Géneros y Sexualidades

MENDOZA

Los crímenes de la Iglesia

A veces las víctimas rompen el silencio y salen a la luz los aberrantes abusos y violaciones de curas pedófilos.

Martes 13 de diciembre de 2016 | Edición del día

Visita secreta de legisladores de la UCR y el PJ al Arzobispado

Veintidós niños del Instituto Provolo, un internado para chicos hipoacúsicos dependiente del Arzobispado de Mendoza, denunciaron ser abusados. Se animaron a enfrentar a las jerarquías de la Iglesia Católica, al Arzobispado, la Justicia, el gobierno provincial, la Dirección General de Escuelas y el Ministerio de Desarrollo Social, organismos del Estado provincial que estaban a cargo del Instituto. Todos ellos, de una manera u otra, responsables del encubrimiento.

Pese a las decenas de denuncias presentadas, la cúpula eclesiástica insiste en deslindarse de toda responsabilidad. Sin embargo una denuncia en 2008 por abuso en el mismo instituto y los antecedentes del cura Nicola Corradi en el Instituto Provolo de Verona, Italia, no podían ser ajenos al Arzobispo provincial. Corradi había sido acusado de abusar, entre 1955 y 1984, a niños y jóvenes sordos. Allí los curas involucrados fueron cerca de 130 y algunos de ellos fueron trasladados a La Plata y Mendoza.

Sin embargo, la insólita defensa que esgrime el Arzobispado es que “en 1996 (año en que el religioso europeo llegó a Argentina) no era tan común el acceso a internet”.

Legislatura mendocina

En la audiencia pública que realizamos desde el PTS-FIT en la legislatura, se pudo escuchar a Alejandra, de Padres Autoconvocados de niños jóvenes y adultos con discapacidad, decir: “Indignan las acciones dilatorias, pedimos que el Estado forme urgente un equipo interdisciplinario”. Al día de hoy los niños no cuentan con asistencia psicológica, ni intérpretes de señas suficientes para declarar.

Sergio Salinas integrante de la asociación Xumek, responsabilizó a la Justicia y al Estado provincial por la denuncia realizada por una madre en 2008 por abusos contra su hijo en el instituto, y donde no se investigó debidamente el hecho. Y Carlos Lombardi, abogado de la Red de sobrevivientes de abuso sexual eclesiástico de la Argentina, dijo: “Los miembros de la curia no son embajadores, los cuáles sí tienen un trato diferenciado y directo con la Nación y la canciller. Los legisladores tendrían que haber insistido para que el arzobispo se presente y de explicaciones en la Legislatura.”

La genuflexión de los poderes públicos

El Arzobispo fue citado a la legislatura mendocina a dar explicaciones. No solo dijo que no se presentaría en el poder legislativo, sino que de forma secreta, se reunió con legisladores de la UCR y el PJ en su despacho a puertas cerradas, sin prensa ni familiares. Indignación era lo menos que podía causar, y así lo hicieron sentir los padres y madres de las víctimas de esta institución y su conspiración del silencio.

Claro que el FIT no participó y denunció junto a los padres la oscuridad de esta reunión y por esto un senador de la UCR me atacó en twitter, lo que fue replicado por los medios.

Los conspiradores del silencio

¿Es que acaso el papa Francisco no iba a tomar cartas en el asunto contra los curas pedófilos?

Difícil creerlo cuando él mismo, mientras fue Arzobispo de Buenos Aires, encubrió al cura abusador de Quilmes, Rubén Pardo. Quien solo fue amonestado por violar el sexto mandamiento de la Iglesia, es decir por violar el celibato, no por sus crímenes aberrantes. Este cura murió impune.

El cura Grassi recién 10 años después fue condenado y, al día de hoy, la Iglesia le permite oficiar misa.

El poder de la Iglesia

No solo Corradi pudo escapar de Europa para continuar abusando de niños. Raúl del Castillo, miembro de la congregación salesiana, y director del Colegio Don Bosco fue denunciado por abuso de un joven de 14 años. Luego se refugió en Paraguay, donde continúa dando misa. El Sacerdote del Instituto del Verbo Encarnado en San Rafael Mendoza, fue denunciado por seminaristas y trasladado para retirarse a un monasterio en España.

Solo en Estados Unidos se estima que fueron abusados 100.000 niños y niñas, por lo que el Vaticano tuvo que indemnizar algunas de esas víctimas.

La Iglesia Católica utilizó el mismo modus operandi con los curas involucrados en la última dictadura militar argentina. La justicia italiana se niega a cumplir el pedido de extradición que recae sobre Revérberi, que vive en una Iglesia de Parma, donde continúa realizando confesiones y dando misa pese a ser acusado de participar en torturas en San Rafael durante la dictadura.

Algo que no debería asombrar si recordamos que los sumos pontífices apoyaron a Hitler y a Mussolini, incluso sirvieron a la dictadura de Franco en España.

Los privilegios, base de la impunidad para seguir abusando

Son los privilegios de la Iglesia Católica que le otorgan impunidad. Recibe subsidios millonarios por parte del Estado, con los impuestos que pagamos todos independientemente de nuestras creencias.

En nuestro país, además, cuentan con tres leyes pilares fundamentales en el que basan sus privilegios: La Ley 17.032 de la dictadura de Onganía, que le da la posibilidad de “autojuzgarse”; el inciso 6 del artículo 146 del Código Civil, que reconoce a la Iglesia Católica como una persona jurídica pública, es decir como un Estado; y las leyes 21.950, 22.552 (de la última dictadura) y 21.540 que autoriza se les abone un sueldo a la jerarquía eclesiástica, equivalentes a un porcentaje de la dieta de un juez de primera instancia.

La hipocresía que no se tolera

Indigna que encima esta institución se pretenda la garante de la moral cuando el párroco Jorge Gómez de Malargüe, en Mendoza en el año 2011 dijo: “Violar la fe es 10 mil veces más grave que violar menores o una hija”, o en General Alvear tachan los carteles de #NiUnaMenos y nos tratan de asesinas. Es la jerarquía eclesiástica la que presiona para que no se aplique la Ley de Educación Sexual en las escuelas, que prohíbe la profilaxis, que se opuso al matrimonio igualitario. Es esta institución la principal opositora a la ley para la interrupción voluntaria del embarazo. Prohibición que se cobra la vida de 300 mujeres al año, la mayoría de ellas pobres. Se inmiscuyen en asuntos de nuestras vidas, de nuestros cuerpos, de las políticas públicas pero ellos están lejos de todo control y juzgamiento social, que uno no puede más que sentir repugnancia ante tal hipocresía.

Es fundamental la separación de la Iglesia y el Estado

Los marxistas y socialistas creemos que está vigente el planteo de Lenin: “El Estado nada tiene que ver con la religión, y las sociedades religiosas no deben estar vinculadas con el poder estatal. Toda persona debe ser completamente libre de profesar la religión que le plazca o de no reconocer ninguna religión” (Lenin, Socialismo y religión).

En este sentido pusimos en legislatura de Mendoza a disposición el proyecto de ley que presentó mi compañera Myriam Bregman en el Congreso Nacional de Derogación Privilegios de la Iglesia, así como acompañamos a las víctimas y familiares en la búsqueda de verdad y justicia.







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