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Los crímenes de guerra de Israel que Estados Unidos calla

Un informe de la ONU sobre la represión de Israel a las protestas de palestinos de Gaza en 2018 revela que se deben investigar crímenes de guerra y lesa humanidad. Brutalidades que ya son moneda corriente de este aliado estratégico de Estados Unidos.

Juan Andrés Gallardo

@juanagallardo1

Viernes 1ro de marzo | 12:47

Durante todo el 2018 la Franja de Gaza vivió movilizaciones permanentes de palestinos que reclamaban contra las condiciones miserables a los que los somete el Estado de Israel y por el derecho de retorno de los millones que fueron expulsados desde la llamada "Nakba" en 1948 (fecha recordada por los palestinos como la catástrofe y la limpieza étnica sobre la que se fundó el Estado de Israel).

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Esas movilizaciones fueron sistemáticamente reprimidas por soldados y francotiradores israelíes en la que murieron al menos 189 palestinos y fueron heridos más de 10.000.

El respaldo para las acciones brutales que llevó adelante el Ejército israelí provino del propio ministro de Defensa Avigdor Lieberman, que había dicho que en Gaza "no hay gente inocente (...) todo el mundo está afiliado a Hamas". Es decir que dio al Ejército vía libre para disparar y asesinar.

Durante estas jornadas conocidas como "Gran Marcha del Retorno", los palestinos sufrieron todo tipo de ataques e incluso se conocieron videos en los que soldados israelíes disparaban a personas desarmadas y festejaban luego de herirlos o matarlos.

La situación fue tan escandalosa que el propia ONU decidió abrir una investigación que fue rechazada tanto por Israel como por Estados Unidos. El Estados de Israel es una aliado estratégico del imperialismo estadounidense, que respalda todas y cada una de sus masacres y utiliza su poder de veto en el consejo de seguridad de las Naciones Unidas para evitar que se le impongan sanciones por las brutalidades que lleva adelante.

Crímenes de guerra

El informe de la ONU determinó que la represión y asesinatos del año pasado podrían constituir "crímenes de guerra o contra la humanidad".

Entre los asesinados hubo 35 niños, mientras que otros tres eran trabajadores sanitarios y dos periodistas claramente señalados como tales. La gran mayoría de los fallecidos (183 de 189) murieron por impacto de bala.

La comisión de la ONU también detalla que los francotiradores israelíes seguramente dispararon a periodistas, trabajadores sanitarios, niños y discapacitados que reconocieron claramente como tales. Unos crímenes para los que "no hay justificación" dado que "no suponían ninguna amenaza a las personas a su alrededor"

Es por esto que la comisión determinó que "tiene bases razonables para creer que durante la Gran Marcha del Retorno los soldados israelíes cometieron violaciones de los derechos humanos y la ley humanitaria, en algunos casos constitutivas de crímenes de guerra o contra la humanidad".

El informe termina con un pedido utópico de que estas acusaciones sean "inmediatamente investigadas por Israel". Algo que ya se sabe que no va a ocurrir y que Estados Unidos tampoco va a permitir.

Por el contrario, como ya lo demostró Trump el año pasado, Estados Unidos está dispuesto a premiar a su aliado estratégico con el traslado de la embajada de ese país de Tel Aviv a Jerusalén, lo que no es más que una provocación abierta al pueblo palestino.

Los crímenes de guerra del Estado de Israel no son nada nuevo y se pueden rastrear desde su propia fundación. El último y más brutal de estos es sin duda la operación llamada "margen protector" por la que Israel ejecutó una operación militar sobre la Franja de Gaza con fuego de aviación, artillería naval y terrestre entre julio y agosto de 2014.

El saldo de esta ofensiva brutal fue de más de 2.300 muertos, 18.000 viviendas destruidas y 108.000 familias sin hogar.

Esta ofensiva permanente de Israel sobre los palestinos contribuyó a convertir a la Franja de Gaza en lo que muchos denominan la prisión a cielo abierto más grande del mundo. Allí viven hacinados 1.8 millones de palestinos en un territorio que se encuentra sitiado por tierra, mar y aire por Israel y que no tiene los insumos básicos, ni servicios como luz y agua para poder sobrevivir.

Tras los bombardeos israelíes de 2014 más de 100.000 personas seguían sin casa y el 72% de la población sufría inseguridad alimentaria. Cerca de medio millón de palestinos carecen de un suministro estable de agua y con un daño irreparable en salud y educación por los 75 hospitales y 279 escuelas que fueron destruidas por las bombas de Israel.

En estos días cuando Estados Unidos utiliza la excusa de la "ayuda humanitaria" para forzar una injerencia golpista en Venezuela bajo el pretexto de estar "combatiendo una dictadura", resulta necesario recordar que el principal imperialismo del mundo cuenta con todo tipo de gobiernos autoritarios, asesinos y dictatoriales como sus principales aliados estratégicos alrededor del mundo. Y el Estado de Israel, por supuesto, es uno de ellos.







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