Política

DEBATE

Los dislates del Partido Obrero

Respuesta a un artículo de Prensa Obrera que denuncia una presunta campaña del kirchnerismo a favor de Nicolás del Caño. De paso, algunas otras aclaraciones y polémicas.

Fernando Rosso

@RossoFer

Viernes 3 de julio de 2015 | Edición del día

El Partido Obrero publicó en su semanario un artículo de uno de sus editorialistas (desconocemos si “estrella” o no) donde denuncia que presuntamente la “prensa K” estaría haciendo campaña por Nicolás del Caño en las PASO del Frente de Izquierda.

Las “pruebas” serían definiciones nuestras que afirman que sectores desencantados del kirchnerismo podrían desplazarse hacia FIT en general y hacia Del Caño en particular, producto de la coronación del giro del kirchnerismo hacia el sciolismo.

La otra “prueba” del lúcido investigador sería que existe un trato "preferencial" de parte de grupos periodísticos oficialistas para con el PTS. Fin de la pesquisa, esa es toda la endeble argumentación (si es la “estrella”, le falta brillo).

Luego viene una andanada de planteos repetidos -a esta altura un tanto delirantes-, sobre supuestas “usurpaciones” de las bancas o la “denuncia” de que durante el conflicto en la fábrica norteamericana Lear hubo movilizaciones a la Embajada de EE.UU. para exigir que la patronal cumpla la ley, entre una de las tantas medidas que tomaron los trabajadores durante esa larga lucha en la que el PO no tuvo prácticamente incidencia ni participación.

En la misma línea de argumentación, se convierte una votación por la abstención del diputado Del Caño sobre la ley de “intangibilidad de las reservas” en los acuerdos con China, en un apoyo al gobierno; cuando el conjunto de su intervención fue totalmente la opuesta (Acá se rebaten esos argumentos infantiles).

En medio de una evidente ofuscación, el articulista plantea un interrogante coherente: “La pregunta que surge es por qué el kirchnerismo tomaría partido por el PTS en las internas de las Paso”.

Efectivamente sería curioso que el kirchnerismo (así tomado de conjunto) tomara partido por el PTS en general y por Del Caño en particular cuando durante todos estos años tuvo un enfrentamiento feroz en las calles y en el Congreso. Algunos ejemplos (solo los más relevantes):

  •  El PTS y Del Caño fueron claves en el largo e intenso conflicto de Lear que demostró ante la sociedad y el conjunto de los trabajadores, las mentiras del kirchnerismo sobre la “lucha por mantener el empleo”. Al punto tal que, entre las tantas represiones sufridas en general por los obreros en lucha y por la militancia del PTS, la Gendarmería de Sergio Berni llegó a gasear y herir con siete balazos de goma al propio Del Caño (así como a Christian Castillo y al obrero del Astillero Río Santiago y dirigente del PTS, José Montes).
  •  El mismo conflicto y las denuncias parlamentarias de Nicolás del Caño, mostraron públicamente las patotas en las que se apoya el Gobierno, lo que llevó a que se convierta en blanco de ataques de la burocracia de SMATA que llegó a ingresar a la Cámara de Diputados para agredirlo, con la anuencia del kirchnerista Julián Domínguez, hoy candidato a gobernador del FpV en la provincia de Buenos Aires.
  •  Fueron el PTS y Myriam Bregman (compañera de fórmula de Del Caño) los que destaparon el sistema de espionaje gubernamental manejado por la Gendarmería, conocido como “Proyecto X; Bregman también estuvo a la cabeza de la denuncia por la desaparición de Jorge Julio López; y recientemente hizo un aporte cualitativo a la lucha contra el “renunciado” Cesar Milani. Tres denuncias que pegaron en la línea de flotación del kirchnerismo y su relato de no represión y por los derechos humanos.
  •  Y más en general, el PTS denunció cada una de las entregas y giros políticos a la derecha del Gobierno, incluido su largo proceso de “sciolización” hasta llegar a encumbrar al menemista gobernador de la provincia de Buenos Aires como su “continuidad con cambios”, contradiciendo parte de su propio relato o discurso “progresista” o de pseudo nacionalismo burgués.

    Pero parece que todos estos hechos no tendrían importancia. Según el particular razonamiento del articulista, el kirchnerismo estaría en contra del PO (además de por causa de una votación en contra de una reforma constitucional en Santa Cruz), porque “(…) fue el único en declarar que el objetivo de ‘reconstruir la burguesía nacional’, anunciado por Kirchner en su discurso de asunción, era históricamente reaccionario e iba a ser costeado por los trabajadores”. O sea, el kirchnerismo, pese a todos las acciones llevadas adelante por el PTS y Del Caño en la lucha de clases y en el parlamento, en realidad lo apoyaría por el peligro atroz de una “caracterización” del PO. Posmodernismo extremo, hay vida fuera del texto.

