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DEBATE

Los Diálogos Abiertos en Rosario y la unidad que (no) necesitamos para derrotar el ajuste

Los "Diálogos" entre referentes locales y provinciales de Ciudad Futura, el Frente Social y Popular, Igualdad y Participación, el kirchnerismo y el PJ, proponen mezclar la fuerza de los de abajo con los partidos tradicionales para pelear en 2019 mediante las urnas, y no las vías para resistir y dar un salto en la organización frente al plan macrista, que nos golpea hoy. Un debate necesario y la propuesta de la izquierda para salir de la crisis.

Irene Gamboa

Referente del PTS en el Frente de Izquierda

Lunes 15 de octubre de 2018 | 13:01

Ante un panorama nacional e internacional convulsivo, y frente a todo apresuramiento electoralista, en el reciente acto masivo que hicimos en Argentinos Juniors, el PTS-Frente de Izquierda ratificó tres propuestas que nos permitan organizar la pelea contra el saqueo y las peleas que se vienen junto a miles de activistas trabajadoras, trabajadores, mujeres y jovenes, En primer lugar, la exigencia a los sindicatos y a las centrales, un paro y un plan de lucha para ganar las calles y, junto al movimiento de mujeres y las organizaciones de los estudiantes, derrotar a Macri y su plan diseñado y escrito por el FMI. Levantamos, además, el planteo de que se convoque una Asamblea Constituyente, votando diputados en todo el país, como forma de discutir democráticamente una resolución a la crisis nacional, para que las consecuencias no las pague el pueblo trabajador sino los grandes capitalistas. Por último, propusimos avanzar en la construcción de un gran partido unificado de la izquierda, con independencia política y socialista. Las peleas que se vienen son duras. Nuestra preparación no puede, por ende, ser un desfile electoralista de la mano, encima, de los que nos aplican hoy el ajuste junto a Macri, como es el PJ.

Contextualicemos

El triunfo del reaccionario y ultraderechista Jair Bolsonaro en Brasil, aunque aún falta el ballotage, muestra de forma más agresiva la intervención del imperialismo estadounidense en la región. La victoria de este ex militar y partidario de la política fascistoide, misógino, racista, y pro dictadura, no es un fenómeno exclusivo de Brasil; en diferentes países, ante el fracaso de la política "tradicional" frente a la crisis, los discursos demagogos de la derecha más rancia han ido calando y ganando adeptos. En América Latina los gobiernos llamados "progresistas" o pos neoliberales van dando paso a expresiones de derecha. En Brasil particularmente, el lulismo funcionó como un administrador de los grandes negocios imperialistas y locales sin tocar la estructura social en favor de las masas trabajadoras y aplicando planes de ajuste (sobre todo en la última etapa con Dilma) lo cual allanó el camino para el surgimiento de aberraciones como Bolsonaro.

Aún resta ver hasta el final cuáles serán las consecuencias en Brasil de una eventual victoria de Bolsonaro, pero el candidato del PP ya anunció una profundización del plan neoliberal y privatista, lo que implicará indefectiblemente mayor mano dura para hacer pasar el ajuste y ya se anuncia con distintos asesinatos y ataques políticos. Las repercusiones que tendrá en la región pueden avizorarse con una derechización que envalentona a los sectores más reaccionarios. Más allá del resultado en las urnas, donde llamamos a expresar el rechazo a Bolsonaro votando críticamente al candidato del PT, enfrentar a lo más duro de la derecha dependerá fundamentalmentede la resistencia que pueda presentar el pueblo trabajador en las calles. No pensarlo así, es un crimen de leso electoralismo frente a una derecha que no se anda con vueltas.

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De este lado de la frontera, el plan de Macri para empeorar las condiciones de vida de millones con cada devaluación, la inflación y recesión, las corridas y los tarifazos, parece tropezar más por la bronca de los de abajo y por torpezas del propio gobierno, antes que por la acción de una oposición que a veces se tiñe de amarillo,y la de las cúpulas sindicales que ladran poco pero no muerden nada. El peronismo "razonable", con Pichetto a la cabeza, ya coquetea con aprobar el presupuesto 2019 en el Congreso, un presupuesto armado por el FMI, que propone déficit cero, pero a costa de recortes en educación, salud, seguridad social, y un largo etcétera. Lo único que no recortará este presupuesto será el pago de la deuda y sus intereses, que representará el 8% de toda la partida presupuestaria para el próximo año. Mientras tanto, el kirchnerismo cacarea, pero llama a unir al peronismo. Es decir, a hacer listas con esos “colaboracionistas”

Las expresiones más polarizadas del avance de la derecha en la región pone de relieve la necesidad de poner en pie una fuerza que pueda derrotarla, no se trata de un mero problema electoral o de alianzas por arriba. Menos que menos con los que permiten que el plan de Macri avance.

Un debate frente al saqueo en curso y cómo no caer en la trampa de los partidos tradicionales

Frente a este panorama de crisis nacional e internacional, los llamados “Diálogos Abiertos” entre referentes locales y provinciales de Ciudad Futura, el Frente Social y Popular, Igualdad y Participación el kirchnerismo y el PJ, no proponen discutir las vías para resistir y dar un salto en la organización frente al plan macrista. Se propone armar un frente electoral antimacrista en la ciudad y la provincia mientras la tormenta se sigue descargando sobre nuestras cabezas. Para ello, sobre llovido mojado, se propone subordinar a sectores de la centroizquierda o que supieron tener discursos de izquierda, al armado de los partidos de los de arriba que, dijimos, parecen más preocupados en que Macri no se debilite, que en derrotar su plan. Mientras tanto, además, aplican brutales ajustes en “sus” provincias, como Alicia Kirchner.

