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Los diputados de En Marea mantendrán sueldos muy por encima del de cualquier trabajador cualificado

Los diputados en el Parlamento de Galicia de En Marea que no pertenezcan a Podemos no percibirán una cantidad menor de 3.700 euros después de la donación al partido. Podemos se compromete a un tope salarial de 2.000 euros.

Jacobo A. García

Vigo | @Jacobscarface

Miércoles 30 de noviembre | 17:20

Foto: web En Marea

A finales de octubre, el Parlamento de Galicia aprobó los salarios de los diputados, que serán de entorno a unos 4.800 euros al mes: una asignación fija de 1.942,95 euros, 280,91 por gastos de representación y 2.587,39 euros para afrontar los “gastos de alojamiento y manutención”.

Además, los miembros de la Mesa tendrán un complemento de al menos 1.464,88 euros. El presidente percibe 1.765,21 euros de gastos de representación y el resto de miembros 1.095,07 por el mismo concepto. En cuanto a los gastos de libre disposición la cuantía se sitúa en 906,45 euros para el presidente y 480,66 para los vicepresidentes.

A primera vista nos puede parecer, y no nos falta razón, que están cantidades son desorbitadas para la actividad parlamentaria gallega, que en el último año fue muy escasa. Es más, parece un chiste que se llamen “gastos de manutención” a retribuciones de 2.587,39 cuando muchos trabajadores tienen que hacer malabares para llegar a fin de mes con salarios 4 y 5 veces menores. Lo indignante es que no lo es.

Pero “el PP tiene mayoría absoluta en Galicia”, la “nueva política” y la izquierda de En Marea seguro que tiene una actitud ejemplar, podríamos escuchar. Pues ciertamente esto dista bastante de la realidad.

La “solidaridad” de En Marea se resume en una aportación proporcional a sus ingresos a este partido de reciente creación. Los que perciban una cantidad menor o igual a tres salarios mínimos, unos 2.000 euros, no tendrán que hacer ninguna aportación. Los que cobren entre tres y cuatro veces el salario mínimo, donarán un 5 % y los que perciban entre cuatro y cinco veces, un 10 %, y así sucesivamente. No hay tope salarial.

Para un salario medio de un parlamentario, la cantidad que quedaría después de una donación del 20% de su sueldo sería de unos 3.700 euros. Pero no se puede esperar mucho de una formación que nace de otras formaciones municipales como Compostela Aberta, cuyos representantes del gobierno local cobran alrededor de 50.000 euros anuales (más de 4.000 euros al mes) y sólo tienen la obligación de donar 1.080 anuales a su formación.

Podemos, que forma parte de En Marea, sí la tiene. Sus sueldos no superarán los tres salarios mínimos (con aportaciones complementarias para los que tienen hijos menores o para los que padecen una discapacidad). En cambio, sus compañeros en el Pazo do Hórreo simplemente tendrán que aportar al partido el porcentaje que les corresponde.

Por su parte, el BNG hace ya años que reguló esta cuestión y sus diputados entregan a la coalición nacionalista 1.200 euros. Con lo que se quedarían con alrededor de 3.400 euros.

Cabe destacar que estas cantidades se donan a las propias formaciones políticas de los diputados, y no se plantea donar el dinero para causas sociales o luchas obreras. Todo ese discurso en contra de los coches oficiales, de la corrupción, de los excesos de la casta política, parece que se olvida después de las elecciones.

Es especialmente escandaloso el caso de la diputada y vicepresidenta del Parlamento de En Marea, por Esquerda Unida, Eva Solla, con un salario de 7.570,95 euros al mes.

Para que nos hagamos una idea se trata de una cantidad superior a 11 salarios mínimos, y al donar un 40 % de su sueldo se quedaría en una cantidad no menos escandalosa de 4.542,57 euros al mes. Inaceptable.

Nuestra propuesta es que todos los cargos públicos sin excepción cobren no más del salario de una trabajador cualificado, como por ejemplo una maestra. Para ilustrar debemos saber que los profesores de secundaria en Galicia son los que menos cobran de todo el Estado, situándose su salario en 1.971,62 euros brutos, sin gastos de representación ni transporte, y con una jornada laboral mucho más larga que la de los políticos.

La nuestra es una reclama democrática básica, porque no es posible que alguien que cobra 6 veces más que un trabajador y trabajadora, sea capaz de defender los intereses de los sectores explotados.




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