Cultura

DOSSIER ESPECIAL // TRIBUNA ABIERTA

Lo queer: un aspecto de El beso de la mujer araña

Para Puig el mejor campo de estudio y experimentación se ha hallado evidentemente en los subgéneros triviales, pasados a través del tamiz de la mirada fílmica, que reproduce y apuntala la rigidez del maniqueísmo sexual, como portavoz de nuestro inconsciente.

Miércoles 22 de julio | 00:00

Tomamos estas palabras que e-cha J. Amícola intentando una mirada desde otro ángulo para esta obra de M. Puig; donde los personajes aparentemente antagónicos, Molina y Valentín, responden al concepto de inconsciente colectivo, gesto propio de la época de una sociedad que se levanta contra la hipocresía.

Siguiendo a C.G. Jung y a Wilhelm en su Interpretación del I King, retomarían el Oráculo de Delfos intuyendo un sistema oracular semejante. Este círculo original fue subdividido en luz y tiniebla, Yin y Yang cuya viga principal, el trazo, establece la díada, la dualidad simultáneamente arriba y abajo, derecha e izquierda, delante y detrás, o sea: el mundo de los contrarios. De aquí resulta la doctrina de lo femenino y lo masculino como principios primarios. En el libro se habla de lo Firme y lo Blando.

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Lo cierto es que mediante la mudanza y transición de estas energías se construye la existencia; así la mutación es una constante conversión de lo uno en lo otro y por otra parte constituye un cerrado transcurso cíclico de complejos acontecimientos conectados entre sí como la noche y el día. Tal transformación es lo que da sentido al Camino.

Combinaciones entre la fuerza luminosa, celestial y la oscura, terrena; la posibilidad de mutación. Resumiendo, nada es tan masculino que no contenga una feminidad ni nada es tan femenino que no posea una gota de masculinidad.

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Los personajes de la novela elegida, son las caras de una moneda, espacio en el que se elaborará un aprendizaje.

Acerca de lo que se lee en la novela, decimos:“Si La traición de Rita Hayworth podía leerse como una reescritura del Ulises de J. Joyce y Boquitas pintadas como la versión subdesarrollada de La montaña mágica de Tomas Mann, El beso de la mujer araña es obviamente Las mil y una noche, donde cada historia vale por un día más y donde cada día sirve para la interrogación sobre formas de vida (sobre cómo vivir juntos en un universo que postula toda separación como necesaria y toda comunidad como insostenible,” explica Daniel Link.

Puig retoma un recurso propio: la conversación ya ha comenzado cuando el lector se acerca, como en La traición de Rita Hayworth.

Esta novela, llevada al cine y adaptada al musical, exitosamente, trata sobre la convivencia de dos presos, ambos arquetípicos que vamos a rastrear.

Molina es el primer personaje que asume su sexualidad. En su afán pedagógico, el autor escribe las notas al pie, instaladas en el margen (la marginalidad de un
homosexual y un militante de izquierda); y se inscribe en el discurso de una mujer.
“(…)la teoría queer rechaza la clasificación de los individuos en cate-gorías universales como "homose-xual", "heterosexual", "hombre" o "mujer", "Transexualidad" o "travestismo", las cuales considera que están sujetas a restricciones conceptuales propias de la cultura heterosexual, y sostiene que éstas realmente esconden un número enorme de variaciones culturales, ninguna de las cuales sería más fundamental o natural que las otras. Contra el concepto clásico de género, que distinguía lo "heterosexual" social-mente aceptado (en inglés straight) de lo "anómalo" (queer), la teoría queer afirma que todas las identidades socia-les son igualmente anómalas”.

Valentín, militante marxista, argentino e intelectual, analiza psicológicamente el discurso de Molina, lo cual es inadmisible siendo las fuentes las películas glamourosas de Hollywood, o en este caso una de terror: La mujer pantera.

El trabajo Sexualidad y revolúción de la Dra. Annelli Taube, es un elemento de ficción introducido por Ma-nuel Puig, para poder abarcar las modos de los dos personajes.

“Bebe (su nombre es Alda), prima de Manuel Puig, declara que se convirtió en psicóloga para elaborar la neurosis de una infancia católica cargada de culpa, en la que los forcejeos de su primo con su sexualidad jugaron un papel importante: en su primer trabajo de investigación discutió si la homosexualidad debía ser clasificada como problema o enfermedad. Las conversaciones de Coco (M.Puig) con Bebe iban a suministrarle los antecedentes psicológicos para su escritura, muy evidente en los detalles técnicos de las notas al pie de El beso de la mujer araña. (…) Las notas al pie enrarecen y suspenden la narración, reintroducen fantásticamente lo que Puig reprime (…) El asterisco que da lugar a subtextos de varias páginas cae en el medio de un diálogo no resuelto; el manual se introduce de tal modo que deforma la novela, constela y exagera su necesidad de presente absoluto. Pero todo ello no nos puede hacer esquivar como lectores el bulto de lo aprendido o, al menos, el haber aprehendido que Puig quería inocular y no otra cosa: la utopía de la perversidad polimorfa.” Este entrecomillado rescata las palabras de S. Levine en la biografía de Manuel Puig.

