Política

DEBATE EN EL FIT

Lo que realmente PASO en el Frente de Izquierda

Las verdaderas razones de la polémica que se desarrolla en el Frente de Izquierda. El debate sobre las PASO y los zig-zag del Partido Obrero pretenden tapar la cuestión de fondo: el verdadero equilibro actual dentro de las fuerzas que componen el FIT.

Fernando Rosso

@RossoFer

Viernes 8 de mayo de 2015 | Edición del día

El periodista simpatizante del Partido Obrero, Diego Rojas, publicó un artículo en el portal Infobae sobre la polémica en el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) en torno a las candidaturas y la posibilidad de dirimirlas con el método de las internas.

Luego de historizar el itinerario del Frente desde su conformación hasta la actualidad realiza un reconocimiento para el que se valió de la ayuda de la escritora Gertrude Stein: un frente es un frente y no un partido.

Empezamos bien, porque esta idea elemental intentamos explicársela muchas veces al Partido Obrero (reconocemos que nunca acudimos a Stein), para que entienda que el monolitismo que siempre quiso imprimirle al FIT y que por casualidad siempre se manifiesta en su intento de monopolizar las principales candidaturas, no se correspondía con la realidad de que “existen formas disímiles de caracterizar ciertas cuestiones”.

Sin embargo, inmediatamente después reivindica acríticamente un razonamiento expresado por el PO en las discusiones del año 2013 donde declaraba su negativa casi de principios a competir por las candidaturas en las PASO: “Se debe ir a las elecciones generales sosteniendo una candidatura única para enfrentar con esa unidad monolítica a los candidatos de los partidos tradicionales, que sí podrían ir dispersos en varias listas”.

Gertrude voló por la ventana y volvemos a foja cero, la candidatura única debe ser monolítica, lo que equivale en su razonamiento a ser monopolizada por el Partido Obrero, junto a las principales candidaturas, como si el Frente fuera un partido.

Luego Rojas relata la verdad de que finalmente se llegó a un acuerdo en 2013 y hace una pequeña maniobra (burda en la era de internet) afirmando que Izquierda Socialista (la tercera fuerza integrante del FIT junto al PO y el PTS) había sacado como balance de los acuerdos del 2013 que “el PTS había obtenido ‘ubicaciones desproporcionadas de sus candidaturas que rompen el equilibrio entre las tres fuerzas’”.

Sin embargo, el artículo de IS referido por Rojas es de febrero de 2015 y habla de las discusiones hacia las conformación de listas de este año (2015), afirmando que el PTS “viene pretendiendo ubicaciones desproporcionadas de sus candidaturas”, criticando el lanzamiento de Nicolás del Caño como precandidato a presidente el año pasado.

La maniobra es muy básica e infantil: poner en boca de IS el balance de una supuesta desproporción desequilibrada en 2013 (a favor del PTS), cuando la realidad es que en aquella oportunidad el PO se quedó con la cabeza de las principales candidaturas en general y en los distritos más importantes del país (eran elecciones legislativas): primer Diputado Nacional por la provincia de Buenos Aires, primer Diputado Nacional por la Ciudad de Buenos Aires, además de primer legislador de la CABA. El PTS, con predisposición unitaria (ya que las PASO nunca fueron un planteo ultimatista) sólo aceptó aquel desequilibrio innegable cuando el PO concedió varias cabezas de lista en provincias del interior del país, equilibrando relativamente al Frente. En aquella oportunidad propusimos definir mediante las PASO la candidatura de Provincia de Buenos Aires, dejando para Altamira la de CABA, pero PO respondió con el ultimátum de que si había PASO tenía que ser en todas las provincias.

Como afirma Christian Castillo, hoy nuevamente “el PO nos viene planteando que quiere encabezar la fórmula presidencial, pero también la candidatura a Diputado Nacional por la Provincia de Buenos Aires, la de Diputado Nacional por CABA, además de que ya encabeza la lista de legisladores de este distrito. Es decir, pretenden que las candidaturas más importantes y las que cuentan con mayores chances de conquistar nuevas bancas sean todas encabezadas por el PO”.

El evidente avance del PTS en estos dos años y la propuesta del PO de sostener las mismas condiciones de aquel acuerdo llevaron al debate abierto en la actualidad sobre la posibilidad de dirimir las candidaturas en las PASO. Una opción que se abrió como posibilidad por la negativa del PO a poner debate sus exageradas pretensiones que no se corresponden con la realidad actual del Frente.

En ese marco, el PO da un giro de 180° negando de plano todos sus argumentos anteriores contra las PASO, pero manteniendo el mismo método del ultimatismo que lo caracteriza y que es su marca de fábrica, como sabe la vanguardia que conoce a la izquierda.

