Cultura

RESEÑA

Los desilusionados por Obama

Reseña sobre el disco Hopelessness de Anohni.

Sábado 7 de enero | Edición del día

La era Obama, que empezó en 2009 y finalizó con la victoria de Trump, fue testigo (y hasta cierto punto parte) de un proceso de radicalización política en la música popular. Este fenómeno, impulsado por las ideas de Esperanza y Cambio que trajo la primera elección de un presidente afroamericano, fue sin embargo tomando cada vez formas más amargas a medida que las promesas del presidente demócrata iban siendo dejadas de lado.

Hopelessness, de Anohni, es uno de los reflejos más complejos de este proceso. Con la admisión de haber votado a Obama, el disco funciona como un largo ajuste de cuentas, de todo aquello que se prometió y no se hizo. Guantánamo, cambio climático, asesinatos mediante drones, y el reclamo por la libertad de Chelsea Manning se hacen presentes de una forma visceral.

Los temas se van construyendo mediante imágenes fuertes, que apelan a mostrar claramente los costos de la “esperanza”:

Drone Bomb Me
Blow me from the mountains
And into the sea
Blow me from the side of the mountain
Blow my head off
Explode my crystal guts
Lay my purple on the grass

Esta técnica deja de lado muchas veces la discusión meramente política en la que se ve envuelta la “centro izquierda” norteamericana en su intento de conciliar la supuesta defensa de los derechos humanos con su imperialismo. Al recurrir al argumento moral, Anohni puede escapar de los reproches de la Realpolitik que siempre surgen al tratar estas temáticas. Lejos de la noción de “lo posible”, las canciones se ubican en una discusión ética: ¿Es correcto matar sin juicio previo, de forma remota con máquinas “inteligentes” o encerrar a alguien que expuso el asesinato por una de esas máquinas a un reportero de Reuters en confinamiento solitario de por vida? Estos elementos se van usando en un diálogo que contiene la clave de la relación entre ciertos sectores más radicales del Partido Demócrata y el presidente saliente.

El acompañamiento musical de estas letras fue producido en una mayoría de los casos por Hudson Mohawke y Oneohtrix, dos músicos de la nueva ola electrónica de EEUU, lo que le da un toque distintivo al disco. Muchas producciones se podrían caracterizar como de un estilo bjorkiano, experimental, a veces con toques de uk garage y dubstep (este último en el sentido original y no el americano que confunde dubstep con electroclash). Otras, en cambio, tienen un formato de pop electrónico más convencional, con estructuras de estribillo/estrofa y un sonido apacible. La voz de Anohni surca en casi todos los temas por el delgado borde entre masculino y femenino, con el toque andrógino que le es característico.

Reconocido por la crítica como uno de los mejores discos del año, Hopelessness es una demostración de cómo la música y la política explícita pueden mezclarse de forma exitosa, generando una obra experimental y combativa. Disco que también desafía esa extraña noción de que el rock concentra lo más radical de la música popular, que después de un 2016 repleto de pop político es un concepto que debe ser enterrado en el cementerio de los prejuicios.




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