Géneros y Sexualidades

DOS AÑOS #8A

Los celestes siguen en el Congreso y las gobernaciones

Gobernadores, legisladores y legisladoras de Juntos por el Cambio y Frente de Todos garantizaron que el aborto siga siendo clandestino. Muchas bancas y gobernaciones fueron renovadas. ¿Te acordás de sus caras?

Celeste Murillo

@rompe_teclas

Miércoles 5 de agosto | 17:22

Imagen: José Mayans, jefe del bloque PJ-Frente de Todos.

El 8 de agosto de 2018, el Senado rechazaba el aborto legal. Después conquistar la media sanción en el Congreso, las Iglesias católica y evangélicas y los movimientos conservadores se pusieron en movimiento. El Papa Bergoglio lanzó su “guerra santa”, amenazaron a legisladores y legisladoras que votaran a favor de la vida de las mujeres, se organizaron marchas a las legislaturas provinciales y los gobernadores presionaron a sus senadores y senadoras.

Algunos llegaron a la gobernación, otros y otras renovaron sus bancas. Algunos de los que garantizaron con su voto que el aborto siga siendo clandestino y un riesgo para la salud de las mujeres y las personas con capacidad de gestar.

Oficialistas y opositores, todos celestes

Los celestes contaron con bancas en las dos coaliciones mayoritarias (Juntos por el Cambio y Frente de Todos). No solo cuentan con legisladores y legisladoras, también tienen gobernadores. Con perfiles más o menos bajos, diferentes provincias presionaron a sus bancadas para que voten en contra del aborto legal. Al mismo tiempo, se sostuvieron y consolidaron los lazos con las iglesias católica y evangélicas a nivel provincial y distrital.

Los gobernadores hicieron pesar su presión en la votación del Senado, pero también el Congreso. Fue el caso de Sergio Uñac (PJ) de San Juan, que mostró orgulloso del voto en contra de media docena de diputados de su provincia (del peronismo y el macrismo). El entonces gobernador de La Rioja Sergio Casas (PJ) impulsó una lista antiderechos en las elecciones de 2019.

Uno de los estandartes celestes es el gobernador de Tucumán Juan Manzur (Frente de Todos). El gobernador decidió en 2018 asumir un papel protagónico en las movilizaciones celestes. Fue su manera de sellar una alianza con las iglesias católica y evangélica. Impulsó en la legislatura la declaración de Tucumán como provincia “pro-vida” y transformó el recinto en un búnker de los antiderechos donde hasta personajes como Agustín Laje recibe reconocimientos.

Pero Manzur no es el único gobernador antiderechos oficialista. Jorge Capitanich (Chaco) es otro de los militantes activos contra el derecho al aborto legal. Al mismo tiempo, es impulsor del trabajo en común del sector público y las iglesias. La muestra más reciente es el programa “Cristianos a Ayudar”, que lanzó el gobernador en julio de 2020 desde el ministerio de Salud provincial en coordinación con las jerarquías evangélicas para que 1.500 personas recorran hogares de barrios pobres.

En Formosa, dan clases religiosas en colegios públicos, sin autorización de las familias y con el visto bueno del gobernador Gildo Insfrán (Frente de Todos). Como parte de sus compromisos electorales, la entonces intendenta de La Matanza, Verónica Magario (hoy vicegobernadora de la Provincia de Buenos Aires), creó la Subsecretaría de culto en el municipio. A su cargo está Gabriel Ciulla, al frente del Consejo de pastores evangélicos de Laferrere.

El único bloque sin lazos ni compromisos con las Iglesias católica y evangélica fue el Frente de Izquierda. Esto se vio no solo en las sesiones informativas y votaciones de 2018, también se hizo evidente en la campaña electoral de 2019.

¿Las elecciones 2019 resultaron en un Congreso más verde?

