Política Venezuela

TRIBUNA ABIERTA

Los intelectuales oficialistas y el engaño de la guerra contra el precio del petróleo.

Respuesta a las mentiras del señor Luis Britto García

Omar Vazquez Heredia

@omargvazquez

Lunes 21 de noviembre | 21:59

El aparato comunicacional del Estado burgués de Venezuela, apoyado por un conjunto de intelectuales progresistas venezolanos y de otros países del mundo, desarrolla una matriz comunicacional que plantea la existencia en el país de una supuesta "guerra económica", que es ejecutada por Estados Unidos y la derecha local para desestabilizar al gobierno chavista de Nicolás Maduro. Según esa matriz comunicacional la contracción del precio del petróleo, la escasez de bienes de primera necesidad y los altos niveles de inflación son producto de una conspiración política. Afirmaciones totalmente falsas que intentan esconder la crisis del capitalismo venezolano y la forma reaccionaria en la que es procesada por el Estado venezolano esa circunstancia concreta.

En otros artículos de difusión, así como trabajos académicos, hemos sostenido con datos oficiales que la contracción de la oferta de mercancías en el país, que provoca altos niveles de inflación y escasez de bienes de primera necesidad, es producto de la reducción unilateral por parte del aparato del Estado de los recursos asignados a las importaciones con la finalidad de disponer divisas con las cuales asumir el pago de la deuda externa gubernamental y los pasivos de PDVSA. Un ajuste económico reaccionario, que en Europa sería denominado como un plan de austeridad. En los tres primeros trimestres del año 2012 el aparato estatal asignó 50.145 millones de dólares para la importación de insumos productivos, bienes de consumo final y capital fijo, al contrario en ese mismo lapso de tiempo de los años 2013, 2014 y 2015 hubo una contracción vertical de los montos asignados a las importaciones respectivamente fueron 45.880 millones de dólares, 36.591 millones de dólares y 30.216 millones de dólares [1]. En cambio, en los años 2013, 2014 y 2015 en medio de un decrecimiento vertical del precio del petróleo el Estado canceló 20.235 millones de dólares en vencimiento de deuda externa y 35.570 millones de dólares en pasivos de PDVSA, que sumados llegan a la nada despreciable cifra de los 55.805 millones de dólares [2].

En el mismo orden de ideas, el aparato comunicacional del Estado e intelectuales oficialistas como Luis Britto García en su artículo publicado en el periódico Ultimas Noticias el pasado 13 de noviembre “La Guerra Económica y la mano visible del mercado”, señalan que la contracción del precio del petróleo es una conspiración de EEUU y Arabia Saudita contra Irán, Rusia y Venezuela. Negando que la reducción del precio de las materias primas es producto en lo esencial de la contracción de su demanda y aumento de su oferta en el marco del fin de una coyuntura expansiva y concreción de una coyuntura recesiva de la acumulación del capital mundial. Recordemos la condición cíclica del capitalismo mundial. La existencia en la actualidad de una coyuntura recesiva de la acumulación del capital mundial la evidencia la ralentización del crecimiento del producto interno bruto global (PIB), que después de un decrecimiento en el año 2009 de -1,7%, creció en el 2010 4,25%, ocurriendo después un declive del crecimiento del PIB mundial casi vertical: 3,1% en 2011, 2,4% en 2012, 2,3% en 2013, 2,6 en 2014 y 2,4 en 2015 [3]. Igualmente, se denota con la ralentización del crecimiento del PIB de China, que después de un pico máximo de 14,1% en el 2007, en los últimos años sufre un declive sostenido: 10, 6% en 2010, 9,4 en 2011, 7,7 en 2012, 7, 6 en 2013, 7,2 en 2014 y 6,9 en 2015 [4].

En una coyuntura expansiva del capitalismo mundial ocurre un incremento de la demanda de energía, entre ella la fósil, que crea las condiciones para el incremento del precio del petróleo, permitiendo el uso de tecnologías profundamente agresivas con la naturaleza que implican un mayor costo de producción como el fracking en la extracción de petróleo de yacimientos residuales. En cambio, cuando en una fase recesiva de la acumulación del capital mundial se reduce la demanda de energía, entre ella la fósil, empieza la contracción del precio del petróleo, impulsando que los capitales transnacionales petroleros desarrollen una disputa por el mercado mundial que supone en un corto plazo incluso un incremento de la extracción de petróleo para mantener los mismos niveles de ganancia pero con una mayor cantidad de venta de petróleo, saturando el mercado petrolero mundial. Sin embargo, en un mediano plazo la reducción del precio del petróleo genera una disminución de los niveles de inversión y a su vez obstaculiza el uso del fracking por los altos costos de producción de la referida tecnología. Una situación que se evidencia con el decrecimiento de la extracción de petróleo por parte de las empresas privadas instaladas en Estados Unidos, que dependen en su mayoría del uso del fracking. En pocas palabras, las primeras afectadas por la reducción del precio del petróleo son las empresas petroleras originarias de Estados Unidos, que tienen un costo de producción mayor. Al contrario, Arabia Saudita puede subsistir con bajos precios del petróleo por un mayor tiempo, porque exporta petróleo liviano que tiene costos de producción menores, tiene un fondo soberano de 160 mil millones de dólares y ante su condición de monarquía teocrática tiene una menor demanda de derechos sociales por parte de sus súbditos. ¿De dónde surge esa supuesta alianza entre los gobiernos de Estados Unidos y Arabia Saudita para mantener los precios de petróleo bajos? Solo de los laboratorios comunicacionales del Estado burgués venezolano y de las cabezas de sus intelectuales oficialistas, que encubren que los capitales mundiales no son simples instrumentos de los Estados y que su interés central es maximizar sus ganancias.