    Al margen, el PTS (y quien suscribe en particular), hemos polemizado durante toda la década contra el proyecto “restaurador” (y por ende reaccionario) del kirchnerismo como movimiento de desvío y pasivización de la situación engendrada en las jornadas del 2001.

    Pero además, hay otros hechos que en realidad deberían llevar al kirchnerismo a apoyar al PO en la interna, como su prescindencia del mismo conflicto de Lear que molestó mucho al gobierno y el calificativo de “petardista” que llegó a endosarle irresponsablemente, o el bochorno reciente que hizo su corriente universitaria al llamar a conformar una lista única… al kirchnerismo para la FUBA. ¿Alguien dijo trato preferencial?

    Ni - Ni (a no olvidarlo)

    Tanto en el planteo por la abstención de Del Caño en la ley de intangibilidad de las reservas, cómo y con más razón en la cuestión que nombra al pasar el artículo en referencia al caso Nisman, el Partido Obrero, cegado por su fraccionalismo febril corre el riesgo de quedar indignamente pegoteado a la oposición burguesa. El articulista se queja por unas declaraciones de marzo pasado donde Myriam Bregman sostuvo que la acusación de Nisman contra la presidenta era inconsistente, y esto “habrá sonado como música para los oídos de los funcionarios kirchneristas”, afirma.

    Esto conduce a la conclusión de que había que encolumnarse con la -efectivamente endeble-, denuncia de Nisman (armada junto a la CIA y el Mossad), lo que habría sonado como un concierto izquierdista entero para los oídos de Patricia Bulrrich, Carrió, et al.

    Por el contrario, la denuncia de Nisman era tan inconsistente como el ataque del gobierno que había apoyado al fiscal (al igual que a Stiuso) durante años y sostenido el aparato criminal de inteligencia. Eso es lo que denunciamos, tanto de la oposición patronal como del gobierno, para mantener una posición independiente.

    Esa lógica de solo delimitarse del Gobierno (propia del morenismo histórico) es la que llevó a los compañeros de Izquierda Socialista (hoy aliados al PO en la interna) a apoyar las marchas de la Sociedad Rural en la famosa “crisis del campo”.

    El equilibrio del FIT, donde las fuerzas mayoritarias son el PTS y el PO, hizo que IS aceptara y se subordinara a un programa contrario a esa triste posición que sostuvo en 2008. Con la interna, esto queda circunstancialmente desequilibrado y no sabemos si cuando el articulista afirma que “llevaron a incorporarse al frente sojero o a plantear pseudodefensas de la pequeña producción en nombre del programa de transición”, está atacando a sus socios actuales, no muy oportunamente.

    Por otros medios

    La “acusación” sobre el presunto trato preferencial de determinados medios simplemente es insostenible. Como siempre hicieron los revolucionarios, se trata de buscar los resquicios y escasos espacios que se logran en la prensa burguesa y los medios en general, para plantear las posiciones independientes.

    Así también hay que desarrollar audazmente un propio sistema de medios para amplificar sin condicionamientos de tiempos, horarios o espacios, las posiciones políticas de la izquierda revolucionaria. La Izquierda Diario y su desarrollo expansivo es parte de ese objetivo. Entendemos que el arcaico y conservador “sistema de medios” del Partido Obrero muestra sus limitaciones, pero eso no habilita a decir cualquier cosa y a denunciar “conspiraciones” producto del ofuscamiento.

    Siguiendo, solo ilustrativamente, esa peculiar lógica para la discusión política, podría “denunciarse” que el hecho de que la primera presentación “estelar” para el gran público de la fórmula Altamira-Giordano se haya hecho en el “prime time” del programa radial del periodista estrella del Grupo Clarín, Jorge Lanata; significa un trato “preferencial” y un apoyo de campaña por parte de la corporación y del mismo Magnetto. O más atrás en el tiempo, que el amable trato preferencial que recibió Altamira de la mano del reaccionario periodista “Chiche” Gelblung (con un mañanero Don Perignon incluido, un gesto lamentable), significaba que la “corpo” hacía campaña por él.

    Por último, la verdadera operación de los medios kirchneristas es para lograr que todo el “progresismo” pueda digerir el sapo de Scioli. Desde 678 hasta Página 12 están trabajando en esa difícil tarea, para evitar que el FIT capitalice el descontento de ciertos sectores del progresismo como logró hacerlo en Mendoza de la mano de Nicolás del Caño. Raro sería que trabajen para este último que viene denunciando esto sistemáticamente.

    Progresismo y Frente de Izquierda

    Por último, esta cuestión cruza una polémica de fondo y que ronda en torno a si existe una relativa contradicción y crisis de ciertas franjas de base del kirchnerismo y si hay una responsabilidad de la izquierda en pelear para ganarlos para el FIT.

