Política

Panorama Provincial

Los límites de un modelo agotado

Diversos analistas señalan que el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, se encuentra en el peor momento de sus tres gestiones al frente de la provincia. Lo comparación que se realiza es con el amotinamiento policial de diciembre de 2013, cuando gobernaba su socio político José De la Sota.

Guillermo Torrent

Asesor legislativo FIT - Córdoba @Guillotadas

Miércoles 7 de octubre | 00:38

Los frentes abiertos para el gobierno provincial son muchos, tanto sanitarios, económicos, sociales y hasta electorales. Uno de ellos es la desastrosa e irresponsable gestión que se viene realizando de la pandemia, mientras durante los primeros meses intentaban mostrar una actuación ordenada, y relativamente lo era ante el desmadre de Capital y Gran Buenos Aires, las últimas semanas demostraron lo endeble del plan.

Se dispara la curva de contagios

Los contagios se multiplicaron en toda la provincia, desde parajes de unas pocas manzanas de extensión hasta las grandes ciudades, incluyendo la ciudad capital. En los departamentos más importantes del interior, como Río Cuarto, Punilla o San Martín, cómo lo denuncian los propios trabajadores, se llegó al límite de capacidad del sistema de salud. En sólo un mes se pasó del 25% al 70% la ocupación de camas críticas. Pero este número no refleja la situación real. A la hora de buscar internación, los pacientes con cobertura PAMI tienen que dar vueltas durante horas arriba de las ambulancias, pasa que muchos sanatorios privados aducen tener ocupada la totalidad de las camas destinada a PAMI/COVID. Hubo casos incluso que se los devolvió a sus hogares con algún tipo de paliativo a la espera que se libere alguna cama.

Las largas colas que alcanzaron un kilómetro de largo, para que se puedan realizar testeos fue la prueba de esta actitud. Si en principio teníamos un problema, las soluciones fueron de mal en peor. Primero buscaron descomprimir el Polo Sanitario llevándolo a la terminal de ómnibus, que se encuentra en desuso, pero el problema de acumulación de gente, esperando horas se mantenía. Luego, intentaron llevar adelante, junto a la municipalidad, una descentralización de los testeos, utilizando para esto los centros de salud primarios, conocidos como dispensarios.

El detalle fue que olvidaron avisar a los responsables de esos lugares, que se enteraron cuando llegaron a la mañana para abrir los centros y tenían decenas de vecinos haciendo cola. Estos dispensarios no sólo tienen su plantel disminuido debido a la alta cantidad de contagios que existe entre el personal de salud, sino que sólo les enviaron 15 test por centro. La novedad, anunciada nuevamente por los noticieros pasa por la realización de estos testeos en los Centros de Participación Comunal.

Los trabajadores resisten esta política ya que los CPC son centros administrativos que no tienen las condiciones de higiene para la circulación de personas que puedan estar contagiadas. Como si insistieran con la burla sólo enviaron 150 test, 75 para la mañana y 75 para la tarde. Las referentes del Frente de Izquierda, Laura Vilches y Noel Argañaraz señalaron estas acciones como un desprecio por la salud de la población.

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El gobierno provincial insiste en responsabilizar a la población sobre los contagios, que se habrían producido en reuniones familiares y sociales. Lo cierto es que con esa actitud lo que hacen es encubrir la responsabilidad empresarial en el estallido de casos de COVID-19. Hace unos días dábamos cuenta de los contagios en fábricas y comercios. Se siguen sumando casos, por ejemplo, trabajadores de la Coca Cola, una bebida que no podríamos señalar particularmente como esencial, denuncian alrededor de 50 contagios entre los operarios. Los últimos favores que les está realizando el gobernador a los patrones es la reducción de días de aislamiento, que pasan de 14 a 10, y la restricción nocturna de circulación. Pasa que al mantenerse la provincia en Fase 5, las ART dejan de cubrir el contagio de COVID-19 cómo enfermedad laboral.

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Aumenta la pobreza y la desocupación

Las últimas cifras sobre pobreza y desocupación golpearon fuerte en el gobierno. Las cifras de desempleo en el Gran Córdoba se acercan al 20% es decir, 130 mil personas buscan empleo, los especialistas señalan que la cifra de gente sin empleo es aún más alta ya que miles de personas no salen a buscar trabajo debido a las restricciones sanitarias o directamente la resignación de no poder encontrar ninguna labor. La pobreza supera largamente el medio millón de personas. Estas cifras son similares a los peores momentos de la crisis del 2001. El ministro de Gobierno, Carlos Massei se apuró a señalar que están “mejor preparados”. Para esto destacó en particular el rol de algunos movimientos sociales, quienes pasaron a tener un lugar de sostenimiento y pilar del modelo cordobesista fundado por De la Sota y Schiaretti. Lo que omite Massei es que el pueblo y los trabajadores también se encuentran "mejor preparados" para no ser ellos quienes, en definitiva, paguen la crisis. 20 años de luchas no fueron en vano.

El aumento de la deuda provincial, que es en casi su totalidad en dólares es de suma preocupación para el gobierno. En 2021 comienzan los vencimientos más fuertes, y la incertidumbre del valor oficial de la divisa norteamericana se empiezan a sentir. Se achican los márgenes para viabilizar la ayuda social a través de los movimientos que señalábamos antes. También se le comienzan a multiplican los conflictos con los trabajadores estatales, incluyendo, principalmente, el personal de salud que aparte de agotado sigue con sueldos que, en la mayoría, no llegan a la canasta familiar.
El inicio de la paritaria previsto para la próxima semana dará cuenta de los márgenes con los que cuenta el gobierno provincial. El recorte que se hiciera sobre los jubilados provinciales y los municipales de la capital en el mes de mayo, significó importantes caídas en la imagen del gobernador y el intendente Llaryora. Las direcciones sindicales jugaron un rol de contención cuando se demostraba la disposición a la pelea en el caso de los municipales o los choferes.

