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Los despidos y el ajuste en Agroindustria hay que enfrentarlos con un plan de lucha unificado

En medio de la turbulencia económica por la corrida del dólar y la especulación cambiaria de las entidades financieras y bancarias que salieron ganadoras al igual que las patronales agroexportadoras, el gobierno apretó el acelerador y echó a 548 trabajadores del Ministerio de Agroindustria y posteriormente anunció la eliminación de 13 ministerios.

Lunes 3 de septiembre | Edición del día

El ministerio de Agroindustria se está convirtiendo en un laboratorio del ajuste hacia las y los trabajadores que comenzó a principios 2016 con la primera tanda de despidos y se profundiza ahora, y cuya base es la precariedad laboral heredada del gobierno anterior. Sin embargo no depara la misma situación para las patronales agrarias que se vieron beneficiadas en el mismo periodo con la reducción o quite de retenciones a la soja y oleaginosas, y ahora aún más tras el aumento del dólar. El ministerio es atendido por sus propios dueños, como es Etcheveherre de la Sociedad Rural, que hasta el momento ha despedido a más de 1300 trabajadores en todo el país, de una planta de aproximadamente 4200 trabajadores, un 20 % de la planta, de distintas reparticiones como SENASA e incluso trabajadores de programas del INTA como fue Cambio Rural que además ya no existe.

Cortando por lo precario y contra la agricultura familiar

No es casual que el ajuste haya comenzado por el sector que contaba con el 100% de sus trabajadores precarizados y en planta transitoria y cuyo trabajo es con el sector productivo más empobrecido del campo como son los agricultores familiares, campesinos e indígenas.
La Secretaría de Agricultura Familiar, convertida en Sub Secretaría y ahora a punto de desaparecer es la repartición más castigada con unos 450 trabajadores que están siendo despedidos desde el viernes en todo el país y cuyas reparticiones provinciales quedarían reducidas en un 60 a 80 %.

Los despidos van de la mano del recorte presupuestario a la mínima expresión, sin presupuesto para proyectos productivos, con oficinas provinciales que cerraron para evitar gastos de alquiler, sin movilidad, sin beneficios como el Monotributo Social Agropecuario y ahora casi sin trabajadores.
La situación es verdaderamente alarmante y afectaría el trabajo con unos 200 mil agricultores familiares en el país. Los despidos incluyen trabajadores con más de 20 años de antigüedad y también delegados gremiales de ATE, lo cual muestra que no hay ley laboral que valga para el ministro Etcheveherre y al Subsecretario de Agricultura Familiar y Desarrollo Territorial Santiago Hardie, de la fundación Pensar. Con la reciente tanda de despidos sumarían más de 700 despidos desde el año 2016 en el sector.

Además de los trabajadores de Agricultura Familiar todos de planta transitoria y precarizados, los despidos de abril afectaron a unas 330 personas precarizadas del ministerio y ahora sería alrededor de 100 de la Subsecretaría de Coordinación Administrativa y 67 de la Secretaria de Agricultura, todos con contratos Argeninta que no se renovarían ahora en septiembre, como sucedió con las y los trabajadores de diversos programas que pasan años con renovaciones anuales, y que hoy permite ajustar al gobierno sin más y sin menos que un aviso por mail o en el mejor de los casos con una carta documento donde sólo avisa la prescindencia del trabajador.

Jueves negro, represión y despidos

Si bien esta nueva tanda de despidos fue anunciada hace unas semanas, el jueves negro del gobierno vino de la mano de personal policial presente en el ministerio que impidió el ingreso de trabajadores al ministerio, y el día después el Director de Recursos Humanos del ministerio, Caviglia, ex director de Recursos Humanos de Vialidad, y ex gerente de ARCOR, ratificó los 546 despidos en el ministerio, que vino acompañado de un importante despliegue policial y represión a las y los trabajadores presentes que se notificaban de los despidos en el ministerio ubicado Paseo Colón y que realizaron junto a ATE un corte afuera del ministerio como respuesta ante el ataque.