    Nosotros creemos que existió una relativa contradicción permanente entre “relato” y realidad, por las condiciones especiales de crisis en las que emergió el kirchnerismo y por la operación de desvío y “restauración” que debió llevar adelante, aunque haya mantenido lo esencial de la estructura capitalista legada por el menemismo. El propio Partido Obrero ha caracterizado al kirchnerismo como un “nacionalismo burgués” (decrépito o pseudo), lo que no es más que una forma de intento fallido de un “reformismo”, adaptado a los estos tiempos de la pos-restauración “neoliberal”.

    En la coyuntura, esto se expresa en la desilusión por la imposición de Scioli como candidato único del kirchnersmo. Es una obligación política de los revolucionarios trabajar sobre esa base kirchnerista en crisis.

    Si el kirchnerismo adoptó rasgos degradados de "nacionalismo burgués", es porque tuvo que diferenciarse del menemismo y De la Rúa (excepto que se considere a esas experiencias políticas también como pseudo “nacionalismo burgués”, lo que haría perder todo sentido a los conceptos).

    Toda esta experiencia generó aspiraciones e ilusiones sobre las que hay que trabajar, entendiendo unas y combatiendo las otras.

    Nuestro polemista dice que “obviamente, los K van a ir a votar por Scioli en las Paso -no pueden votar en el Frente de Izquierda”. Y un periodista simpatizante del PO, que en general expresa sus posiciones de una manera menos sofisticada, afirma más burdamente que no existe ninguna de estas contradicciones.

    Sin embargo, en un discurso de Jorge Altamira en el Pic-Nic del Partido Obrero en diciembre pasado (min. 27 del video), afirmó cosas como esta: “Somos escuchados como una fuerza política popular de este país, somos escuchados por numerosos sectores sociales. Hay otras oportunidades que tenemos que aprovechar. Varias de ellas las he mencionado en las campañas políticas, pero hoy las leí en un diario. Hoy leí en un diario que tienen las mismas conclusiones que nosotros. Ya está establecido por encuesta que el kirchnerismo con Scioli pierde el 30% de los votos kirchneristas. Ganará el de otros, pero el de los kirchneristas, este 30% lo pierde. El diario no dice a favor de quien. Yo les aseguro que sabemos muy bien a favor de quien van a ser el 30% de los votos populares que pierde el kirchnerismo como consecuencia de su marcha con Scioli”.

    Luego de afirmar que también el “progresismo” de UNEN va perder votos por su alianza con Macri, Altamira se pregunta “¿el progresismo que va a hacer? El progresismo que quiere mejorar, mejorar los derechos –sin tocar el capitalismo-, ampliar los derechos políticos –sin tocar el capitalismo-, ampliar los derechos sociales –sin tocar el capitalismo-“. Interroga si lo va a lograr con Macri y contesta que no, que lo va a lograr solamente con aquellos que “queremos ampliar los derechos, queremos aumentar los ingresos, pero modificando y cambiando al régimen capitalista”.

    Luego explicita que “van a tener que venir con nosotros, son dos fuentes –el progresismo K y no K NdR- que concurren a este caudal”. Y para finalizar, Altamira precisa con vehemencia: “van a venir es una expresión no del todo correcta de mi parte. Tenemos que luchar para que vengan!”.

    Quizá no pudieron asistir al evento, pero la verdad es que tanta contradicción es para “hacerse un pic-nic”.

    Si Altamira enunció correctamente algunas de las obligaciones políticas y luego no pudo persuadir a esa base (que asegura que es el 30%!!!) para que se vuelque hacia FIT y el PO, no implica que esa tarea no esté pendiente.

    La realidad es que Del Caño logró en Mendoza persuadir y cautivar a sectores de esa base, para que se inclinen por el Frente de Izquierda y creemos que es el mejor para representarlo y encarar esa batalla a nivel nacional. Las manifestaciones de simpatía hacia su figura no son más que expresión de esto.

    Lo llamativo es que luego de protestar contra el llamado a votar a Del Caño y contra la enunciación de que tiene simpatía en esos sectores, el artículo termina afirmando que hay que llamar a votar masivamente al FIT pero con “la conciencia de que la lista que encabezan Altamira-Giordano es la que asegura el desarrollo del Frente de Izquierda”.

    Coincidimos, salvo que no tenemos la misma “conciencia”. Estamos convencidos de que el fortalecimiento del Frente de Izquierda puede venir de la mano de la renovación que encarnan Nicolás del Caño y Myriam Bregman. Y que esto asegura su desarrollo y ascendencia futura.

    Sería bueno que el debate se desarrolle con argumentos e intentando persuadir con las potencialidades e ideas de cada fuerza y no denunciando fantasmales “conspiraciones” (paradójicamente, un estilo de hacer política muy “kirchnerista”, expertos denunciantes de conspiraciones permanentes). Estas tempranas acusaciones no le sirven al FIT y básicamente “descalifican por sí mismas a quienes las realizan”.







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