REFUGIADOS EN GALICIA

Los 7 marineros sirios que llegaron a Marín pidiendo asilo aún aguardan por sus salarios

El pasado miércoles 15 llegaron los tripulantes del barco Lady Boss, que transporta piedra por distintos países. Siete de ellos, de nacionalidad siria, pidieron asilo a España.

Jacobo A. García

Vigo | @Jacobscarface

Miércoles 23 de noviembre | 19:38

Siete de los 16 tripulantes del mercante Lady Boss, con pabellón de las Islas Comores y armador búlgaro, solicitaron asilo político a España tras atracar este martes en el puerto pontevedrés de Marín alegando que temían por su vida si regresaban a Siria. Los marineros sirios de Marín ya tienen la "tarjeta roja" que les permite residir temporalmente en España y moverse libremente mientras se tramita su solicitud.

Una tarjeta que les permite residir, moverse libremente y trabajar en territorio español mientras se resuelve su expediente de asilo. Mientras se resuelve de manera definitiva su petición y se decide si se les concede o no el Estatuto de Refugiado.

Una documentación que les permite moverse libremente por territorio nacional aunque, eso sí, no tendrían permitido salir del país mientras se finaliza la tramitación del expediente. Estos siete marineros decidieron pedir asilo ante el temor de que su país los obligase a alistarse en el ejército y combatir en la cruenta guerra que se vive en Siria.

Los 7 sirios tomaron la decisión de pedir asilo en España puesto que el próximo destino del barco en el que viajaban era precisamente un puerto sirio. En el barco quedan otros tripulantes de esta misma nacionalidad que sin embargo no han optado por esta medida, bien porque su edad hace que sea menos probable que puedan ser llamados a filas o por otras razones.

La lucha por su salario

Podrían haber abandonado el barco si quisieran pero han decidido permanecer para cobrar en mano el salario que el armador adeuda a toda la tripulación del "Lady Boss" por los últimos 3 meses. Según explicó Luz Vaz, representante de la Federación Internacional de los Trabajadores de Transporte (ITF), esto no va a resultar un problema dado que el armador ya ha depositado esta cantidad en una cuenta bancaria de una sucursal de Marín, pero los trabajadores requerían el cobro de sus sueldos en efectivo, concretamente en dólares. En un principio se preveía que esto fuera efectivo el lunes 21, pero hubo problemas técnicos, por lo que el martes 22 aún estuvieron en el barco.

Durante esta semana, además de la policía, de la representante del sindicato Federación Internacional de los Trabajadores de Transporte, también acudieron al Puerto de Marín miembros de la ONG responsable del programa de ayuda a los refugiados en Galicia, Accem. Esta organización es, junto a CEAR y Cruz Roja los colectivos encargados de prestar asistencia a los refugiados en España y disponen de un centro en A Coruña para atender a aquellas personas que tienen necesidades urgentes de alojamiento o manutención, así como otras necesidades como aprender el idioma para su inserción laboral, así como asistencia sanitaria, jurídica o incluso psicológica.

"Estamos muy felices", decía uno de ellos, mientras otro manifestaba su deseo de poder quedarse en España. El barco continúa retenido en Marín por la capitanía marítima hasta que solvente una serie de deficiencias detectadas, entre ellos estos incumplimientos en materia laboral con su tripulación, situación que denunció la ITF, tal y como explicó su representante, Luz Vaz.

Ellos son de los pocos testigos de la guerra de Siria que han llegado a Galicia

Galicia solamente ha acogido a 40 refugiados desde que estalló esta crisis migratoria de lleno en Europa. Los motivos son varios, desde la pésima política del Estado español que solo ha acogido a unas cuantas decenas, de los 16.000 que prometió, al hecho de que los pocos que llegan a España no van a Galicia, un lugar con altas tasas de paro.

Es por esto que la crisis de los refugiados no es un tema que despierte mucho interés entre el público gallego. Fuera de pequeñas manifestaciones contra la guerra en Siria, dirigidas por pequeños grupos de izquierda, y la acción de algunas ONGs, pareciera que esto no interesara porque queda demasiado lejos, a miles de kilómetros. Pero incluso aquí, aunque pocos, llegan. Aunque estos siete hombres son afortunados, comparado con los miles que se mueren todos los días en el Mediterráneo, en balsas pesimamente equipadas por las mafias, también ellos escaparon de la muerte y embarcaron durante 3 años por los mares del mundo para conseguirlo.

Sufrieron la explotación laboral como denuncia ITF, y el adeudo de su salario, motivo por el que aún están en lucha. Al quedarse en el barco e impedir que este zarpe, han presionado eficazmente al patrón para que les pague lo que les corresponde. Lo que parece increíble es que 7 trabajadores sirios tengan que esperar casi 7 días a que se les permita pisar suelo en el Estado español, asediados por la Policía que les impedía salir del barco.

Esperemos que este hecho despierte la solidaridad de un pueblo, el gallego, que siempre ha sido de migrantes y marineros. Que estos 7 hombres encuentren aquí un hogar y un buen trato. Porque esta inmensa migración de hombres y mujeres desesperados por conservar la vida y alcanzar la libertad, que tiene su rostro más triste en las costas de Grecia y Lampedusa, es tan enorme que también llega a las nuestras. Y porque también fueron, y son, millones los gallegos que migraron en el siglo XX y XXI a Sudamérica y el Norte de Europa a buscar un futuro mejor.

Más que nunca es necesaria esta solidaridad internacional. Es necesario un movimiento que luche por la acogida de cientos miles de refugiados (no sólo de guerra, si no también económicos, sin distinción) en Galicia y el Estado español, así como de millones en toda Europa. Es también necesario el cierre de los CIES y la anulación de las reaccionarias leyes de extranjería. Porque debemos y queremos acoger a nuestros hermanos y hermanas de clase, para juntos luchar contra nuestros gobiernos y el capital, por nuestros derechos y libertades, por un mundo mejor.




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