Así, estos diálogos mezclan a compañeros luchadores contra el gatillo fácil y la violencia institucional, como Celeste Lepratti, con Roberto Sukerman, quien hizo campaña electoral arriba de un patrullero, pidiendo "seguridad"; a sectores que defienden las fuentes de trabajo, junto a los defensores peronistas de la burocracia del SMATA y la UOM, que hacen listas negras en las fábricas, y persiguen activistas, mientras permiten suspensiones masivas y despidos. No se busca “diálogo” alguno con la resistencia.

Uno de los impulsores de este intento de confluencia bajo la égida del peronismo, es Rubén Giustiniani, quien se ha acercado recientemente al compañero Carlos del Frade. Sin embargo, Giustiniani como diputado nacional socialista votó la reforma laboral de De la Rúa, la llamada “ley Banelco”, que implicó un retroceso brutal en las condiciones de los y las asalariados, aprobada en un escándalo de coimas. Incluso en los diálogos algunos sectores llaman a participar de un armado electoral al mismísimo Partido Socialista, que aprobó el Pacto Fiscal que llevó a la Reforma Previsional, aplica los tarifazos, y gobierna la provincia bajo el capricho de las agroexportadoras. A los compañeros de Ciudad Futura y del Frente Social y Popular, les preguntamos: ¿de qué nos sirve la búsqueda de “amplitud” y “diálogos” con los que nos ajustan todos los días?

Algunos compañeros y compañeras que participaron de estos Diálogos, señalan el rol que puede cumplir el movimiento de mujeres, que se levantó por millones al calor de la lucha por el derecho al aborto, para enfrentar las políticas del gobierno. Estamos de acuerdo. Pero esta concepción entra en contradicción con la alianza que todos estos sectores tejen con el Vaticano y Francisco, que viene de comparar al aborto con asesinatos en manos de sicarios. Esto va desde los kirchneristas, hasta Patria Grande y el PCR. De nuevo preguntamos: ¿qué suma esta “suma” en la lucha por defender los derechos de las mujeres y los trabajadores frente al gobierno? En la provincia, el lobby eclesiástico viene de reunirse con legisladores para que no aprueben la Ley de Educacion Sexual Integral, de cuya redacción fueron parte algunos de los que participan en los Diálogos. Se desprende entonces que es imposible sostener consecuentemente la lucha por el aborto, los derechos de las mujeres y la educación sexual de la mano del oscuratismo clerical.

Frente a la crisis en curso, pueden sonar esperanzadoras este tipo de propuestas unitarias, pero estas sumas terminan restando y mezclan las fuerzaz de organizaciones que pelean desde abajo con los partidos tradicionales. Los compañeros de Ciudad Futura, que recibieron el apoyo de miles de rosarinos como expresión de la bronca a los partidos tradicionales, ¿nos proponen subordinar la agenda a esos sectores? Esto es un error, mucho más cuando desde el mismo kirchnerismo o sectores como el Evita levantan la alianza con o la candidatura de, respectivamente, Felipe Solá, corresponsable de la muerte de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, y representante del Frente Renovador de Massa, espacio vital para garantizar el ajuste del PRO. No creemos que haya que subordinarse a los partidos tradicionales para defender la agenda de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

La unidad que necesitamos para enfrentar los planes del gobierno

En un reciente acto masivo que realizamos desde el PTS en el Frente de Izquierda en el estado de Argentinos Juniors el fin de semana pasado, propusimos construir un partido unificado de la izquierda socialista, con todos los sectores anticapitalistas, los activistas estudiantiles, del movimiento de mujeres y de los trabajadores, con independencia política, justamente con la certeza de que se trata de pelear hoy por nuestro futuro, y no llorar sobre las urnas mañana. Una organización capaz de pelear en los sindicatos contra las direcciones traidoras, y dentro del movimiento estudiantil, por centros de estudiantes que luchen junto al pueblo trabajador.

Un partido que frente a la salida antidemocrática que proponen Cambiemos y todos los partidos del régimen, pelee por una Asamblea Constituyente que discuta todas las medidas para enfrentar el ajuste, como el no pago de la deuda y nacionalizar los bancos para terminar con la fuga de capitales. Que legalice el derecho al aborto seguro y gratuito, entre otras cuestiones fundamentales. Una Constituyente auténticamente libre y soberana, con un representante cada 20 mil electores, que pueda discutir absolutamente todo, sin que ninguna institución pueda impedir su desarrollo ni objetar sus definiciones.

Para que la crisis no la paguemos otra vez nosotros, se vuelve una necesidad pelear por esta unidad y poner en pie una fuerza para enfrentar a los de arriba, que ya nos declararon la guerra, con una organización que se ponga al frente de derrotar el saqueo y se proponga luchar por un gobierno de las y los trabajadores. Ese es el diálogo que propone la izquierda.







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