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INSTITUTO POLITÉCNICO NACIONAL

Lo que hay detrás del mensaje del Director General del IPN ante violencia en la UNAM

Mario Casas, quien está al frente del Instituto Politécnico Nacional, lanzó un comunicado después de la balacera ocurrida en Ciudad Universitaria donde se solidariza con la UNAM y su Rector, así como las decisiones que tomen para (sic) “salvaguardar la seguridad”, pero ¿qué tiene este mensaje de trasfondo?

Lunes 26 de febrero | 13:11

A diferencia de la UNAM, en el Politécnico las fuerzas policiacas andan libremente dentro del campus, actividad que le cuesta millones de pesos al Instituto y que es un jugoso negocio para la Policía Bancaria e Industrial.

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Sin embargo, y a diferencia del sentido común que los medios de comunicación y la derecha universitaria quieren instalar, la presencia de la PBI no ha garantizado la seguridad de nadie, mucho menos han detenido el narcomenudeo y ni que decir los actos delictivos al interior de los campus del IPN. Su función es la de mantener la estabilidad del Instituto.

Son ellos quienes hostigan, persiguen, fotografían y amedrentan a quienes se organizan contra las medidas de la Dirección General, son los primeros en aparecer cuando hay asamblea, mitin, actividades políticas y los últimos cuando se trata de algún siniestro. Aunado a lo anterior, decenas de estudiantes han terminado o en las oficinas de disciplina de los planteles o hasta en el Ministerio público por vender dulces o comida, cosa que hacen por necesidad y actividad por la que se les trata peor que delincuentes.

Es sabido que aún a pesar del control que la PBI tiene de la entrada a las escuelas del Instituto el narcomenudeo existe, el robo de carros y autopartes es más común de lo que parece, con decenas de casos en plena luz del día y en zonas donde se supone la PBI siempre tiene presencia. Incluso los robos a mano armada, como fue en 2016 en UPIICSA donde un estudiante fue baleado y asesinado por resistirse a un asalto, o el año pasado justo en época de vales y aguinaldos un grupo armado de personas llegó a la Escuela Superior de Medicina a robar los vales de toda la planta docente y administrativa.

¿Lo anterior quiere decir que entonces tenemos que dejar pasar los actos de violencia dentro de los campus universitarios? De ninguna manera, pero es un claro recordatorio de que las fuerzas represivas no son nuestras aliadas, como lo demostró el caso de Darío, un joven estudiante de la Autónoma de Ciudad Juárez, que protestando contra la militarización fue baleado por la policía federal en 2010.

Un plan en común para las Universidades

Tanto Enrique Graue como Mario Rodríguez Casas apuestan a que el plan de seguridad que se ha implementado a nivel nacional pase sin resistencia dentro de los planteles, aumentando el cierre y restricción de espacios comunes y esparcimiento, enrejando jardines, zonas deportivas y hasta limitando el acceso, haciendo creer que la falta de elementos policíacos o militares son el problema.

Pero esta estrategia ya se ha comprobado como un fracaso, 200 mil asesinados, 40 mil desaparecidos y 250 mil desplazados son el saldo. Un aumento estratosférico del feminicidio y la instauración de la barbarie son el resultado a largo del país.

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Es por tanto deber de la comunidad politécnica sí solidarizarnos ante lo hechos ocurridos en CU, pero aprendiendo de la realidad actual, donde se hace necesario pensar en organizar contra la violencia sin confiar en sus instituciones y promesas.

Acabar con la violencia también quiere decir acabar con la militarización, echar abajo la Ley de Seguridad Interior y de manera independiente unirnos con los y las trabajadoras de nuestras escuelas, así como con los docentes, para juntos, de la mano de las organizaciones de derechos humanos y los sindicatos que se reclaman democráticos y combativos, ponerle un alto a la violencia que está desgarrando el país.






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