Sociedad

VIOLENCIA INSTITUCIONAL

Los puntos calientes de la “inseguridad” no son los barrios ni las villas, sino las comisarías

La realidad estadística, tanto a nivel nacional como provincial, demuestra que el discurso que pide “más policía” en las calles sólo busca reforzar el control y la criminalización social.

Sábado 3 de junio | Edición del día

Algún día será ésta vida hermosa, y me someto por esa a tu voluntad

Los discursos sobre la tan mentada “inseguridad” inundan las redes, los medios de comunicación y las intervenciones de los gobernantes de turno. Hoy una de sus principales voceras es la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires María Eugenia Vidal.

Mientras va de barriada en barriada pregonando la llegada de mas efectivos policiales, los datos objetivos distan mucho de lo que realmente pasa con los índices de violencia urbana.

Si se buscara una canción que relacione cómo Vidal interactúa con la Policía Bonaerense o el Servicio Penitenciario provincial, se puede pensar en el tema “Sheriff” de Patricio Rey y sus redonditos de ricota. Contrariamente a lo que muchos creen, esa canción no trata del “Sheriff” si no más bien de aquella persona que pide más “mano dura” en las calles mientras mira los medios sensacionalistas que constantemente venden “inseguridad”. Venden, sí, porque la inseguridad en un sistema capitalista es un suculento negocio para los de arriba.

Operativo Saturación

Es un rebaño de rehenes tu porción, con un infierno en cada esquina y sin control. Te quiero frío, despiadado y fatal, pasamontañas con buen hocico rastreador...

Vidal anunció en estos días la salida a la calle de 790 policías de las divisiones Infantería y Caballería, vestidos de fajina, con el método “disuasivo” de la portación de armas largas a la vista con un rango de visión de 180 grados. Según informan, estarán en “los puntos calientes” del conurbano bonaerense.

El nombre que se le dio a esta tropa con pasamontañas y “buen hocico rastreador” es Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (UTOI).

Pero ¿hacen falta más policías en las calles? Ampliando el margen (y no sólo haciendo foco en la Provincia de Buenos Aires) se puede comprobar que las calles, en realidad, ya están hace tiempo saturadas de policías.

La Organización de las Naciones Unidas recomienda una media de 300 policías cada 100 mil habitantes. Argentina tiene 500, sin contar prefectos y gendarmes. Pero además, en la Ciudad de Buenos Aires, con la nueva Policía, se llegó a 852 policías por cada 100 mil habitantes. Eso implica uno cada 112 personas.

“Pero 790 no hacen la diferencia”, se podrá pensar. Con el uso de armas largas, vestidos de fajina, como para ir a la guerra, la pregunta que se desprende es ¿a qué época nos hace recordar?

Gatillo Fácil

Son tres tiros a un peso, y la guita es miel...

Desde la vuelta de la “democracia” se realizaron distintos operativos saturación, a los que se les dio distintos nombres. Los resultados están a la vista. Según el último informe presentado por la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) se pone de manifiesto que el mayor asesino en las calles es el Estado. Durante los gobiernos kirchneristas se registraron 2.132 casos de gatillo fácil, uno cada 28 horas, representando el 63 % de los casos ocurridos desde el fin de la dictadura.

Desde la asunción del gobierno de Cambiemos se registra un caso cada 25 horas, convirtiéndose en el gobierno durante el cuál el Estado mata más pibes en los barrios.

Donde más casos de gatillo fácil se registran es la Provincia que justamente gobiernan Vidal y la maldita Policía Bonaerense. Le siguen Santa Fe, Córdoba, la Ciudad de Buenos Aires y Mendoza.

El 51 % de las personas asesinadas por gatillo fácil tenían entre 15 y 25 años de edad. Y en un 86 % son menores de 35 años, demostrando a quién va dirigido el control social por parte del Estado y su aparato represivo.

La desaparición forzada de personas tiene casos emblemáticos como los de Luciano Arruga y Jorge Julio López. Y la tortura por parte de los distintos brazos armados del Estado tuvo en los últimos años como algunas de sus víctimas a los chicos de “La garganta poderosa”, quienes fueron torturados por la Prefectura. Esto también supera todas las estadísticas en los últimos años.

Unidades Penitenciarias

No tienen norte, no tienen salvación, hace el trabajo y redimilos, por favor. Que se mejoren allá en la eternidad... (partíles el buñuelo y quitá mi pena así)

El Gobierno de María Eugenia Vidal anunció una partida de $ 500 millones para terminar la construcción de las unidades penitenciarias de Lomas de Zamora y Campana. En su doble discurso anuncia que es una medida para “descomprimir” y “mejorar” las condiciones de las personas privadas de su libertad.

