Internacional

COLUMNISTA ESQUERDA DIÁRIO

Los millones que están en contra de Temer pueden avanzar hacia una lucha anticapitalista

Temer está lejos de una posición confortable, a pesar de haber haber sido absuelto por la justicia electoral y haber logrado retener al PSDB en su gobierno. La reforma laboral da importantes pasos hacia la aprobación, a pesar de la derrota del gobierno en una de las comisiones del Senado.

Miércoles 21 de junio | Edición del día

El escenario político y económico continúa inestable, y es cada vez más urgente que los trabajadores tomemos la lucha en nuestras manos, batallando por que salga la huelga general del 30 de junio a pesar del vacío de las centrales sindicales, señalando una salida política que revoque los ataques contra nuestros derechos, termine con este Congreso corrupto y avance en medidas de ruptura con el capitalismo.

Desde el terremoto político generado por la filtración de un audio del presidente del gigante frigorífico JBS, Joesley Batista, que ponía de manifiesto la anuencia de Michel Temer a la compra del silencio del ex diputado, hoy preso, Eduardo Cunha, el presidente de Brasil parecía al borde del precipicio y su gobierno con los días contados. Sin embargo, su insistencia en no renunciar y su resistencia a algunas pruebas de fuego señala que, por ahora, Temer se balancea pero no se cae hasta que haya alguien que lo sustituya. Esto está lejos de significar el regreso de una penosa estabilidad, pero sí una continuidad y profundización de la crisis, en la medida que las élites y los partidos no encuentran un nombre que estabilice al país.

La justicia electoral no impugnó el mandato de Temer. El PSDB, que tiene en sus manos el poder de terminar de hundir el barco del gobierno de Temer, decidió seguir ayudando a tirar el agua al mar, manteniéndose estratégicamente en el gobierno para no ver el sueño capitalista de las reforma ahogarse en el limbo de otro nombre que pueda ponerlas de nuevo en ruta de colisión con los derechos de los trabajadores. Esto permitió que Temer comenzase a actuar, movilizando a su base para garantizar votos contra una probable denuncia de la Fiscalía y de la Policía Federal en su contra, comprando buena parte de ellos con dinero público, sin que sea seguro que logrará los votos que necesita, utilizando también otras maniobras que buscan mantenerlo vivo mientras sea necesario.

Sin embargo, el escenario todavía es el de un barco que se hunde, peor, comienza a arrastrar a otros en la tragedia. Como bien analizó Leandro Lanfredi, “algo está claro, Temer sin un sucesor no cae fácilmente, ni termina de recomponerse, prolongando, esparciendo y aumentando la crisis”.

Un gobierno inviable que se mantiene como puede, logra aun dar pasos amenazadores con la reforma laboral, que viene siendo aprobada en cada comisión del Senado. Hay en todo ese escenario una prueba de fuego, a la que difícilmente Temer tenga alguna chance de sobrevivir: la lucha de los trabajadores con huelgas generales organizadas desde las bases.

Este es el mejor momento que tenemos los trabajadores para mostrar a los millones que están en contra de Temer y las reformas, que con una gran huelga general el 30 de junio, aun más poderosa que la que vieron el 28 de abril, podemos dar una respuesta política al país que de hecho pueda parar los ataques en curso, revocar los que ya fueron aprobados. Pero que además avancemos, en medio de esta crisis, en mostrar que los trabajadores somos capaces de dar una respuesta política con nuestros propios métodos, defendiendo nuestros propios derechos, pero también organizando las expectativas de los sectores pobres y del conjunto de la población oprimida, que vive en situaciones precarias y miserables. Una respuesta que se enfrente a todas las malezas que impone el capitalismo.

Para realizar esa grandiosa lucha tenemos importantes obstáculos que superar. Las mismas centrales sindicales que convocaron a la huelga general del 30 de junio, ya con mucho retraso, están demostrando que van a traicionar nuestra lucha en el momento en que ella podría tener más impacto. Ni la CUT, ni la CTB ni Força Sindical están construyendo de hecho la huelga en los sindicatos y lugares de trabajo que dirigen. No es por nada que no se escucha hablar de ella ni tampoco de la lucha en contra de las reformas, ni siquiera en sus sitios. Paulinho da Força, recientemente elegido presidente de Força Sindical, ya dijo que acepta las reformas de Temer si fueran negociadas, además de hablar de cambiarle la fecha a nuestra huelga general.

