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Los dibujos de la represión a los docentes que escandalizaron a La Nación

El diario conservador publicó una nota en la que critica que las maestras hayan abordado el tema de la represión en las aulas.

Juana Galarraga

@Juana_Galarraga

Miércoles 12 de abril | Edición del día

En el marco del conflicto docente con el Gobierno, los medios de comunicación masivos han demostrado hasta el cansancio su tradición antiobrera, puesta al servicio del ajuste de las formas más viles y retorcidas. En otras palabras, ya no saben qué inventar para demonizar la lucha de la docencia por su salario y en defensa de la escuela pública.

Se han esforzado por sembrar la idea de la división, la confusión y de minimizar el impacto y el acatamiento a cada medida de lucha adoptada por maestros, maestras, estudiantes y padres.

En un nuevo capítulo de esta campaña, ayer La Nación cargó las armas de su escritura reaccionaria contra maestras de un jardín de Ciudadela, que hablaron con los chicos de la represión padecida por los docentes el domingo.

“Polémica en un jardín de infantes: chicos de tres años debían dibujar a policías pegándoles a maestros”, era el título de una nota que tenía como objetivo, destacar la desaprobación de algunos padres frente una propuesta de las docentes.

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Los testimonios que el diario destacó reprobaban el hecho de que el tema se haya abordado en las salas y resaltan que lo sucedido el domingo frente al Congreso, es asunto de los adultos. El tema, al que La Nación se refiere como “incidentes”, no es más que la política represiva aplicada por el Gobierno a docentes con guardapolvos, mientras intentaban montar una escuela itinerante. Según este medio, los palos recibidos por maestros y maestras en defensa de la escuela pública, debe quedar fuera de la escuela pública.

“Ante la consulta de LA NACION, autoridades del jardín confirmaron que durante el turno mañana, todas las salas abordaron lo ocurrido en la plaza del Congreso”, certifica el diario mitrista. La actividad tuvo como correlato la ilustración de los niños sobre lo sucedido. Los dibujos de los infantes sobre la represión duelen, lógicamente. A nadie le gusta ver a sus maestros apaleados, burlados e insultados. A quién no le gustaría ver dibujos de niños y niñas viendo a sus maestras felices por el respeto a sus derechos. Sin embargo, nada de esto es lo que sucede y en ningún lugar está escrito que la experiencia de lucha docente deba quedar por fuera de las paredes del aula.

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Esto sin duda, no es más que un intento por seguir generando una falsa división al interior de la comunidad educativa, en torno a la pelea que libra la docencia a lo ancho y largo del país. La Nación no se tomó la molestia de destacar otro tipo de testimonio. Más allá del recelo de algún padre, la realidad es que la lucha docente cuenta con un amplio apoyo de parte de papás y mamás. Es lo que se expresa en los grupos de whatsapp donde las familias brindan su solidaridad, en las medidas que se impulsan desde las escuelas, en los barrios y en las movilizaciones.

Las y los docentes no pelean en soledad y el acompañamiento surge desde las propias familias de los estudiantes de la escuela pública. Es que el cálculo es muy simple: como se vio en la Panamerica el 6 de abril, el palo que la policía dirigió contra los docentes el domingo, puede ser dirigido a cualquiera que pelee por sus derechos. Los chicos y chicas que asisten a la escuela pública, son hijos de trabajadores que saben que si triunfan los docentes, triunfamos todos.

Por poner solo un ejemplo, de esos que a La Nación no le interesa destacar, vecinos del barrio “El Mercadito” de la localidad de La Plata, pusieron de sus bolsillos el dinero para contratar un micro que trasladara a los docentes para participar de la Marcha Federal Educativa que tuvo lugar el 22 de marzo.

A La Nación tampoco le interesa dar cuenta de otras realidades. Como difundió La Izquierda Diario en este artículo, el testimonio de una docente sobre el inicio de clases en su escuela, da cuenta de una situación lamentable. “Hoy en mi escuela empezamos las clases así. Una escuela primaria de Lomas de Zamora. Una escuela de casi 1.000 alumnos. Una escuela de 1.000 alumnos con la mitad de cupos para comedor y un promedio de 35-39 alumnos por salón. Hoy empezamos así: sin luz, con patios y aulas inundadas, y sin vidrios en varias ventanas”

“Mientras los chicos desayunaban mate cocido improvisamos una reunión con madres y padres. Entonces les contamos por qué empezamos las clases luego de un mes de paro sin haber siquiera conseguido lo que pedimos. Sin que la gobernadora María Eugenia Vidal escuchara nuestros reclamos por salario, por infraestructura y por más plata para educación” cuenta la maestra y continúa: “Afortunadamente recibimos apoyo y solidaridad de quienes, como nosotros, viven de su salario”. En esta escuela de Lomas de Zamora, también hubo jornadas de reflexión adentro de las aulas, en las que papás y mamás también participaron.

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“Docente luchando también está enseñando”. Mal que le pese a La Nación y a otros medios de comunicación, la consigna que tanto se popularizó no es letra muerta, si no todo lo contrario.






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