Dicho sea de paso, la devaluación de la moneda nacional, es reclamada con insistencia por sectores patronales de los cuáles Schiaretti es prácticamente orgánico cómo con los sojeros y las automotrices.

Los trabajadores pelean ¿Y los sindicatos?

A la par de estas cifras, se siguen generalizando el trabajo precario y los salarios de miseria en toda la provincia. Las organizaciones sindicales burocráticas siguen con su borrada olímpica. De la CGT no se conoce ninguna declaración desde el mes de Julio. Ya ni siquiera realizan declaraciones formales ni las pobres acciones a las que acostumbra la burocracia cordobesa. Según La Voz del Interior, un dirigente gremial, alineado con el peronismo, señaló que “Las bases nos quieren matar” No hay prácticamente día en que no se realice una acción de trabajadores en las calles de la ciudad. Muchos de ellos son sectores con escasa tradición de lucha ya que priman las persecuciones o despidos por parte de las patronales con quienes se organizan, estas reprimendas son tanto por las patronales como por las propias conducciones gremiales.

Luego de Blas Correas, los incendios

Socialmente el gobierno provincial sufrió dos duros golpes que tuvieron trascendencia a nivel nacional. Uno fue el asesinato de Blas Correas a manos de la policía, producido en uno de los tantos controles que hay en la ciudad. Esto no fue más que una brutal expresión de una policía provincial cebada y con impunidad para todo tipo de tropelías, desde el control de desarmaderos de autos, narcotráfico, torturas en comisarías y el siempre vigente gatillo fácil. Desde el comienzo de la pandemia, al menos siete personas fueron asesinadas por la policía provincial.

El otro hecho fueron los incendios de las serranías que se vienen dando desde mediados de agosto. Se calculan en casi 200 mil las hectáreas quemadas, la mayoría de ellas de bosque nativo. En el 95% de los casos, detrás de los incendios se encuentran intereses agro ganaderos, inmobiliarios y hasta mineros. Prueba de esto es qué cuando todavía están calientes las cenizas del incendio en Carlos Paz, ya se ofrecen lotes en Facebook, los precios comienzan en los 800 mil pesos. Las movilizaciones y las denuncias de los vecinos apuntan a la responsabilidad del gobierno provincial. Al fuego lo combaten bomberos voluntarios, donde sólo algunos pocos cobran una beca de 14 mil pesos. Schiaretti demoró semanas en pedir que otras jurisdicciones envíen bomberos y aviones. Fueron miles los vecinos que colaboraron en mayor o menor medida para apagar los incendios, de hecho, dos personas murieron debido a esto. La respuesta del gobierno fue acusarlos, amenazarlos con imputaciones e incluso llevándose detenida a una persona acusada de iniciar el fuego cuando en realidad lo que estaba haciendo era desmalezar.

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Con un ojo en las urnas

En el plano electoral, aunque falte un año y no se encuentre entre las preocupaciones de la población, Schiaretti y el peronismo cordobés tienen pocas cartas para jugar.

Todos estos elementos hacen que comience un ruido y una ruptura por debajo de sectores de masas y de trabajadores. El kirchnerismo y las fuerzas autodenominadas progresistas, echaron tierra en los ojos de la población cuando se incorporaron al esquema de gobierno de Schiaretti. Algunos analistas sostienen, sorprendidos, que la mayor fortaleza que tiene el gobernador es el rol de la oposición. Los partidos que se referencian en Macri no logran hacer pie ni ser alternativa. Los banderazos contra el gobierno nacional, convenientemente magnificados por los medios, en realidad no lograron salir de su núcleo duro. Cuando se vieron posiciones más derechistas, como el ataque a la figura a Tosco o la reivindicación abierta del patriarcado, las convocatorias perdieron capacidad hegemónica.

Es que tampoco tienen algo muy distinto para ofrecer. Sus banderas son la vuelta a clases presenciales, cuando los contagios se cuentan de a miles, y la ley de “ficha limpia” para que los condenados en primera instancia no puedan ser candidatos. Pocas veces se observó tanto divorcio entre las propuestas de fuerzas políticas y la realidad social. El propio Ramon Mestre, presidente de la UCR, señaló que algunos dirigentes "viven en un termo".

La versión cordobesa de Cambiemos se hace fuerte agitando la relación del gobernador con el presidente Fernández y por ende con Cristina. Schiaretti que comparte un 60% de sus votantes con Macri es consciente de eso, pero sus juegos de equilibrio son cada vez más limitados. Para completar el cuadro de la relación entre el gobierno provincial y nacional, Alberto Fernández suspendió una visita a la provincia por segunda vez en una semana.

Algo nuevo irrumpe por abajo

Las fuerzas para enfrentar los planes del gobierno provincial y la oposición derechista están. El 17 de septiembre se expresó en Córdoba de manera embrionaria esa unidad de los sectores agraviados por las políticas de los distintos gobiernos. Desde ese día, como decíamos más arriba se mantienen las expresiones de lucha, inclusive independientes de conducciones sindicales que se mantienen inactivas como el caso de trabajadores de Call Centers y las empleadas de limpieza. También se mantienen organizada la juventud en su pelea contra el juicio a 27 estudiantes de la Universidad de Córdoba o la lucha contra el ecocidio que se está produciendo en la provincia.







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