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Los pibes: el fútbol de estreno

Entrevista a Jorge Leandro Colás, director del documental “Los pibes”, que se estrena este jueves 1 de septiembre.

Jueves 1ro de septiembre de 2016 | Edición del día

¿Cuál fue el disparador o el punto de partida para imaginar esta película?

Con nuestra productora Salamanca Cine hacemos algunos videos y pequeños documentales para las redes sociales de Boca Juniors. A partir de esta situación, un par de años atrás, nos encargaron grabar unas breves entrevistas con algunos miembros del equipo de captación del club. Lo hicimos, nos resultaron interesantes, pero fue en el momento de grabar algunas “imágenes de relleno” para esas entrevistas, cuando conocimos el ámbito de las pruebas. Y ese día, casi en forma inmediata, dije: “acá hay una película”. Sentía que la búsqueda y la mirada de estos particulares cazadores de talento (algunos de ellos ex jugadores), la ilusión inmensa de esos niños por jugar en Boca, la presión desmedida de algunos padres pensando en una posible salvación económica, eran piezas que conformaban un mundo sumamente atractivo y potente para hacer un largometraje documental.

¿Cuál dirías que es y cómo aparece el tema central?

Creo que el tema central de la película es la búsqueda obstinada e infinita, de parte de este grupo de cazadores de talento, de los próximos cracks del fútbol argentino. Y desde el momento en que planteamos hacer esta película, tomamos la decisión de alejarnos de esta idea tan vista y hasta bastardeada por los grandes medios de comunicación de “el sueño del pibe”. Sentíamos que no teníamos nada nuevo que decir sobre ese aspecto de las pruebas. En este sentido, tomamos la decisión radical de volcar el punto de vista hacia los otros pibes, hacia ese grupo de captadores, su mundo, su trabajo artesanal, su mirada afilada, su filosofía de barrio. Todo eso nos parecía más atractivo, más desconocido, más místico.

¿Cómo definiste vos qué era aquello que te interesaba contar de ese pequeño universo que se retrata en la película?

Nos parecía que lo más interesante estaba en develar ese costado desconocido del mundo de las pruebas. Todo el mundo conoce de oído el tema, pero muy pocos lo han vivido desde adentro. Qué cosas ven los captadores en los chicos que juegan, cómo es el trato con los padres, qué pasa cuando un chico finalmente es elegido. Nos parecía que por ahí iba la cosa, por lanzar una mirada profunda sobre ese trabajo que por momentos es rutinario y casi de oficina, pero que a veces sorprende con la magia de lo intuitivo y lo artesanal.

¿Podrías contarnos a grandes rasgos cómo fue el proceso de realización; desde la idea al montaje final?

La idea inicial surgió a mediados del 2013, cuando conocimos a los captadores, poco a poco, los fuimos ablandando y convenciendo acerca de la posibilidad de hacer una película con ellos. Comenzamos a grabar algunas jornadas sueltas como para ir buscando el camino y en noviembre de ese mismo año, hicimos un pequeño armado y lo mandamos como Work in Progress al Festival de Mar del Plata. Allí, nos dieron una mención y fue muy bueno lo que pasó durante la proyección de esos pocos minutos de material, ya que la gente conectó enseguida con la historia y con este grupo de personajes.

Durante el 2014, grabamos todas las pruebas que se hicieron en la cancha de Boca y en La Candela –un predio que el Club tiene en San Justo- y ese año el INCAA nos aprobó el proyecto. En el 2015 iniciamos el montaje, mientras seguíamos grabando cosas puntuales que nos parecía que le faltaban a la película: situaciones de oficina, el costado burocrático del proceso y las pruebas en clubes de baby fútbol o en clubes del interior del país. Con esas últimas secuencias completamos el montaje de la película en noviembre de 2015, poco antes de su estreno en el Festival de Mar del Plata.

¿Cómo se definió la estética de la película?

Yo soy un gran seguidor del documental de observación, veo todo lo que llega de directores como Wiseman, Depardon o Philibert. Con mi primera película (“Parador Retiro”) trabajé en esa línea estética y con la llegada de este nuevo proyecto, esta nueva historia, no tuve dudas, también iba a ser un documental de observación.

El documental de observación se caracteriza por no tener entrevistas, ni voz en off, ni placas informativas, ni música. Siempre digo que para mí, es mucho más interesante y posiblemente más cercano a lo real, ver a la gente haciendo las cosas, que explicándolas a través del discurso y la palabra.

Desde mi punto de vista la película tiene dos capas: por un lado la más fresca y (aparentemente) contemplativa, que nos pasea por las canchas y potreros donde se desarrollan las pruebas de jugadores; pero una segunda capa, más oculta, que comienza a decantar a medida que avanza el relato, en la que nos damos cuenta que las posibilidades de que esos chicos consigan su objetivo es realmente ínfima de acuerdo a la cantidad que se fichan… ¿Coincidís con esta mirada?

Sí, yo creo que la película tiene una cuestión amena y gentil, en este caso potenciada por cierta frescura de los personajes de los captadores. Son personajes queribles, que pueden generar empatía con el espectador, pero que también forman parte de un mecanismo casi industrial que fabrica jugadores de fútbol, que absorbe a algunos y que expulsa a la gran mayoría.

Es cierto que ese clima general ameno, se va quebrando por pequeñas situaciones, por pequeños momentos que son duros y ásperos: el caos del ingreso, el desechar a un chico por tener sólo un año más de lo que buscan o ciertas cuestiones de la cruel competencia por quedar en el club. En este sentido, también esta contradicción aparece en la lectura de los espectadores, hay gente que sale de la sala amando a los captadores y otros que los ven miembros de un mecanismo salvaje y cruel.

El montaje tiene un papel determinante en el documental. ¿Podrías contarnos algo de ese proceso? ¿Se tomaron decisiones determinantes en la isla de edición?

Fue una ardua tarea, ya que teníamos más de 100 horas de material bruto. En aquellas primeras jornadas de montaje, mientras continuaba el rodaje, buscábamos ir generando unidades dramáticas autónomas. Poco a poco, algunas de esas unidades iban siendo descartadas y otras sobrevivían. Luego, comenzamos a darle un poco de orden y continuidad a estas secuencias, buscando que haya variedad de personajes y situaciones, que haya una progresión dramática, que haya momentos de tensión y momentos de distensión, que cada escena tenga su clima propio.
Sobre el final, fuimos acortando y sacamos algunas escenas que eran potentes y que nos gustaban mucho, pero que tal vez estancaban un poco la progresión del relato.

¿Los protagonistas pudieron ver la película terminada? ¿Cuáles fueron sus opiniones?

Los captadores vieron la película proyectada en la productora y en el BAFICI. La primeras reacciones fueron intensas. La pasaron bien, la pasaron mal, me putearon, me felicitaron. Nos abrieron las puertas de su intimidad, pusieron el cuerpo y obviamente quedan expuestos. Finalmente, uno de ellos dijo: “el que no entiende que el día a día del fútbol, en un club grande como Boca es esto, no entiende nada”. En este sentido, creo que vieron representado su mundo, con sus cosas buenas y también con sus cosas malas.




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