Política

ESCENARIO BONAERENSE

Los enigmas de Axel

El futuro gabinete de Kicillof se conocería finalmente hacia la semana que viene. Nervios de los Barones que se ven por fuera del futuro Ejecutivo, mientras en la Bonaerense vuelven a saltar las internas.

Walter Moretti

@patamoretti

Jueves 28 de noviembre | 00:00

La reunión entre Cristina Fernández y Axel Kicillof recién se realizaría hacia la semana próxima. La demora de su concreción explica la extensión de los “secretos” del gobernador electo. Es necesario que la expresidenta bendiga el gabinete de su “hijo político”.

Dicha reunión seguiría el formato de la que CFK mantuvo la semana pasada con Alberto Fernández. De la misma podrían participar también Máximo Kirchner y Eduardo “Wado” De Pedro. En aquella “cumbre” con Alberto, Cristina ungió a su hijo como presidente del bloque peronista en Diputados; mientras Wado ya sería parte de la lista de convocados para el gobierno nacional.

Se perfila una convocatoria que va a reunir al cristinismo puro, mientras los intendentes esperan cada vez con mayor nerviosismo el resultado de la cumbre K. Los intendentes olfatean que pueden quedarse afuera del Ejecutivo provincial. Todo indica que el gabinete sería abrumadoramente kicillofista, con algunas pintitas del cristinismo puro y La Cámpora. Muy posiblemente respondan a estos últimos los futuros ministros de Justicia y de Desarrollo Social; suena fuerte el nombre de Fernanda Roverta, la camporista que fue derrotada en la elección municipal de Mar del Plata. Como viene denunciando reiteradamente la Junta Interna de ATE, el Ministerio de Desarrollo Social provincial viene sufriendo un desguace y un vaciamiento fenomenal e ininterrumpido, no solo durante el gobierno de Vidal sino que se arrastra del propio gobierno de Daniel Scioli. Entre los que se destacaron en aquel momento se encontraba el ahora “adalid de la lucha contra el hambre”, el massista Daniel Arroyo, quien se desempeñó en el ministerio provincial entre diciembre de 2007 hasta septiembre del 2013.

La Bonaerense vuelve a meter la cola

El secreto sobre el futuro gobierno de Kicillof no solo se debe a la postergación de su reunión con Cristina Fernández, sino también a que a Axel le falta la figurita más difícil para completar el futuro gobierno: el ministro de Seguridad o de Seguridad y Gobierno -si se concreta una nueva estructura de ministerios-. En cualquier caso, parece un lugar complicado para completar el staff. La falta de candidato para ocupar la cartera de Seguridad, en medio del retiro anunciado por el actual jefe de la Bonaerense Fabián Perroni, ya empezó a generar los ruidos clásicos en la “Maldita Policía”.

El periodista Hugo Alconada Mon describe en La Nación la existencia de una nueva ofensiva de policías exonerados contra los jefes de Asuntos Internos (una especie de oficina de Personal que investiga denuncias contra los uniformados). Todo esto está cruzado por una lucha abierta por la impunidad y los millonarios negociados con los que se benefician las cúpulas de este mini ejército integrado por unos 90 mil miembros. Según el periodista antes mencionado, un tercio del mismo está bajo investigación.

Esta situación no solo deja al desnudo que la supuesta lucha contra las mafias de Vidal no fue más que un falso relato, sino que también se convierte en una papa caliente para el ministro del futuro gobierno peronista. Hace unos días un sector de los exonerados impulsó el nombre de Nilda Garré como futura ministra de Seguridad, una clásica jugada de los azules para marcar la cancha, que fue desmentida rápidamente por el entorno de Kicillof.

Ante el desconcierto existente, los intendentes lo ven como un nicho del cual apoderarse. No solo les interesa el Ministerio de Seguridad, sino también mantener sus policías locales. En el caso poco probable que los intendentes se queden con dicho ministerio, sería una forma de institucionalizar la “asociación ilícita” entre Bonaerenses y Barones. Una verdadera bomba de tiempo en el futuro gobierno de Kicillof.

