Política

FORMACIÓN

Los marxistas frente al Poder Judicial

La posición de los marxistas clásicos en relación al sistema jurídico. Las experiencias de la Comuna de París y la Revolución Rusa.

Sábado 20 de mayo | Edición del día

En las últimas semanas el escandaloso fallo de la Corte Suprema a favor del beneficio del “2x1” para el genocida Muiña, el enorme repudio popular manifestado en las calles a la casta judicial y el salvataje de esta crisis que en el congreso operaron los partidos del régimen (los mismos que votaron a los Supremos) pusieron en primer plano el carácter reaccionario de las instituciones del régimen capitalista. Aquí tomamos la posición de los marxistas clásicos en relación al sistema jurídico.

El marxismo entiende al Estado como un órgano de dominación de una clase (capitalista) sobre otra (trabajadora). La división de poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) en las repúblicas burguesas compone un sistema de engranajes para mantener esta dominación sobre el pueblo trabajador, junto a otras instituciones, como las Fuerzas Armadas, la Iglesia, entre otras. Ninguno de estos poderes es imparcial, sino que defienden a su clase, es decir la clase explotadora, aunque se disfracen como poderes independientes.

El derecho, la constitución y las leyes que emanan de este Estado, tienen su base principal en la defensa de la propiedad privada burguesa salvaguardada por el monopolio de la fuerza física a través de las fuerzas represivas del mismo Estado.

Las leyes sancionadas en una cámara, luego debe ser aprobada por la otra. Por ejemplo, si una ley se votó en la cámara de diputados luego debe ser aprobadas por el Senado (una institución oligárquica donde por su misma composición se encuentran solo representados los partidos mayoritarios); luego el poder Ejecutivo tiene poder de vetar o no dichas leyes.

Los jueces pueden revisar en cada caso si consideran cada ley en “armonía” con la constitución, o, en la mayoría de los casos, fallan según intereses políticos. La Corte Suprema, es la culminación del sistema judicial y de privilegios de los que gozan los jueces. Los elige el presidente de la Nación, los nombra el Senado, son vitalicios y ahora son 5 personas que deciden por encima de los más de 40 millones de habitantes.

La Comuna de París

La Comuna de París en 1871, el primer gobierno obrero de la historia, dio por tierra con esta división de poderes, con el ejército y la casta de funcionarios. Como relata Marx “La Comuna estaba formada por los consejeros municipales elegidos por sufragio universal en los diversos distritos de la ciudad. Eran responsables y revocables en todo momento. La mayoría de sus miembros eran, naturalmente, obreros o representantes reconocidos de la clase obrera. La Comuna no había de ser un organismo parlamentario, sino una corporación de trabajo, ejecutiva y legislativa al mismo tiempo.” Entre las medidas tomadas por la Comuna “Los funcionarios judiciales debían perder aquella fingida independencia que sólo había servido para disfrazar su abyecta sumisión a los sucesivos gobiernos, ante los cuales iban prestando y violando, sucesivamente, el juramento de fidelidad. Igual que los demás funcionarios públicos, los magistrados y los jueces habían de ser funcionarios electivos, responsables y revocables.” (La guerra civil en Francia).

Desde la perspectiva de la lucha revolucionaria por una sociedad sin explotados ni oprimidos, los marxistas se proponían acompañar las aspiraciones legítimas de las masas de terminar con la casta judicial. En este camino es que León Trotsky, formulará como parte del programa de acción para los revolucionarios en la Francia de 1934, asonada por la guerra y el fascismo, la “Abolición de los tribunales de clase, elección de todos los jueces, extensión del juicio por jurado a todos los crímenes y delitos menores: el pueblo se hará justicia a sí mismo.” (Un programa de acción para Francia).

La breve pero invaluable experiencia de la Comuna de París, que fue abatida por la reacción con apenas dos meses de existencia, dejó lecciones sobre la que se erigió el primer Estado Obrero de la historia en 1917. La Revolución Rusa elevó a la clase obrera a clase dominante e instauró los soviets como los órganos de poder de la democracia directa de los trabajadores (elegidos por unidad productiva). Siguiendo el ejemplo de La Comuna, estos órganos tendieron a unificar las funciones legislativas, ejecutivas y judiciales.

El Estado Obrero

El naciente gobierno obrero creó un sistema judicial dependiente de los soviets, cuya primera normativa en 1917 fue “Abolir las instituciones de justicia en general, actualmente existentes: los tribunales de distrito, las Cámaras de Apelación de las Cortes y el Gobierno de la Senado con todos sus departamentos, los tribunales militares y la marina de guerra todas las descripciones, así como los Tribunales de Comercio.” (Decreto N°1 1917, Sobre los Tribunales) A su vez instituyó reemplazarlas por tribunales populares cuyos jueces eran revocables, percibían el salario de un trabajador calificado y se constituían entre las filas de obreros y campesinos sobre la base de elecciones democráticas directas.

Se estableció la figura de asesores populares elegidos en representación de los diferentes sectores de la comunidad y cuya función era frenar arbitrariedades y privilegios. Además, fueron apartados los jueces del antiguo poder judicial, y se extinguieron las instancias judiciales inferiores.

“Cuando la Revolución de Octubre derribó a los viejos burócratas, pudo hacerlo porque había creado los Soviets. Ella repudió los viejos jueces y transformó el tribunal en un tribunal popular. Sin embargo, un tribunal se puede crear fácilmente. Para tal no se carece del conocimiento de las viejas leyes. Es necesario solo dejarse llevar por el sentimiento de justicia. En los tribunales, el burocratismo fue fácil de liquidar”. Lenin, Informe sobre la Política Externa e Interna del Consejo de los Comisarios del Pueblo. Sesión del Soviet de Petrogrado. (12 de Marzo de 1919).

“El poder soviético no se limitó a destruir toda la vieja maquinaria de la justicia que, al tiempo que sirve al capital, hipócritamente proclamó a ser la voz del pueblo. Fue más lejos, y constituyó nuevos juzgados, sin tratar de ocultar su carácter de clase. En los viejos tribunales de justicia, la clase minoritaria de los explotadores pasó juicio sobre la mayoría trabajadora. Los tribunales de justicia de la dictadura del proletariado son lugares donde la mayoría de trabajo pasa juicio sobre la minoría explotadora.” (The ABC of Communism).


Fuentes:

N.I. Bukharin and E. Preobrazhensky: The ABC of Communism (1920)

Carlos Marx, La guerra civil en Francia

V. I. Lenin, El Estado y la revolución

León Trotsky, Un programa de acción para Francia

Decreto N°1 1917, "Sobre los Tribunales" (http://www.scientific- socialism.de/ LeninDireitoeMoral241117.htm)

Myriam Bregman e Ivana Dal Bianco, "¿Participación popular o legitimación del sistema?", Ideas de Izquierda N°11








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