Política

TRIBUNA ABIERTA

Los PRO y los K de los recursos neuquinos

Las paritarias, los despidos en la industria petrolera, el desempleo y todo aquello relacionado a los recursos de la provincia está en crisis en Neuquén a la salida de una década de tremendo aporte local a la economía nacional.

Lunes 20 de marzo | 00:52

Neuquén dejó de percibir unos cien mil millones de pesos a valores actuales del dólar entre 2004 y el 2014 por la diferencia del precio del gas y el petróleo que se extrajo de su subsuelo y el que se determinó para la liquidación de regalías. La cifra es escalofriante, equivale al doble del presupuesto total de la provincia para el 2017.

Al final de ese proceso, las cuentas públicas sólo hallan respiro a través del endeudamiento de las generaciones futuras para los gastos corrientes del presente, y la industria madre de la provincia se entrega a la precarización de la mano de obra como única premisa con la promesa de que así se reactivará una nueva ola extractiva que en algún momento traerá beneficios a la provincia.

Los Pro y los K de Neuquén hay que buscarlos ahí adonde está la riqueza, aun cuando se tengan objeciones a los procesos de producción para obtenerla. El kirchnerismo empobreció a Neuquén para poner gas y derivados del petróleo más baratos en el mercado, al alcance del pueblo, pero también de las multinacionales y corporaciones criollas que "se la llevan el pala", como describió la expresidenta Cristina Fernández a los dueños de la Argentina, que no dejaron de serlo durante su gestión.

Desde 2004, Neuquén cobró por regalías gasíferas 5.100 millones de dólares menos de los que hubiese recibido si la cuenta en lugar de hacerse sobre el precio nacional impuesto por el kirchnerismo, la liquidación se hubiese referenciado con el precio internacional de mercado. Y 1.700 millones de dólares menos por regalías petrolíferas. Los cálculos son parte de un trabajo que confeccionó la cartera de Economía a pedido del gobernador Omar Gutiérrez.

En el final del kirchnerismo, los precios locales de los hidrocarburos tuvieron que subsidiarse para que las petroleras no salieran volando en busca de otros negocios. La provincia, bajo el imperio del exgobernador Jorge Augusto Sapag, se adaptó a una política de rapiña de esos subsidios para tratar de percibir algo de lo que se le negaba por las regalías, que están fijadas en función de los precios y no de los subsidios.

Cuando Sapag dejó el poder en manos de su delfín Omar Gutiérrez, con quien venció en la interna del MPN al líder del Sindicato de Petroleros Privados de Neuquén, Guillermo Pereyra, el flamante gobernador y el poderoso sindicalista y senador nacional por la provincia sacaron a Neuquén de la alianza con el kirchnerismo y la embarcaron en una nueva sociedad con el macrismo. Y el resultado fue un pacto con Mauricio Macri y los jeques petroleros del país y el extranjero con intereses en estas tierras para liquidar a los trabajadores con una precarización de las condiciones laborales que existían.

Mientras se negociaba la precarización, el gobernador Gutiérrez tiró al paño una amenaza: ir contra la Nación para recuperar la suma millonaria que su antecesor y mentor había cedido de las regalías del gas y el petróleo. Llegó a decir el mandatario provincial que iba a peticionar una "reparación histórica" para compensar la cesión graciosa de Sapag. El gobernador nunca precisó las cifras involucradas ni dejó circular al público los cálculos de su cartera económica que situaron en el equivalente a dos presupuestos provinciales la cesión.

Pero la puesta en este sentido salió de escena ni bien se avanzó en el denominado “Acuerdo para Vaca Muerta”, que en la práctica no es más que la precarización de los trabajadores y el blanqueo de los despidos que se vienen dando en la actividad hidroarburífera.

Macri, Gutiérrez y Pereyra anunciaron el pacto en el nombre de las futuras inversiones. Pero lo único que quedó escrito, documentado y llevado a la cancha de juego fue la precarización. Los despedidos siguen esperando, los suspendidos cortan rutas para cobrar subsidios y Añelo, la capital de Vaca Muerta, es la localidad provincial con más alto nivel de desempleo, junto a Chos Malal. Al mismo tiempo, las ciudades de Neuquén y Plottier constituyen el conglomerado urbano con la tasa de desocupados más alta de la Patagonia.






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