A los intendentes de la Tercera Sección tampoco le disgustaría quedarse con el Ministerio de Infraestructura, un puesto que les permitiría controlar la obra pública en momentos de vacas flacas. A su vez les permitiría igualarse con sus colegas de la Primera Sección, que a través del intendente de San Martín Gabriel Katopodis se alzaría con el mismo cargo en el gobierno nacional.

“Estamos capacitados y nos gustaría participar” rezan los intendentes, pero sus caminos hacia el futuro ejecutivo parecen muy escarpados; igual es pronto aun para descartar que tengan su “premio consuelo” en la Legislatura provincial.

¿Los Barones a la Legislatura?

Mientras el núcleo duro de Kicillof se dedica a organizar la transición y cocina el gabinete, Máximo Kirchner junto a Sergio Massa rosquea por el control de la Legislatura. Martín Insaurralde también aporta lo suyo.

Federico Otermín, un votador serial de las leyes de Vidal que pertenece al peronismo lomense y que hasta ahora integra el bloque del PJ “Unidad y Renovación”, podría convertirse en el próximo presidente de la Cámara de Diputados provincial. De confirmarse -y con Verónica Magario presidiendo el Senado- los Barones podrían pasar a controlar una Legislatura donde Kicillof no cuenta prácticamente con tropa propia.

Kicillof al gobierno y los Barones a la Legislatura podría ser la fórmula para conformar un relativo equilibrio de poder para comandar una situación inestable bajo la tutela del FMI y de los especuladores privados que nos chantajean con la voluminosa deuda provincial.

Axel Kicillof y La Cámpora no son más que la cobertura, el mascarón de proa, de las viejas “Tres B” que conforman el pejotismo bonaerense: los Barones, la Bonaerense y los Burócratas sindicales que impulsan el Pacto Social para controlar y encorsetar la lucha de los trabajadores e impedir su unidad con los pobres del Conurbano y la juventud, que más temprano que tarde van a tomar en sus manos la recuperación de lo perdido.

Durante los 4 años del gobierno de Vidal -y antes con Scioli- fueron las “Tres B” las responsables de atacar cada lucha obrera y de los sectores populares que se organizan por fuera de su papel de control social en la provincia de Buenos Aires. Entre sus traiciones y fuertes represiones podemos recordar grandes gestas obreras que las enfrentaron como en Kraft, Lear, Cresta Roja, Pepsico y Siam para nombrar solo algunos casos. Hoy siguen sufriendo sus embates los papeleros de Kimberly Clark y Ansabo y los trabajadores de Petronas, entre otros.

De la misma forma van a actuar contra las luchas que intenten romper el corsé del Pacto Social que anuncia Alberto Fernández, cuando las ilusiones de “recuperar lo perdido” choquen con los planes del FMI y nuevos ajustes del próximo gobierno peronista. Para completar el cuadro de cómo se prepara el peronismo, Alberto se reunió nada más ni nada menos que con Eduardo Duhalde.

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Tenemos que prepararnos para enfrentar nuevamente a las “Tres B”, que si bien mantienen un cierto poder de fuego, sus fuerzas se notan más oxidadas y desprestigiadas que antaño para controlar un nuevo auge de las masas.

Desde el PTS venimos desde hace varios años interviniendo decididamente en las distintas experiencias de la lucha de clases y embarcados en organizar corrientes antiburocráticas y clasistas en perspectiva revolucionaria. Hoy se hace más necesario e imprescindible organizar nuevas fuerzas para aprovechar las vísperas de un nuevo ciclo de la lucha de clases, que más temprano que tarde enfrentará al peronismo en el gobierno. Los procesos abiertos en Chile y Bolivia vienen dejando enseñanzas estratégicas que también colaboran para fortalecer esa preparación.

Nos volvemos a encontrar el próximo jueves.

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