Peor en las unidades bonaerenses se encuentran alojadas más de 35 mil personas privadas de su libertad, en 55 cárceles que tienen una capacidad máxima de alojamiento de 27 mil personas. Con esta “solución” alegan que van a poder disponer de ocho mil nuevas plazas. Pero eso es una mentira.

Si se llevara adelante lo que se propone Cambiemos con la nueva modificación de La Ley 24.660 de ejecución privativa de la pena, no sólo van ser peores las condiciones en que se encuentran las personas alojadas sino que aumentará la población carcelaria, la mayoría de “perejiles” que allí alojan viviendo en condiciones infrahumanas.

Entre el sistema penitenciario federal y el bonaerense se encuentran presas más de 75.000 personas, sin contar las personas alojadas en comisarías. Una cifra récord que va en aumento. Mientras la Corte Suprema pretendió otorgarle el beneficio del “2x1” a los genocidas, en las cárceles el 60 % de las personas presas están sin condena, a la espera de un juicio, invirtiéndose de hecho la carga de la prueba: en esta situación “toda persona es culpable hasta que se demuestre lo contrario”.

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Al día de hoy ingresan al pulpo carcelario 2.200 personas y solamente salen en libertad 700, desmitificando “la puerta giratoria” que, simplemente, no existe.

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La Policía y esas ganas de entrar en las escuelas

Sheriff! Sheriff!, con tu gracia criminal, empezá ya la puta cosa y sé feroz...

Como nunca antes se había presenciado, el ataque a la juventud es cada vez más feroz. Ya no sólo persiguen y estigmatizan a los jóvenes en las calles o en las esquinas, sino también que la Policía en sus distintas variantes (bonaerense, de la ciudad, etc.) persigue a los adolescentes hasta adentro de los establecimientos educativos, violando toda norma. Golpeándolos y violentándolos. La impunidad se pone la gorra.

En el mes de Abril tras una clase pública en defensa de la lucha docente un policía entró armado al colegio Mariano Acosta. Cuando los estudiantes y docentes les preguntan por qué la policía ingresaba a una escuela pública sin autorización reciben la respuesta de que era a causa de que se iba a realizar una marcha y que ellos tenían la obligación de pararla, otros decían que había un incendio.

A mediados de Mayo en la Escuela Normal Antonio Mentruyt (ENAM) de Banfield un grupo de policías entró al establecimiento e intentó llevarse detenidosa dos estudiantes menores que se encontraban dentro del colegio.

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También en el mes de Mayo en la localidad de Berisso, estudiantes fueron a denunciar al municipio las pésimas condiciones en las que habitualmente estudian. La respuesta fue una brutal golpiza por parte de la Policía Local.

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Sheriff, Sheriff, Sheriff ¡que limpio el templo está!

Según el reciente informe de la Universidad Católica Argentina “Seguridad ciudadana en la Argentina (2010-2016). Informe de avance”, se desprende que durante el año pasado los delitos contra las personas y la propiedad privada tuvieron una caída significativa respecto al período anterior, desmitificando todo el discurso punitivista y represor del Gobierno.

Según la Encuesta de la Deuda Social Argentina del tercer trimestre de 2016, se desprende que, luego de un crecimiento desde 2010 hasta alcanzar un pico del 31,1 % en 2014, en 2015 los delitos registraron “una caída significativa, tendencia que volvió a repetirse durante 2016”.

En cuanto al tipo de delito, de los datos arrojados por la encuesta surge que “el más frecuente fue el hurto o robo sin armas, siendo que el 15,5 % de los hogares consultados sufrió al menos un delito de este tipo, mientras que el 6,5 % padeció robos sin violencia física pero con arma blanca/de fuego, el 4,0 % robo con violencia y armas de fuego/armas blancas, el 2,3% un hecho de violencia física (golpes, ataques, lesiones) y un 0,3% una agresión sexual (violación o intento de violación)”.

Según ese trabajo, el sentimiento de inseguridad lo sufren más “las personas de villas y/o asentamientos, que residen en el conurbano bonaerense, que pertenecen al nivel socioeconómico bajo y al estrato socio-económico bajo trabajador, quienes más inseguras se sienten en su barrio, en su vivienda, en la calle o viajando en transporte público”. Y es justamente allí donde más presencia policial hay.

Por ende, la institución policial y el delito van de la mano, generando un gran negocio. Los “puntos calientes” no son las esquinas de los barrios. Son las comisarías.






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