Política

PATEANDO EL TABLERO

Los equilibristas, Alberto y Gerardo, y una Ley de Solidaridad entre pobres

Amagaron por izquierda pero con los cambios en jubilaciones desataron la preocupación por un posible nuevo saqueo a los jubilados. Las necesidades fiscales de los Estados para pagar la deuda. La pelea por salir de la indigencia y no quedar en la pobreza.

Gastón Remy

Economista, docente en la Facultad Cs. Económicas UNJu.

Miércoles 18 de diciembre de 2019 | 18:31

Editorial en Pateando El Tablero, miércoles de 13 a 15 h en Jujuy FM 101.7

  • En menos de una semana comenzó a conocerse la letra chica del paquete de medidas que el nuevo gobierno nacional presentaría el jueves ante el Congreso. Amagó con pegar con la izquierda el sábado por la mañana cuando el boletín oficial indicaba una suba de las retenciones al campo, no muy bien comunicada, que volvía los impuestos a las exportaciones a los valores de enero 2018; pero finalmente en el día de ayer aclararon que la soja pagará un poco más, un 33%, mientras el maíz y el trigo lo harán un 15% respectivamente.
  • Sin embargo, estas medidas que afectan a sectores muy concentrados de la tierra y el agronegocio, quedaron un tanto opacadas cuando se dio a conocer el proyecto de jubilaciones. En el caso del bono de 5.000 pesos que percibirán en diciembre y enero la mitad de los jubilados, aquellos que perciben la mínima de poco más de 14.000 pesos, seguirán con ingresos que apenas les alcanzan para cubrir la mitad de la canasta familiar.
  • La preocupación se origina porque el proyecto congela por 180 días la movilidad jubilatoria a la espera de una nueva fórmula. ¿Qué pasará entre tanto? El Presidente decidirá con el dedo del decreto cuánto será el aumento de jubilaciones tanto de aquellos que perciben la mínima como los que no lo hacen porque reciben apenas un poco más y hoy se acercan a los 20.000 pesos de haberes, cuando la canasta de jubilados casi llega a los 38.000 pesos.

Te puede interesar: Anuncios: 2,3 millones de jubilados no tendrán el bono, el 70% seguiría debajo de la canasta

  • Especialistas en el sistema previsional argentino advierten la posibilidad que se achaten las jubilaciones de aquellos que están por encima de la mínima, algo que sucedió entre 2002 y 2006 (dando lugar al fallo Badaro), o sea, que los que reciben un poquito más –pero tampoco llegan a fin de mes- tengan una actualización de sus haberes por detrás de la inflación y, por esa vía, reciban un ajuste que nivele finalmente a todos para abajo, llevando a su vez, a que los que tienen un poquito más –dentro de la miseria- financien a los que están más abajo aún. Este tipo de esquemas son los que guían las reformas jubilatorias en todo el mundo, como en Brasil recientemente, en Chile dando motivos al despertar popular o en Francia donde su intento de aplicación desató la huelga y movilización de miles en las calles.
  • Al mismo tiempo que el ministro Guzmán anunciaba los detalles de la Ley Solidaria, la respuesta de los especuladores fue con la suba del precio de los bonos y la baja del tan temido riesgo país. ¿A qué se debe? Analistas financieros ven que la suba de retenciones, como las medidas jubilatorias, muestran una disposición a conseguir recursos fiscales con los cuales indicar garantías del cobro de la deuda que “hasta el propio FMI nunca hubiese imaginado”.
  • Hacia las provincias fue el Gobernador, Gerardo Morales, quien ofició de portavoz de la principal medida del Gobierno nacional: congelar por un año la rebaja impositiva acordada por los Gobernadores con el ex presidente Macri en noviembre de 2017. El beneficio que obtuvieron grandes grupos económicos con la rebaja de ingresos brutos se conserva y, en el caso de Jujuy, según el Gobernador ingresarían 1.000 millones de pesos extras en recaudación. Una suma que hoy permitiría otorgar un bono de 10.000 pesos a los trabajadores del Estado, aunque es una medida que no está en los planes del Poder Ejecutivo.

Te puede interesar: Acuerdo fiscal Fernández-Morales. ¿a quién beneficia?

  • Hay quienes en un adelanto de las características del gobierno de Alberto Fernández, lo ubicaban como una suerte de equilibrista, que tenía (y tiene) la tarea de congraciar las expectativas de amplios sectores de trabajadores golpeados por la crisis con los denominados mercados. Los primeros pasos en este sentido muestran una dirección donde se volvería a reeditar, una suerte de bonapartismo fiscal bastante deteriorado si lo comparamos con los gobiernos kirchneristas, lo cual conlleva a una ubicación del Presidente con superpoderes, que a fuerza de decretos, vaya ejecutando una redistribución limitada de ingresos hacia los sectores más afectados, en un esquema de solidaridad entre los que menos tienen y son de una misma clase. Así lo explicó la actual vicepresidenta, “los trabajadores que más ingresos perciben deben financiar a los que menos tienen” (una forma de justificar el pago de impuestos a las ganancias de una parte de los trabajadores mejores pagos); pero este cuadro se sostiene sin dejar de mostrar señales hacia los que nunca pierden y esperan con ansias el cobro de sus deudas, a su vez, sin definir medidas que afecten la renta financiera de los bancos que volvieron a ganar como nunca durante el gobierno de Macri y el propio Fernández había amagado cuando habló de cobrar impuestos a los bancos tenedores de Leliqs.
  • La idea de un Presidente que se posa por encima de la sociedad y da órdenes para salir de la crisis, no es más que eso, una apariencia puesto que el Estado, defiende intereses solo de una clase, la de los dueños del país y tal como demuestra el sector agrario sus intereses son irreconciliables con los de las mayorías. Su capacidad para alimentar a más de 400 millones de personas, no está puesta en función de terminar con el hambre, si no en alimentar sus propias ganancias. Este carácter clasista del Estado –aunque con roces con el sector rural- es algo que se empieza a observar en el carácter limitadísimo de las medidas que afectan a grandes actores económicos y, cómo pretenden que la solidaridad sea siempre entre los de una misma clase, aquellos que pagan las crisis, que por cierto, generan los de otra clase y sus gobiernos.
  • Un principio de invertir este tipo de solidaridad sería con medidas para que ni vos como jubilado o trabajador precarizado, en negro o en blanco, cobres menos que la canasta familiar, o sea, que puedas llegar a fin de mes, y esto no hay forma de lograrlo sin que los recursos provengan de los dueños del país y de frenar el saqueo de los especuladores de la deuda, para ello hay que prepararse porque se trata de afectar sus ganancias, no queda otra.






Temas relacionados

Canasta de jubilados   /    Alberto Fernández   /    Jubiladas y jubilados   /    Gerardo Morales   /    Deuda   /    FMI   /    Deuda pública   /    Audios / Radio   /    Jujuy   /    Política

Comentarios

DEJAR COMENTARIO