Día después el ataque se profundiza con el anuncio por parte del gobierno nacional del la eliminación de 13 ministerios del cual Agroindustria sería uno de los nominados y por ende sus trabajadoras y trabajadores, como también los que trabajan en el ministerio de Trabajo, Salud, Cultura, Ambiente, entre otros, ya que tras la eliminación, pueden venir graves ataques a las condiciones laborales de las y los trabajadores y sus puestos de trabajo. Por eso afirmamos que Agroindustria funcionaría como un laboratorio de ajuste que sería extensivo al resto, y que no es menor qué respuesta dan las y los trabajadores y las organizaciones sindicales que son parte del mismo, como ATE y UPCN, ya que podría ser un importante antecedente para el resto.


Los despidos y el ajuste en Agroindustria hay que enfrentarlos con un plan de lucha unificado

Las y los trabajadores de Agricultura Familiar han demostrado la combatividad y la decisión de enfrentar cada ataque vivido en este último tiempo y que ha permitido la reincorporación de trabajadores y la defensa de delegadas y delegados. Las dificultades y limitaciones que tiene el sector por estar atomizado en zonas rurales, a veces muy lejanas, no fue un impedimento para la organización sindical en las provincias y a nivel nacional, como también la coordinación con otros sectores del ministerio y sectores combativos.

En los meses que va del año, hubo planes de lucha definidos en plenarios nacionales, y múltiples acciones en las provincias y en Capital Federal, articulando con trabajadores del ministerio, o con organismos como INTA y SENASA, con organizaciones campesinas, indígenas, y el apoyo de una multiplicidad de sectores, que sirvió para visibilizar el ataque al sector y sus trabajadoras y trabajadores.

Además de las medidas de la semana pasada en el ministerio de Agroindustria como en las provincias donde tiene peso agricultura familiar, luego de la confirmación de los despidos el viernes y la represión se multiplicaron las asambleas por zonas en algunas provincias y para mañana realizarían medidas en el marco de un paro de 96 hs definido para esta semana. A la misma vez, en Capital Federal, un grupo de trabajadoras y trabajadores del Ministerio de Agroindustria, y delegadas y delegados de Agricultura Familiar, están tomando el edificio ubicado en Paseo Colón, realizando distintas acciones durante el fin de semana con un importante apoyo de distintos sectores de trabajadores, agrupaciones, referentes políticos, sociales y de derechos humanos, y para mañana, está prevista una movilización al ministerio de Modernización convocada desde la Junta Interna de Agroindustria que llamó a un paro de 24 hs para los trabajadores del ministerio.

A pesar de todas estas acciones, vemos que sólo la voluntad de un sector no es suficiente para poder enfrentar y derrotar este duro ataque por parte del gobierno, más si los despidos se extienden en agroindustria y organismos descentralizados como SENASA, y está a punto de estallar en el resto de los ministerios. Tampoco si priman divisiones promovidas por distintos sectores dentro de la organización sindical entre trabajadores de planta o contratados, de las distintas reparticiones, o entre quienes integran agrupaciones como la Verde y Blanca en ATE, cuya Junta Interna dirige el ministerio de Agroindustria, o la Verde Anusate, de la dirección de ATE Nacional de Cachorro Godoy. Tampoco se puede permitir que sindicatos como UPCN dejen pasar abiertamente cada ataque hacia las y los trabadores y se mantenga por fuera de todo tipo de medida de lucha.

Frente a las medidas anunciadas por Macri y el FMI necesitamos un Paro Nacional Activo urgente, y unificar en una asamblea de todas y todos los trabajadores estatales, principalmente los que están en lucha, para definir las medidas a seguir. Sin asambleas donde confluyan todos las y los trabajadores es imposible construir la unidad necesaria para enfrentar el ajuste en curso. El único beneficiado con el divisionismo, y las luchas aisladas es el mismo gobierno nacional. Llamamos al resto de las agrupaciones a ponerse de acuerdo en este aspecto y promover el mismo.

Las direcciones sindicales ATE Nacional y CTA, como también ATE Capital y las comisiones directivas provinciales, tienen que ponerse a la cabeza de promover las asambleas y las medidas de lucha de forma inmediata, y UPCN tiene que dejar de dar la espalda a las y los trabajadores y sumarse a las mismas. Son ellos o nosotros.







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