“De gente de tus inclinaciones sé muy poco”, dice Valentín abriendo la cláusula didáctica en un doble nivel: la que de acuerdo con las declaraciones y convivencia con Molina lo convierten en iniciado dentro de la ficción y la secuencia de las notas que son diri-gidas por un narrador al lector implícito.

Molina, el alter ego de Manuel, habla así:

  •  Que de chico me mimaron demasiado, y por eso soy así, que me quedé pegado a las polleras de mi mamá y soy así, pero que siempre se puede uno enderezar, y que lo que me conviene es una mujer, porque la mujer es lo mejor que hay.

    En este aprendizaje de convivencia, aparece una tercera escritura que en el texto se diferencia por la simple cursiva y que da cuenta de los pensamientos de cada uno de los personajes. Se entreteje hacia el final la libre asociación de ideas cuando Valentín es torturado y su paso hacia el gran enigma ¿hay otra vida después de la muerte? la identificación de Molina con la protagonista del film o Valentín nombrando a la mujer de quien está enamorado?

    Molina tiene que dar información ante el Director de la Penitenciaría sobre la célula donde milita Valentín para obtener su libertad condicional; cuando comprende que se ha enamorado de su compañero de celda. Sería completamente coherente que Molina, tan enfrascado como está en su rol de narrador, se niegue a ser informante de la policía.

    Valentín le pide que cuando quede libre cumpla con una actuación para su movimiento; y aprenderá también a demostrar su sensibilidad y que ama a una mujer, más allá de las diferencias ideológicas.

    Molina, antes de irse, accede al pedido de Valentín y morirá, románticamente, por una causa (tiene un objetivo de amor, de vida: comprende que su madre ya tuvo la oportunidad de tener una vida).

    Valentín agoniza torturado, impotente antes los golpes, el dolor y la muerte.
    La transmutación de dos polos complementarios que irán acomodándose hasta confundirse. Molina es quien primero lo comprende porque mediando su extrema sensibilidad no debe luchar con las armas de la razón.

    Para explicar, esta trascripción de la novela:

  •  Ahora sin querer me lleve la mano a mi ceja, buscándome el lunar.
    ¿Qué lunar?...Yo tengo un lunar, no vos.
  •  Sí, ya sé. Pero me llevé la mano a mi ceja para tocarme el lunar…que no tengo.
  •  …
  •  A vos te que da tan lindo, lástima que no te lo pueda ver…
  •  … (…)
  •  por un minuto sólo, me pareció que yo no estaba acá…ni acá, ni afuera…
  •  …
  •  Me pareció que yo no estaba…que estabas vos solo.
  •  …
  •  O que yo no era yo. Que ahora yo… eras vos.

    ****

    En el Diccionario de símbolos de Cirlot, aparece: el simbolismo de la araña penetra pro-fundamente en la vida humana significando que el hombre se transforma sin cesar durante su existencia; e incluso la misma muerte se limita a devanar una vida antigua para hilar otra nueva. Se considera la araña como animal lunar, a causa de que la luna (por su carácter pasivo de luz reflejada; y por sus fases afirmativa y negativa, creciente y de-creciente)…Así por regir todas las formas teje todos los destinos, por lo cual aparece en muchos mitos como una inmensa araña.

    Ahora bien, retomando a Carl G. Jung, en la base de sus estudios, para que el analista pueda encauzar la energía psíquica del paciente, ha hecho una división de los tipos psicológicos, según dos actitudes (ambas presentes en cierto grado en todas las personas): tipo Extravertido: la actitud extravertida tiene motivaciones externas y es dirigida por factores y relaciones exteriores y objetivos. La energía psíquica fluye hacia fuera, hacia el mundo. En el caso de El beso de la mujer araña, Valentín vive a través de la causa política, su militancia, el ideal revolucionario. La ideología se opone a la posibilidad de construcción de afectos. Tipo Introvertido: la actitud introvertida tiene motivaciones internas y es dirigida por valores subjetivos. Se toma la energía del mundo.

    Jung a esto agregó las cuatros funciones, relacionadas con las características de las estaciones y la teoría de los humores, lo cual dio “los ocho tipos psicológicos”. Pero para nuestra interpretación, nos alcanza la clasificación primaria para entender que los personajes puiguianos van oscilan-do entre temperamentos antagónicos hasta complementarse. Por supuesto, el móvil será la traición, las traiciones.

