Política México

PRIVATIZACIÓN Y CORRUPCIÓN

Los nuevos yacimientos petroleros cuestionan argumentos de la Reforma Energética

El reciente hallazgo de nuevos yacimientos petroleros anunciados por el gobierno federal echa abajo una de las mayores premisas del discurso oficial con la que se impulsó la Reforma Energética, la cual era que el hidrocarburo se estaba agotando.

Sábado 4 de noviembre

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Según anunció Enrique Peña Nieto, hace muy poco, Petróleos Mexicanos encontró el mayor yacimiento terrestre de petróleo, el cual representa una gran reserva de este energético además de contener importantes cantidades de gas natural. El campo al cual se le ha denominado Ixachi-1 tiene un volumen que puede dar alrededor de mil 500 millones de barriles de crudo equivalente (bpce), que podrían garantizar hasta 350 millones los barriles de reservas 3P (probadas, probables y posibles).

Dicho yacimiento tiene un tamaño parecido al que encontraron empresas privadas hace unos meses, el denominado Zama-1, con la diferencia de que éste fue localizado a 60 km mar adentro, lo cual le da un mayor valor estratégico al encontrarse cerca de infraestructura existente de Pemex (es petróleo tierra adentro), por eso EPN comentó alegremente: “la extracción del petróleo se hará a bajo costo, esta es una buena noticia, Pemex se vuelve más rico a partir del descubrimiento del pozo Ixachi-1”. Además, esta es sólo la parte inicial, en realidad el yacimiento podría ser más grande si se considera que los trabajos exploratorios aún no se han concluido, lo cual tiene un potencial de riqueza bastante importante.

Las dudas

Lo primero que salta a la vista es que una de las grandes premisas con las que se argumentó la imposición de la Reforma Energética se vino abajo, aquel discurso que el entonces presidente por parte del PAN, Felipe Calderón desenvainó en 2009 fue: “una cosa simple pero dramática, el petróleo se nos está acabando, esto está impactando en las finanzas públicas”. El cual se usó no sólo para referirse a la disponibilidad total del energético, sino también para hablar de la falta de nuevos yacimientos en tierra que contrarrestaran el agotamiento de los aún existentes.

Tal alegato fue retomado por su sucesor priista, Enrique Peña Nieto, el cual ahora se cae a pedazos, incluso a principios de este año la administración del PRI-gobierno todavía argumentaba que el petróleo se estaba acabando, que las reservas de acceso fácil se habían agotado y por ello era necesaria la inversión privada, para que ayudara a Pemex en la búsqueda del hidrocarburo.

En enero de 2017 para ser más específicos, Peña declaró que: “La gallina de los huevos de oro se nos fue secando, se nos fue acabando y de ahí financiamos muchas cosas y cuando el precio del petróleo estaba alto el gobierno tenía excedentes, (y eso) se nos acabó”, y agregó que “Se nos terminó el gran yacimiento. Cantarell llegó a producir dos millones 200 mil barriles de petróleo diarios, hace seis años. Hoy produce 200 mil, sólo eso”.

A contramano de esos discursos, el día de ayer, un EPN emocionado tuiteaba: “Este es el hallazgo de Pemex más importante en campos terrestres en los últimos 15 años”. Pero esta situación despierta dudas, por ejemplo ¿por qué no encontraron esos yacimientos antes? Después de todo llevan ahí millones de años. La posible respuesta que daría la administración de Peña Nieto sería que no existía la tecnología para hacerlo y ese tipo de cosas, sin embargo, este nuevo pozo fue encontrado por Pemex. Si la paraestatal lo pudo encontrar ¿no habría podido hallar los otros, en los campos obsequiados a petroleras extranjeras?

Lo que no nos dicen es que, en esos 15 años, desde el gobierno redujeron las reservas mediante la desinversión en Pemex Exploración para justificar la entrega de infraestructura y riqueza de combustibles a las transnacionales extranjeras. Por eso las principales premisas con las que estos gobiernos actuaron para abrir la puerta a la inversión privada demuestran ser falsedades, al igual que las campañas mediáticas que utilizaron para imponerlas.

La Reforma Energética tenía un propósito muy claro, la privatización de los energéticos cuyo principal obstáculo era PEMEX como empresa estatal nacionalizada hace 79 años y desde entonces pilar del presupuesto estatal. Para los dueños de las grandes trasnacionales estadounidenses el acceso a la riqueza del subsuelo mexicano era una parte fundamental de sus planes de dominio económico. Dos décadas de TLCAN son insuficientes. Quieren adueñarse de todo y los gobernantes mexicanos sean del PAN o del PRI, se han sometido a sus planes, la renegociación del TLCAN apunta a un mayor apriete de las condiciones de expoliación de la riqueza natural y la mano de obra mexicana.

Gracias a la Reforma Energética, implementada por el Pacto por México del PRI-PAN-PRD, ahora se pueden abrir los yacimientos a los grandes monopolios petroleros transnacionales para que extraigan el hidrocarburo y el gas natural con el cual pudieran enriquecerse. Así el carácter pro imperialista de las Reformas Estructurales se revela cada vez más. La burguesía nacional y sus patrones imperialistas continúan con sus planes de ajuste para descargar la crisis sobre las espaldas de los trabajadores, eso incluye también la privatización de los recursos naturales, sólo la fuerza organizada e independiente de los trabajadores puede detener esa situación.






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