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Los Redondos: cinco curiosidades a 40 años de su debut porteño

Después de los Lozanasos en La Plata y la gira por Salta, el grupo tocó por primera vez el 18 de agosto de 1978 en el Centro de Artes y Cultura, un sótano en Corrientes y 9 de Julio. Fue el hito fundacional de una historia que cumplió cuatro décadas y que aquí repasamos.

Juan Ignacio Provéndola

@juaniprovendola

Lunes 15 de octubre de 2018 | 16:07

Gulp! en Cemento por culpa de Valeria Lynch

Los Redondos publicaron su primer disco en 1985 de manera absolutamente artesanal: lo grabaron en el estudio cooperativo de la familia Vitale, Rocambole hizo una por una las tapas con pomos de Plasticola y el mismo grupo se encargó de repartir personalmente las copias en los distintos puntos de venta.

La idea era difundir Gulp! con una ambiciosa presentación en un teatro de la calle Corrientes, y así apareció la posibilidad de hacer dos funciones en el Astros. Los shows fueron anunciados incluso con afiches, aunque finalmente quedaron suspendidos.

Crédito de twitter @LibroRocambole
Crédito de twitter @LibroRocambole

Resulta que Valeria Lynch estaba presentando Para cantarle a la vida, uno de los discos más exitosos de su carrera, y monopolizó la actividad del Astros durante el resto del año, anotando probablemente el récord de funciones en el teatro: 53 tan solo en 1985.

Así las cosas, la banda tuvo que ejecutar un plan B en otro lugar que tampoco conocía. El 17 de agosto de 1985 Los Redondos presentaron Gulp! en Cemento, haciendo allí el primero de numerosos shows memorables, entre ellos aquel en el que Luca Prodan subió al escenario apareciéndose entre el público.

Patricio Rey existió y era Pancho

Repitiendo una frase de actual viralización, los fans de Los Redondos podrían imaginar que el mito sobre la existencia de un tal Patricio Rey comenzó como una joda y quedó. La idea de un regente sobrenatural que determina desde otro plano las acciones y direcciones de la banda fue repetida tantas veces que finalmente se impuso como si fuera verdad.

Lo que se ignoraba es que aquello, efectivamente… era verdad. Lo reveló el año pasado Rocambole. “Se llama Héctor Francisco Silva, le decimos Pancho y es un artista plástico de La Plata que vive en Cafayate. Era quien pensaba y daba las directivas que nosotros después ejecutábamos, aunquerecién en el último tiempo nos dio permiso para que digamos que él era Patricio Rey”, reconoció el artista plástico en febrero de 2017.

Pancho Silva, que falleció en junio de 2017, había participado de ya míticos shows de 1978 en el bar El Polaco de Salta.

Criminal Mambo prohibido…o no

Criminanl Mambo - Crédito: @LibroRocambole
Criminanl Mambo - Crédito: @LibroRocambole

En una circular el Comité Federal de Radiodifusión le exigía a los canales de aire y a las radios nacionales (entonces todos propiedad del Estado e intervenidos por rangos militares) que se abstuvieran de difundir la canción “Criminal Mambo”. “La letra de dicha pieza musical es de contenido grosero y burdo, además su carencia de creatividad y sentido artístico, utilizando la obscenidad y el mal gusto como medio de entretener al público”, sostenía el COMFER.

La carta lleva un membrete con el escudo argentina y la leyenda “Presidencia de la Nación”. Lo curioso es que está fechada el 17 de julio de 1976: aún faltaban dos años para la formación de la banda y la canción en cuestión ni siquiera existía. Todo se trató de una broma que el mismo grupo generaría tiempo después, aunque varios no la entendieron y tomaron aquel episodio como cierto.

Luzbelito, el disco de inéditos que no fue

En 1996 Los Redondos viajaron a San Pablo y volvieron con Luzbelito, un disco que cambió la manera en la que la banda concebiría las grabaciones. Fue el salto tecnológico de un grupo que se volcó a herramientas digitales y sonidos programados en vez de grabar con pulso humano cada cosa que se escucha. Un cambio de paradigma que se acentuaría con Último bondi a Finisterre y Momo sampler, los dos álbumes finales.

Sin embargo la idea original era hacer un disco basado en esa batería de canciones entrañables pero huérfanas, conocidas pero inéditas: aquellas que forman parte de las “grabaciones piratas”, shows de la era Gulp! - Oktubre.

Finalmente el Indio escribió letras nuevas y el álbum tomó otro decurso, no obstante ello el deseo inicial quedó evidenciado en la grabación de “Mariposa Pontiac/Rock del país” y “Blues de la libertad”, inéditos que dejaron de serlo en Luzbelito.

Ni groupies ni drogas

A nadie debiera importante lo que ocurre en el camarín de una banda: al fin de cuentas, lo más interesante tendrían que ser las canciones. Sin embargo el morbo del rock aporta profuso material al respecto, desvelando a fans que procuran correr el velo del backstage y enterarse de lo que pasa en esas intimidades.

Para decepción de los voyeuristas de anécdotas privadas, Los Redondos no aportaron demasiado a esas páginas. “El back era sumamente estricto. Ni se te ocurriera pensar en groupies, por ejemplo. Patricio Rey así lo había decidido y estaba muy bien. Hay cosas que yo aprendí de ellos y las asimilé para siempre. La intimidad de una banda debe ser inviolable”, explicó Willy Crook en “Memorias improbables”, su reciente autobiografía.

El saxofonista, quien estuvo en Los Redondos durante sus dos primeros discos, agregó que “tampoco eran permisivos por el tema de las drogas”. Y ejemplificó: “Hubo una vez una demora de un par de la banda por ir a buscar faso antes de show, entonces se emitió una especie de bando careta al que me opuse enfáticamente como un boludo. Después entendí que tenían razón. Como decía Miguel Abuelo: ‘Suicidate, pero por favor no me salpiques’”.







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