Al mismo tiempo, la CUT y la CTB parecen haberse olvidado que nuestra lucha es centralmente contra las reformas, de forma que el centro de su agitación pasó a ser por las elecciones directas. Conformaron un Frente por las (elecciones) Directas junto con diversos partidos del PT, de la derecha como el PDT, PSB, Rede y PR, pero también con sectores de la izquierda como el MAIS y el PSOL. Esto expresa el objetivo de esas centrales y del PT de impedir que se desarrollen espacios por izquierda a la estrategia petista de conciliación, intentando enterrar la huelga para entablar una disputa parlamentaria, para impedir que los trabajadores se organicen y salgan de su control. La lucha por las Directas así como ese Frente Amplio dicen abiertamente que hoy esa es la única salida para estabilizar el régimen, es decir, mantener a todos los corruptos, el Congreso y los capitalistas lucrando sobre el sudor de los trabajadores.

El PT y las centrales sindicales traidoras contribuyen directamente al plan de los capitalistas de cerrar la crisis política, lejos de los métodos de lucha de los trabajadores, para proteger la agenda de reformas en su contra. Por eso, a través de Esquerda Diário, el Movimiento Revolucionario de Trabajadores lanzamos la campaña “Tomar la huelga general en nuestras manos”, volanteando en las calles, en los lugares de trabajo, en las escuelas, planteando la necesidad de que nos organicemos en comités y convoquemos asambleas en nuestros lugares de trabajo, para que cientos de trabajadores estén organizados, parar el 30 y que presionen esas centrales a organizar también la huelga general.

Reafirmo la idea de que la única salida política que puede colocar los intereses reales de los trabajadores en disputa con el proyecto de los capitalistas de tirar la crisis que generaron sobre nuestros hombros a través de las reformas, es la convocatoria a elecciones de delegados para una nueva Constituyente en Brasil.

Elegir un nuevo presidente o nuevos diputados y parlamentarios para el Congreso corrupto no garantiza para nada que las reformas dejen de ser implementadas, principalmente por ser elecciones que mantienen ese régimen político podrido, corrupto en toda y cualquier institución, incluso los propios jueces. Esa corrupción viene de una casta política comprometida a atender las demandas de los mayores y más corruptos empresarios del país, con el propio presidente de JBS, Joesley Batista, que compró un tercio del Congreso. Es así que esos empresarios logran que el Congreso trabaje para ellos y para los empresarios y banqueros internacionales, aprobando reformas para quitar derechos históricos a los trabajadores.

Por eso, todos aquellos que están luchando contra Temer y sus ataques, cuentan con una fuerza social que en medio de esta crisis puede ir por mucho más. Cambiando completamente las reglas del juego. En una nueva Constituyente, podemos defender los intereses más sensibles de los trabajadores en contraposición con la naturalizada “necesidad” impuesta por los capitalistas de que seamos nosotros los que tenemos que pagar por la crisis económica que ellos mismos crearon.

Es un espacio en el que todas las leyes del país pueden ser rehechas, incluso para terminar con los privilegios de los políticos, haciendo que ellos y los jueces ganen lo mismo que una docente, haciendo que sus mandatos sean revocables en cualquier momento. Las empresas corruptas del país podrán ser estatizadas bajo en control de los trabajadores para terminar de una vez por todas con la fiesta de la corrupción y poner las empresas a producir no para la ganancia privada de los capitalistas, sino para atender las demandas de la población trabajadora y pobre del país.

La principal tarea de esa nueva Constituyente es revocar todas las reformas que atacan a los trabajadores impuestas desde el gobierno de José Sarney, pasando por el de Fernando Collor, Fernando Henrique Cardoso, los gobiernos del PT y Temer. Solo la Constituyente puede revocar la ley de tercerización irrestricta y el límite de gastos en salud y educación impuestos por el gobierno de Temer.

Para el MRT, esa Constituyente tendrá que estar al servicio de fortalecer la lucha de los trabajadores por sus demandas, contra el proyecto de país de los capitalistas y su régimen político fallido y ajustador. Sería un momento en el que podremos actuar en el sentido de aumentar las filas organizadas de los trabajadores en defensa de demandas democráticas profundas, como la reforma agraria, la expropiación de las empresas corruptas bajo control de los trabajadores, de forma de plantear qué proyecto de país tienen los trabajadores y la necesidad de avanzar en el sentido de una lucha revolucionaria de ruptura con el capitalismo para alcanzar esas y diversas demandas profundas de los trabajadores, de los jóvenes, de los pueblos originarios y de los sectores oprimidos de la sociedad, y que conquistemos una sociedad realmente libre de la opresión y explotación.








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