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Los 15 de Nadal

El tenista español ya es leyenda. Ganó su décimo Roland Garros y su quinceavo Grand Slam; destronó a Sampras convirtiéndose en el segundo jugador más ganador en torneos grandes. El camino del guerrero manacorí.

Martes 13 de junio | Edición del día

Foto: agencia AFP.

Nunca un tenista masculino había llegado a la cifra de 10 títulos ganados en el mismo Gran Slam. Sólo la australiana Margaret Court gano 11 veces el Australia Open. Se puede decir que este año volvió Nadal, aunque nunca se haya ido a pesar de las lesiones que lo tuvieron a maltraer.

A comienzos de año jugó un extraordinario Abierto de Australia perdiendo en una histórica final a 5 sets con la leyenda de Federer. Luego volvió a perder una final apretada, esta vez en el polvo mexicano de Acapulco a manos del estadounidense Sam Querrey. Pero como Nadal lleva en su espíritu el sacrificio y la perseverancia, siguió adelante. Nuevamente una final esquiva, el Master de Miami. Y nuevamente el verdugo fue el suizo quien se impuso 6-3 6-4.

Nada de todo esto perturbo al matador. Llegó la temporada de polvo de ladrillo y Nadal se hizo ancho. Comenzó ganando el Master de Montecarlo aplastando en la final al compatriota Ramos por un 6-1 6-3. Luego en Barcelona, en una contundente final hizo lo propio con la joven promesa, el austriaco Dominic Thiem (este chico se tomaría revancha en el Master de Roma), a quien venció por un 6-4 6-1. En el Master de Madrid, nuevamente venció al austriaco, esta vez en una final mucho más disputada; 7-6 6-4.

La décima

Rafa llegaba a Francia con un récord de 17 triunfos y tan sólo una derrota sobre esta superficie. En su debut jugó contra el francés Paire (número 45 del mundo), gran sacador (quien llegaba con 247 aces en la temporada). El zurdo estuvo firme en toda la cancha y profundo con sus golpes. Fue 6-1 6-4 6-1.

En segunda ronda sometió al holandés Robin Haase (Numero 46 del mundo), por 6-1 6-4 6-3. En tercera ronda vapuleo al georgiano Basilashvili 6-0 6-1 6-0.

En octavos y cuartos de final otros dos compatriotas suyos. Primero Bautista Agut (fue 6-1 6-2 6-2) y luego en cuartos Carreño Busta (6-2 2-0 y abandono).

Ya en semifinales le tocó la joven promesa, el austriaco Dominic Thiem (número 7 del mundo), quien venía de un record de 22 victorias y tan solo 4 derrotas en tierra batida. Además el austriaco venia de castigar al defensor del título Novak Djokovic, superándolo por un amplio margen de 7-6 6-3 6-0. Nuevamente se veían las caras…

El partido se presentó mucho más fácil de lo que parecía en los papeles, con un Nadal inspirado que le tiró toda la experiencia en esta clase de torneos, tomando las riendas del juego durante todo el partido. Mostrando lo mejor de su repertorio (golpes ganadores, defensas, drops y globos) el resultado fue de un 6-3 6-4 y 6-0.

En la Philippe Chatrier hubo final de campeones. El español se las tuvo que ver contra el número 3 del mundo, ganador de Roland Garros en la edición 2015; Stan Wawrinka, quien con un tenis agresivo venía de vencer a grandes jugadores de la talla del local Monfils, el croata Cilic y el número 1 del mundo, el escocés Andy Murray; además de no entregar un solo set en todo el torneo. Nadal también venía por el mismo camino de no ceder un solo set, jugando tan sólo 10 horas acumuladas en todo el certamen.

En el arranque se lo vió algo dubitativo a Wawrinka errando demasiado con su drive. Tampoco fue sólido en el saque (apenas el 58% de eficacia) y confundido con su táctica empleada no sabiendo en qué momentos atacar y en cuáles subir a la red o quedarse en el fondo. Jamás tuvo el control del juego y su impotencia se vio desbordada en el momento que rompió su raqueta. En cambio Nadal jugó con carácter, furia y actitud arrolladora. Si bien el saque no es el fuerte del zurdo español, gano más del 80% de sus puntos por esta vía. Si hay algo que supo corregir su coequiper, el gran Carlos Moya, fue su drive mucho más agresivo que otros años y no ya con tanto efecto envolvente de la pelota, lo que le hacía perder profundidad. Balanceó mucho mejor su raqueta agregándole peso al aro. Por otra parte su revés estuvo preciso, jugando sobre las líneas (fundamentalmente su revés cruzado).

El mallorquín no sólo le ganó en sets corridos al suizo, sino que además sólo tuvo 12 errores no forzados en todo el encuentro. En poco más de dos horas de partido el matador no otorgó ninguna posibilidad al helvético. Nadal jugó su mejor tenis, apenas cediendo 35 games en todo el torneo (la segunda mejor marca de todos los tiempos).

"Es mía" parece estar queriendo decir Rafa. Roland Garros Nadal no sería mal nombre.






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