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Los orígenes del 1° de Mayo en Argentina

¿Cómo fue el primer 1° de Mayo en nuestro país? Columna de Historia de El Círculo Rojo, el programa de La Izquierda Diario en Radio con Vos.

Martes 30 de abril | 20:03

“La manifestación” de Antonio Berni (1934)

Argentina fue el único país de América Latina donde la clase trabajadora participó masivamente en los actos del primer 1° de Mayo (1).

Los orígenes de esta fecha ser remontan al año 1890, hace unos 130 años, cuando se coordinaron manifestaciones en ciudades de todo el mundo para exigir la reducción de la jornada laboral.

El reclamo era unánime: “8 horas de trabajo, 8 horas de descanso y 8 horas de recreación”.

La fecha elegida fue en homenaje a los trabajadores, “los mártires de Chicago” que por organizar a sus compañeros e ir a la huelga, fueron acusados en 1886 por un crimen que no cometieron y condenados 5 de ellos a muerte, 2 a perpetua y uno a 15 años de prisión, sin pruebas. Todo un mensaje disciplinador que tuvo un efecto contrario porque terminó provocando esta enorme campaña obrera internacional.

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En Argentina hubo actos en Bahía Blanca, Chivilcoy, Rosario y el más importante en la Ciudad de Buenos Aires, donde según las fuentes, participaron entre 3.000 y 7.000 personas. Se hizo en el Prado Español, ubicado en la Recoleta donde la oligarquía miraba espantada desde sus mansiones la marcha de los obreros.

Un dato interesante es que en el acto de Rosario, con un millar de asistentes, la oradora más recordada por su encendido discurso contra la explotación laboral y el trabajo infantil fue una obrera que llamaban la “Luisa Michel” de la región, por la dirigente de la Comuna de París. Y para algunos investigadores esa mujer fue nada menos la militante anarquista Virginia Bolten.

Que miles de trabajadores hayan salido a las calles esta fecha puede explicarse por su temprana organización. Tenían un perfil combativo y de lucha, influencia de los inmigrantes europeos -socialistas y anarquistas- que llegaron al país en el último cuarto del siglo XIX. Para 1890 ya tenían bastante experiencia, en los tres años previos hubo 36 huelgas en Argentina, enfrentándose a rompehuelgas y a la Policía.

El reclamo de las 8 horas era muy sentido por las interminables jornadas laborales de 10 y 12 horas, de lunes a lunes, trabajando a la par hombres mujeres y niños.

Pero acá también se sumaron otras exigencias a los actos, muy avanzadas para la época como la prohibición del trabajo infantil, la supresión del trabajo a destajo (donde te pagaban por pieza producida y no por tiempo) y la igualdad del salario por la misma actividad para varones y mujeres.

Aunque en los años siguientes los socialistas y anarquistas empezaron a hacer actos del 1° de Mayo por separado debido a diferencias políticas y estratégicas, las manifestaciones crecieron llegando a movilizar a decenas y hasta cientos de miles de personas.

Con todo esto llegamos a dos conclusiones. Primero que el movimiento obrero local forjó desde sus orígenes hasta los años 40 un espíritu contestatario y defendió los principios de la solidaridad de clase internacional. La situación cambió con la burocratización de los sindicatos, la pérdida de independencia de clase y la imposición de la idea de que el 1° de mayo es un día de fiesta, como se terminó adoptando con el primer gobierno peronista.

Y segundo tendríamos que preguntarnos cómo puede ser que hoy en día -a pesar de que la tecnología avanzó en estos últimos 100 años más que en diez siglos de historia- seguimos trabajando 8, 9 o 10 hs contando las horas extras. O están los que trabajan menos horas ultraprecarizados que no llegan a fin de mes y por otro lado hay una enorme cantidad de desocupados. Un “divide y reinarás” que hace el capital para fragmentar y debilitar al conjunto de la clase trabajadora; cuando lo lógico y beneficioso para las grandes mayorías sería repartirse las horas de trabajo entre todos, sobre todo en momentos de crisis como estos.

Por eso viene bien conocer los orígenes de esta fecha pero no sólo para recordarlas sino también para recuperar esas tradiciones y esas banderas de lucha que en el fondo expresan no sólo una lucha anticapitalista sino también y muy necesariamente internacionalista.

1. Los anarquistas hicieron actos en Cuba ese mismo año y en Uruguay también hubo actos pero de menores proporciones.







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