El argumento estrafalario para “aceptar” las PASO de manera ultimatista es que se está perdiendo tiempo para la campaña.

Rojas desarrolla este precario argumento reñido con la realidad de estos últimos meses y afirma que la dinámica de la discusión “imponía una parálisis al FIT” y que “para evitar la dilación que impediría salir al ruedo con un orden electoral más o menos consolidado, el PO e IS decidieron aceptar el planteo del PTS de resolver las candidaturas en las PASO y largar, entonces, la campaña de una vez”.

En primer lugar, sería bueno escuchar a IS diciendo esta boca es mía y no hablando por boca del Partido Obrero o ahora por intermedio de un nuevo vocero, ya que no conocemos su pronunciamiento sobre la cuestión.

Y en segundo lugar, es una forma rara de “parálisis” y “dilación” una campaña que incluyó la presentación en las elecciones primarias y generales en la capital de Mendoza, luego en las PASO de Salta, en las PASO provinciales de Mendoza, en las PASO de Santa Fe, de la CABA, en las generales de Neuquén y la presentación de candidatos en Córdoba. Con resultados muy buenos en todas las elecciones y algunos muy destacados, como el aumento de los diputados en la Legislatura de Neuquén, los buenos resultados de Salta y el más destacado de todos: en Mendoza capital con la candidatura de Nicolás del Caño, el FIT obtuvo el 17% (en las “más ejecutiva” de las elecciones, la de intendente), ganándole al peronismo y ubicándose en un histórico segundo lugar. Si la “parálisis” va a seguir siendo así, entonces bienvenida sea.

Además, en todas estas elecciones los precandidatos nacionales acompañan a sus candidatos locales y hacen campaña también por sus candidaturas (tanto Altamira como Del Caño, así como también Castillo o Pitrola), por lo tanto no hay nada paralizado.

El argumento está flojo de papeles y en realidad desnuda que el vuelco de PO hacia la ofuscada consigna “PASO o parálisis”, tiene el mismo objetivo de ultimar con la aceptación de una desequilibrada preponderancia en el conjunto de las candidaturas, empezando por la de la fórmula presidencial.

Luego Rojas se despacha con una serie de disquisiciones subjetivas (respetables, por cierto, pero muy parciales) sobre las presuntas ventajas del compañero Jorge Altamira sobre Nicolás del Caño.

Dice que en las eventuales PASO “se descuenta que la candidatura de Altamira obtendrá largamente el favor del electorado”. Y esto está fundamentando en que “su imagen se ha consolidado como la que representa a las fuerzas de la izquierda en el país, situación comprobable en que cualquier consultora pregunta por la opción ‘Altamira’ en las encuestas”.

Y todo esto se confirmaría porque “los programas periodísticos lo señalan como el candidato a presidente del FIT de modo natural, tanto como así es señalado por el imaginario social de los argentinos”.

El periodismo hoy discute las eventuales PASO de la izquierda y toma con “naturalidad” que Del Caño presente su precandidatura, como una joven figura emergente del FIT. Más aún después de los históricos resultados en Mendoza, donde también residen argentinos con “imaginario social” (además del destacado protagonismo de Del Caño en las luchas emblemáticas como las de Lear, o en el Congreso como blanco de ataque del kirchnerismo y la burocracia sindical).

Luego Rojas presenta a Del Caño como “un joven dirigente en ascenso” que “acaba de obtener el segundo puesto en la elección de la capital mendocina” y coloca el número total de votos (11253) no el porcentaje (17%) que daría una idea más precisa de su peso relativo sobre el total.

Con el mismo método se podría decir que en 2013, mientras Altamira sacó el 5.60% de los votos en las legislativas como candidato a Diputado Nacional por la CABA y no logró entrar el Congreso, Del Caño sacó un 14% en ese momento y se consagró diputado, ahora en una ejecutiva aumentó al 17%. Si se aplicara la máxima que “el que gana tiene razón y el que pierde está equivocado…”. Además de que en eventuales PASO, también cuentan el resto de las candidaturas que expresan las fuerzas de cada partido.

Pero no compartimos ese método y reconocemos la validez y el peso de Altamira como precandidato, así como también la legitimidad revalidada electoral y políticamente por Del Caño.

El planteo sigue siendo el mismo, lejos de cualquier ultimatismo: saludar que se acepte la eventualidad de las PASO si no se llegase a acuerdo antes del plazo de presentación de listas (¡para el que faltan 40 días!). En ese marco, el debate que el PO se niega a abrir radica en torno al verdadero equilibrio que existe hoy entre las fuerzas del Frente de Izquierda. Y eso es lo que verdaderamente PASA.




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