Lo que no dicen esos intelectuales oficialistas es la defensa del gobierno de Estados Unidos (Thomas Shannon) y el Vaticano (Emil Paul Tscherrig) del Presidente Nicolás Maduro, organizando y defendiendo el diálogo entre el gobierno chavista y la MUD, que todos sabemos es una estrategia para suspender el referéndum revocatorio, porque a los centros mundiales de poder mientras le continúen cancelando la deuda externa al capital financiero global y entregando bienes comunes naturales para su explotación a las transnacionales extractivistas les interesa la gobernabilidad que garantiza el chavismo a través de su control personal de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y de la red comunitaria de contención social (los CLAP). En ese sentido, es tan ridícula la afirmación de una supuesta conspiración petrolera de Estados Unidos y Arabia Saudita divulgada por el aparato del Estado burgués venezolano y sus intelectuales oficialistas, que se desmonta solo evidenciando la contracción de los precios en el mercado mundial de casi todas las materias primas y de los derivados del petróleo producto de una coyuntura recesiva del capitalismo global, por ejemplo la tonelada de maíz en agosto del 2012 costaba 332,17 dólares, en cambio en octubre de 2016 costó 152,58 dólares. La tonelada de trigo en noviembre del 2012 costaba 361 dólares, en cambio en octubre de 2016 costó 122,52 dólares. La tonelada de arroz en noviembre del 2012 costaba 590, 73 dólares, en cambio en octubre del 2016 costó 367,67 dólares. El galón de diésel costaba en octubre de 2012 3,12 dólares, en cambio en octubre de 2016 costó 1,56 dólares. El galón de gasolina costaba en octubre de 2012 2,98 dólares, en cambio en octubre de 2012 costó 1,52 dólares [5].

No obstante, un intelectual oficialista menos difusor de matriz comunicacionales para crear miedo e inseguridad en el pueblo trabajador como el señor Luis Britto García a través de la idea de la guerra permanente, que es muy parecida al mensaje del antiguo Presidente de Estados Unidos George W. Bush, podría responder que entonces el gobierno chavista de Nicolás Maduro solo sufre una circunstancia incontrolable como la reducción del precio del petróleo. Nuestra respuesta es sencilla, es verdad la disminución del precio del petróleo no es responsabilidad del Presidente chavista Nicolás Maduro, pero las respuestas estatales ante la contracción de los ingresos petroleros son parte de sus decisiones. Por ejemplo, el gobierno chavista en el período de Hugo Chávez es el responsable del endeudamiento brutal del aparato del Estado, del estímulo de las importaciones mediante un tipo de cambio oficial sobre-evaluado y de la privatización del ingreso petrolero entregando dólares preferenciales a la gran burguesía comercial subsidiando sus importaciones. Concretando en consecuencia un proceso de descapitalización estatal y transferencia de recursos provenientes de los ingresos petroleros a la burguesía transnacional y local asentada en territorio nacional, que impidió cualquier tipo de ahorro para el momento de contracción del precio del petróleo. Ahora, el actual gobierno chavista es responsable de priorizar la cancelación de vencimientos de deuda externa antes de importar insumos productivos y bienes de consumo final para satisfacer las necesidades del mercado interno. Al contrario pudo auditar la deuda externa e incluso desconocer parte de la misma ante su condición de legado de Hugo Chávez. El gobierno chavista es responsable de conservar una estructura tributaria regresiva que supone que la mayor parte de la recaudación del SENIAT se origina en un impuesto indirecto como el IVA, que pagamos todos por igual sin importar la capacidad económica del contribuyente. En cambio pudo efectuar una reforma tributaria progresiva, que ante la crisis colocará impuestos especiales al gran capital financiero y comercial. El gobierno chavista es responsable de continuar entregando dólares preferenciales a 10 bolívares a la gran burguesía comercial y a la nueva burguesía emergente. Tuvo que estatizar el comercio exterior y planificar el uso de las divisas escasas. El gobierno chavista es responsable de convertir la mayor parte del salario de los trabajadores en bono de alimentación, deteriorando el computo de beneficios laborales como las vacaciones, prestaciones sociales, aguinaldos, cajas de ahorro, entre otros. El gobierno chavista es responsable de entregar el 12% del territorio nacional al capital transnacional para la ejecución de proyectos de minería a cielo abierto en el llamado Arco Minero del Orinoco, con la finalidad de obtener algunos recursos con los cuales seguir cancelando la deuda externa y afectando la sostenibilidad de la vida en el país al seguir destruyendo la cuenca del río Orinoco y Caroní.

En conclusión, es terrible, vergonzoso e incluso doloroso para aquellos que nos formamos leyendo su crítica clasista al policlasismo disfrazado de popular del populismo adeco-copeyano (“La máscara del poder” y “El poder sin máscara”), que el señor Luis Britto García ahora intente enmascarar al poder cuando antes luchaba para evidenciar al poder sin máscaras, otro legado del chavismo como nuevo nacional-populismo venezolano: convertir brillantes intelectuales revolucionarios en panfletarios que divulgan mentiras que esconden las políticas estatales antipopulares del gobierno nacional de Nicolás Maduro y el gran legado económico de Hugo Chávez: una gigantesca deuda estatal que llegó hasta los casi 250 mil millones de dólares, que fue empleada para financiar una grosera fuga de capital de la burguesía local que solo legalmente alcanzó 140 mil millones de dólares en 14 años.




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