La respuesta es no. Juntos por el Cambio y Frente de Todos utilizaron una estrategia parecida para equilibrar en sus listas legislativas pañuelos verdes y celestes, con participación similar. En grandes distritos urbanos como la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe, ambas coaliciones llevaron candidatos y candidatas verdes al frente, leyendo correctamente el apoyo que existe a esa demanda. Al observar el mapa nacional, los pañuelos celestes tienen una presencia importante, sin no mayoritaria, en provincias como Tucumán, Santiago del Estero, San Juan, Tierra del Fuego, La Rioja, Catamarca o Corrientes. Además, no es pública todavía la posición de casi 40 nuevas bancas, lo que pone al aborto legal en territorio incierto.

No solo renovaron muchas de las bancas celeste en ambas coaliciones mayoritarias, también hubo renuncias y reemplazos que cambian el conteo en contra del aborto legal. Es el caso de Fernando “Pino” Solanas, un voto verde del Senado, que consiguió una banca en diputados. Solanas renunció para asumir en la embajada ante la Unesco y en su lugar ingresó Eduardo Valdés, vocero no oficial del Papa Bergoglio, que ya confirmó que votará en contra de terminar con la criminalización del aborto. Aunque Valdés hoy quiere mostrarse preocupado por las mujeres criminalizadas, fue parte de los “Peronistas por la vida”, que acusaba a las mujeres de promover “la cultura del descarte” por exigir la legalización del derecho al aborto.

Aunque Juntos por el Cambio quedó en minoría, diputados celestes que votaron en contra del aborto legal renovaron sus bancas. Fue el caso de Pablo Tonelli (Ciudad de Buenos Aires). También se sumó Dina Rezinovsk, celeste a ultranza, como parte del PRO porteño, que estrenó su banca pidiendo la renuncia del secretario de Salud Adolfo Rubinstein.

En el Frente de Todos, también renovaron voces destacadas contra el aborto legal, como el senador José Mayans, que no solo renovó su banca sino que preside actualmetne el bloque unificado del peronismo en la Cámara alta. No fue el único del nuevo oficialismo que renovó, también lo hicieron la senadora “panqueque” Silvina Garcia Larraburu, Inés Blas, Maurice Closs, Carlos Espínola, Maria Teresa González, Dalmacio Mera, Carlos Menem, Adolfo Rodriguez Saa, Guillermo Snopek, José Uñac, Gerardo Montenegro.

Por su parte, Juntos por el Cambio aportaría 18 votos en contra en el Senado, entre ellos Esteban Bullrich, Julio Cobos, Alfredo de Angeli, Juan Carlos Romero, entre los más conocidos.

Hoy, sectores del movimiento evangélico concretan el intento del “partido celeste”, alrededor de UNO. Referentes evangelistas de distintas provincias formaron la organización política “Una Nueva Oportunidad” y buscan alianzas para seguir ganando terreno en el Estado. Su primera reunión como partido fue con Patricia Bullrich del PRO y Juntos por el Cambio. También se acercaron al gobierno nacional, con el objetivo de sentar las bases de la colaboración que estarían dispuestas a brindar las iglesias evangélicas respecto del plan contra el hambre del presidente Alberto Fernández, pero también para plantear otros temas que “preocupan” a estas entidades religiosas.

Por el momento no se conoce el contenido del proyecto que prometió presentar el presidente, tampoco se conoce la fecha de tratamiento ni la forma que tendrá el debate. Cada día sin aborto legal, la salud de las mujeres está en riesgo, como lo demuestran la muerte de Ivana Micaela en Formosa y de B. en la provincia de Buenos Aires. La mayoría de las muertes no llega a los medios de comunicación ni se cuenta en cifras oficiales por la clandestinidad y la criminalización. Mientras la interrupción voluntaria del embarazo esté criminalizada y la abrumadora mayoría deba realizarse en la clandestinidad, cualquier crisis sanitaria solo representará mayores riesgos para la salud de las mujeres.







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