gestión de Obama. No es necesario esperar los resultados finales para saber lo que la campaña ya nos mostró: la popularidad de Obama cayó a los niveles más bajos desde que asumió la presidencia.

Por eso los candidatos demócratas se esforzaban por desmarcarse de su imagen, mientras que los republicanos basaban gran parte de su campaña en vincular a sus contrincantes con el Presidente, o con sus políticas emblemáticas, como el Obamacare (la reforma de salud).

En lo que hace a las funciones de gobierno, la mayoría en ambas cámaras le daría a los republicanos la posibilidad de aprobar leyes propias. Recordemos que el congreso actual, con una cámara dominada por cada partido, es famoso por su improductividad. Las leyes que son aprobadas en un recinto, generalmente no pasan el otro. Pero la nueva situación tampoco le otorga libertad total a los republicanos: el presidente, con poder de veto sobre toda ley salida del Congreso, tiene la última palabra. Claro que no es una carta que se pueda jugar muchas veces sin pagar un costo político muy alto.

Al mismo tiempo, para el Partido Republicano el triunfo será una reafirmación de su política conservadora. Algunos creen incluso que les dará coraje para arremeter contra el principal blanco de su política en estos últimos años: la reforma de salud. Pero es poco probable que intenten anularla por completo. Por un lado porque parte de su base de votantes se han beneficiado con esta ley; por otro lado, los demócratas en el Senado podrían frenar la votación con un filibusterismo, y por detrás está el eventual veto de Obama. En todo caso es probable que intenten aprobar algunas modificaciones dentro de un proyecto de ley más amplio, con concesiones que inviten a los demócratas a aceptarla.
Más o menos neoliberal

Como explicamos en una edición anterior, el partido Republicano se recuperó en menos de un año de una caída en su popularidad de niveles históricos, luego de forzar el cierre administrativo del gobierno en octubre de 2013. Pero el mérito de la recuperación Republicana hay que dárselo al partido Demócrata. La política exterior de Obama, así como la falta de recuperación de la economía y la ausencia de una solución para la población inmigrante se hicieron sentir. Así es como el elemento que estuvo presente a lo largo de toda la carrera electoral fue el rechazo a Obama. Los demócratas hicieron todo lo posible por despegarse de él y los republicanos intentando vincular a sus contrincantes con la política presidencial.

Aunque la economía estadounidense exprese una tímida recuperación, los frutos de este crecimiento no han beneficiado a todos por igual. Un 95% de la riqueza producida desde que comenzó la crisis fue apropiada por el 1 % más rico. Hay un desempleo del 9,3 %, comparado a un 7,6 antes de la recesión, y la mayoría de los empleos generados desde entonces son precarizados o de bajos salarios.
En este contexto, la política del partido Demócrata no ha sido muy diferente de lo que ofrece el partido Republicano. Desde 2010 se han recortado programas públicos en educación y vivienda, y en bolsas de alimentación (Foodstamps). Como resultado de los recortes, sólo un 28 % de los desocupados reciben seguro de desempleo (la cifra histórica más baja desde el inicio de estos programas). Obama ha optado, en cambio, por conceder billones a los bancos en forma de rescates financieros.

No sorprende, entonces, la falta de popularidad del Partido Demócrata.







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