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ELECCIONES EN URUGUAY

Los partidos se preparan para el 26 de octubre

Este domingo aproximadamente 2,4 millones de uruguayos acudirán a las urnas. Se elegirán el presidente y vice de los próximos 5 años así como diputados y senadores que integrarán el próximo Parlamento nacional.

Walter Vidal

Montevideo

Sábado 25 de octubre de 2014 | Edición del día

Junto a las elecciones de candidatos también se decidirá a través de un plebiscito sobre la iniciativa impulsada por la derecha que propone bajar la de edad de imputabilidad a los adolescentes de los actuales 18 años a 16, y contra la que el pasado 16 de octubre una multitud marchó por el centro de Montevideo.

Aunque parecía improbable algunos meses atrás, hoy es casi una certeza que ninguno de los candidatos logrará una mayoría del 50% de los votos necesarios para evitar una segunda vuelta, por lo que la fórmula ganadora se decidirá finalmente en un balotaje a realizarse el 30 de noviembre.

Distintas encuestadoras ubican al gobernante Frente Amplio (Tabaré Vázquez) con una intención de voto de entre 42 y 45%, seguido por el Partido Nacional (Lacalle Pou) con 31-34%, y luego del Partido Colorado (Bordaberry) con alrededor del 15%.
Más atrás aparece el Partido Independiente (Mieres) con un 3% de preferencias, cifra que le da posibilidades de llegar al Senado.

Y luego, y a la izquierda del FA, se ubican Unidad Popular (UP) y el Partido Ecologista Radical Intransigente (PERI) con el 1% de posibles votos, lo que les da chances de obtener un diputado y el Partido de los Trabajadores.

Con este panorama también se abre la pregunta acerca de si el FA logrará gobernar con mayorías parlamentarias propias, como ha sido en estos últimos 10 años, o deberá negociar con blancos y colorados para lograr la aprobación de leyes. Esto hace a los posibles escenarios de gobernabilidad que todavía siguen abiertos y que serán importantes para encarar un gobierno que deberá pasar un ajuste contra las condiciones de vida de los trabajadores y el pueblo.

Cierre de campaña

El pasado jueves 23 la mayoría de los partidos que compiten en la carrera presidencial cerraron sus respectivas campañas electorales en diversos puntos de Montevideo y la zona metropolitana.

La movilización más numerosa fue la del Frente Amplio que reunió alrededor de 160 mil personas, cifra importante pero menor que en anteriores cierres de campaña. Estancados en las encuestas y sin lograr una ventaja clara Vázquez y Sendic intentaron estas últimas semanas entusiasmar a los simpatizantes frenteamplistas y convencer a los indecisos. Por primera vez en los últimos 50 años el FA no es mayoría entre los votantes jóvenes, todo un síntoma de cierto descreimiento ante la ausencia de cambios profundos luego de 10 años de gobernar el país. Si bien se percibe una mejor situación económica, esto parece deberse más a las ventajas que le ha dado al país el alto precio de las materias primas que a aciertos del FA. La distancia entre ricos y pobres se ha acentuado y abundan los “diez mil pesistas” (trabajadores que perciben un salario inferior a 10 mil pesos. Unos 400 dólares); alrededor de 800 mil uruguayos (un 40% de los trabajadores uruguayos) cobran menos de un tercio de la canasta familiar.

Además, los apoyos entre los sectores medios decrecen y buscan variantes más hacia el centro político. En lo que respecta a la clase trabajadora lo que prima es un clima de apatía pero de creencia de que el Frente Amplio aún si bien ya demostró no ser una herramienta para los cambios profundos, sí lo sería para mantener algunas conquistas que se alcanzaron en los últimos años.

El candidato a la vicepresidencia Raúl Sendic, centró su oratoria en temas de desarrollo productivo, industrial y tecnológico ilusionándose con que "vamos hacia un Uruguay industrializado" y con un mejoramiento y modernización de la infraestructura de puertos, carreteras, y ferrocarriles. Un discurso en el que intentó tomar los rasgos “neo-desarrollistas” de los gobiernos frenteamplistas que en 10 años han profundizado los lazos y la dependencia del capital extranjero, manteniendo las cuentas “ordenadas” y aplicando las reformas estructurales que habiliten más inversión extranjera.

Cuando todavía resuenan las declaraciones de Tabaré Vázquez de querer implementar el” voucher educativo” (siguiendo el modelo chileno de privatización de la enseñanza), lo que generó el inmediato rechazo de los trabajadores de la educación, su discurso en el acto de cierre estuvo centrado en resaltar que con el FA los trabajadores y el pueblo viven mejor que con los gobiernos de la derecha, haciendo hincapié en la importancia de los Derechos Humanos y en los logros alcanzados.

Los partidos opositores también realizaron sus actos de cierre de campaña. Luis Lacalle Pou del Partido Nacional, inesperado contrincante de Vázquez, reunió alrededor de 3.500 personas en la ciudad de Las Piedras (afueras de Montevideo) y los colorados de Pedro Bordaberry se movilizaron en un número similar por la costa montevideana.

"De reojo"

Estas elecciones se realizan prestando especial atención a lo que ocurra en Brasil. Apenas unas semanas atrás el conocido Semanario Brecha titulaba que allí se juega el destino del progresismo y que ese resultado va a repercutir directamente en la disputa uruguaya. Tanto el FA como el PT brasileño forman parte de los gobiernos "progresistas” que generaron expectativas e ilusiones en los trabajadores y el pueblo y expresan una nueva relación de fuerzas donde el neoliberalismo "puro y duro" ya no puede gobernar. Ambos actuaron como garantes de estabilidad durante la crisis de principio de siglo pero actualmente temen no poder mantenerse en el gobierno.

Aun así, para el proyecto de política exterior que impulsa Astori (figura clave del FA) e incluso el propio Vázquez, un triunfo de Aecio Neves no caería mal. Ambos tienen sintonía en proponer una flexibilización del MERCOSUR para acercarse hacia la Alianza del Pacífico. En contrapartida, sería un golpe importante para sectores como el Partido Comunista del Uruguay, o los ligados a Constanza Moreira que intentan mantener una retórica progresista de "unidad e integración latinoamericana" y "antiimperialismo" que recubre discursivamente por izquierda al Frente Amplio.

Una u otra opción aunque con formas y tiempos distintos reflejarán que el “fin de ciclo” de los gobiernos posneoliberales está en marcha, aún con triunfos de Dilma y Tabaré.







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