    Molina pensaba delatar a Valentín, pero éste manda al frente a Molina, y la policía no tiene códigos. Molina muere como un héroe, como un “hombre”; Valentín torturado, impotente, llorando por una mujer entre alucinaciones de dolor.

    Ambos debe ir traduciéndose en su convivencia el código que indica su pertenencia, el propio del mundo gay y el específico de la militancia política, del marxismo: el del cine hollywoodense y el de la guerrilla.

    Por eso las notas al pie, cumplen la función didáctica, no sólo de marcar el margen, esa forma de marginalidad; sino que el autor quiere que los lectores sepan de qué se habla cuando se habla de sexualidad.

    Continuando con los postulados de Jung, las imágenes arquetípicas son ideas primordiales comunes a toda la humanidad. Son modalidades de percepción, heredadas, innatas y “a prio-ri”. Están cargadas de emoción y fun-cionan de manera autónoma. respecto al Ic. Por eso esta terapia trabaja con la figura de la sombra como “el lado oscuro”, caracterizado por los rasgos infe-riores, incivilizados.
    En esta novela, Molina ha paga-do con la cárcel su desenfreno, acusa-do de mantener relaciones con meno-res. Y a Valentín, la sombra que lo per-sigue es esa represión o autocensura que lo limita en cuanto a la imposibili-dad de mantener o demostrar los afec-tos, ala realización de una vida plena.

    El aspecto inconsciente de la persona es la Imagen Anímica. Jung utilizó para designar el “alma” los tér-minos masculinos y femenino: ánimus y ánima respectivamente. La imagen anímica está representada siempre por el sexo opuesto del individuo; así llegamos a lo planteado en los prime-ros renglones, para simplificar: dentro de cada hombre, una porción es femenina como dentro de cada mujer una porción es masculina.

    Nada es tan negro que no posea una gota blanca y viceversa, subryamos.
    El Ic. individual consta de contenidos personales infantiles que fueron reprimidos; el Ic. colectivo, de contenidos heredados colectivos: los instintos y los arquetipos. De esta manera hablamos de Inconsciente Colectivo cuando surge una moda, un modelo, etc. En el caso de la novela El beso de la mujer araña, esos dos arquetipos que desafiarán una convivencia están representados en la figura de un gay y un revolucionario como resultado del momento histórico y que aparece a la luz de la comunidad (lo que no significa que no hayan existido anteriormente).

    Para graficar todo esto, recurre a un gran repertorio de tópicos propios del kitsch. La sala de estar, iluminada con candelabros, no se haya prendida_ dada la noche_ la chimenea alrededor de la cual se despliega el moblaje de estilo inglés”.

    En el primer monólogo aparecen las consignas de género: (…)se aguanta porque es hombre y no suelta las lágrimas, y cuando yo pienso muy fuerte en alguien veo en mi recuerdo, la cara reflejada, sobre un vidrio transparente y mojado por la lluvia, la cara esfuma-da que veo en mi recuerdo, la cara de mami y la cara de él, seguro que se acuerda y ojalá viniera…”, dice Molina en el monólogo.

    Las notas al pie concluyen en el momento en que se produce el encuentro sexual entre estos compañeros de celda, ya no habrá nada más que explicar. Sin embargo aparece una escritura de libre fluir de la conciencia, espacio álgido que tienen en común los dos personajes. Allí queda lo que no se dicen, aunque sean aparentes divagues.

    Cuando finalmente Molina recobra su libertad, pide y da un beso. El beso de la muerte, Valentín queda pegado a la telaraña, delirio de la tortura donde se confunden Marta Molina, yendo hacia el agua: la muerte es la forma de volver al seno materno y el agua, su símbolo.

    El útero al que ambos vuelven es inevitable.

    Quizás, como dice Molina “este sueño es corto pero es feliz”.

    Susana Rozas (Rosario, Argentina) es profesora de Castellano, Literatura y Latín, Pos-titulada en Lengua y Literatura. Conferencista. Escritora. Publicados: Poemarios: Sin prólogo, Las palabras no pronunciadas y El lado débil, Hacer el olvido, Menos el tiempo. Novelas: Caballo bifronte , Polifonía, Alternativas. Dos libros de ensayos: Laberinto de ficciones y Ensayos sobre la obra de Manuel Puig. Libro de micro-relatos El autor, edición artesanal. El comienzo de la llamarada. Estudio sobre Puig, Rulfo y R. Juarroz. Ha dirigido cuatros Taller de escritura. Estrías (relatos) Hacer el olvido (poesía)







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