Cultura

INSURGENCIA OBRERA

Los 70, un balance para llegar preparados

Conocer la experiencia prerevolucionaria de los setenta y comprender los errores cometidos por las organizaciones anticapitalistas de la época, son fundamentales para pensar cuales son las tareas de los trabajadores y los estudiantes para llegar preparados a los momentos decisivos de la lucha de clases. Un balance, la unidad para triunfar y los desafíos de hoy.

Belén Soria

Candidata a Consejera Superior del Departamento de Salud Comunitaria por la Multicolor / UNLa

Miércoles 3 de agosto de 2016 | 15:08

El libro Insurgencia obrera en la Argentina (1969-1976) nos ofrece un balance fundamental para el estudio del ensayo prerevolucionario más importante de la historia argentina; el clasismo, las coordinadoras interfabriles y las diferentes estrategias de la izquierda.

A partir del Cordobazo donde trabajadores junto con estudiantes y mujeres le asestan un golpe terminal al gobierno de facto de Onganía, se abre una etapa donde la clase obrera comienza a disputarle el poder a los capitalistas, desafiando a las burocracias sindicales peronistas y a las fuerzas represivas. Esta etapa solo pudo ser derrotada con el golpe militar del 76 y la desaparición física de 30.000 compañeros.

El balance de Insurgencia Obrera plantea el rol de los distintos actores políticos, como las variantes guerrilleras que al realizar acciones desligadas de las grandes acciones de las masas, le da fundamentos a las clases dominantes para reprimir y asesinar a la vanguardia obrera-estudiantil, primero con la Triple A de Perón y luego con el ejército y las fuerzas represivas. Otro actor y no menos importante fue el Partido Socialista de los trabajadores (PST), dirigido por Nahuel Moreno que debido a su estrategia centrista no logra llegar preparado ni posicionado con una organización capaz de incidir e influir decisivamente en la dirección de este ascenso revolucionario.

Hoy somos cientos los trabajadores y jóvenes que tomamos la experiencia pre revolucionaria de los setenta pero a la vez son pocas las organizaciones políticas de izquierda que tienen un balance importante dejando de lado las lecciones principales que debemos tomar los revolucionarios.

El fantasma de la unidad obrero estudiantil

Como venimos viendo en los últimos meses, el gobierno empresarial de Mauricio Macri y los gobiernos provinciales de Cambiemos y el FPV/PJ están descargando un gran ajuste en las espaldas del pueblo trabajador sumado con grandes recortes a la educación pública y ataques a los docentes y trabajadores de la educación. Las burocracias sindicales vienen jugando un rol fundamental para permitir que el ajuste pase sin llamar a un solo paro nacional, mientras los despidos, los tarifazos y la inflación aumentan la bronca en cada hogar, fábrica y lugar de estudios.

La necesidad de recuperar los sindicatos para sus trabajadores y poner en pie centros de estudiantes militantes sigue vigente como en los setenta. Este 9 de agosto el sindicalismo combativo realizará una nueva jornada de lucha contra el ajuste, exigiendo a las centrales sindicales que convoquen a un paro nacional y así lograr torcerle el brazo al gobierno de Macri. Como demostró el Cordobazo, la unidad entre obreros y estudiantes es fundamental, por eso los estudiantes nos preparamos para participar de esa jornada desplegando bien alto nuestras banderas.

Solo si estamos organizados en cada fábrica, facultad, terciario y secundario podemos llevar adelante esta tarea. Por eso La Izquierda Diario es la herramienta fundamental, no sólo para disputarle el terreno a los grandes medios de difusión llegando a miles y miles, sino también para que sea el canal de expresión de los explotados y oprimidos en el camino de organizarnos para vencer. Una gran herramienta para llegar preparados.






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