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PERÚ: TRIBUNA ABIERTA

Lo que hay detrás de la crisis del Frente Amplio

A menos de veinte días del segundo Congreso Nacional del Frente Amplio (FA), presidido por el ex sacerdote Marco Arana, este anunció que decidieron reemplazar en sus funciones ante el Comité Permanente del FA a tres destacados militantes de su organización.

Sábado 10 de septiembre de 2016 | 13:54

Foto: Archivo

El lunes 5 de septiembre la organización Tierra y Libertad que preside el ex sacerdote Marco Arana, anunció que habían decidido remplazar en sus funciones ante el Comité Permanente del Frente Amplio a tres destacados militantes de su organización, nos referimos a la socióloga Maritza Glave (hoy congresista de la República representando a Lima), al economista Pedro Francke (hasta hace poco vocero del Frente Amplio) y a la activista Irma Pflucker. Tierra y Libertad sostiene que los dirigentes reemplazados no estaban llevando adecuadamente, al Comité Permanente del Frente Amplio, los acuerdos de su organización por tanto no se sentían representados por ellos. Cabe recordar que hace unos meses atrás tanto Maritza Glave como Pedro Francke pidieron licencia de sus cargos de dirección en Tierra y Libertad ya que discrepaban de la política de esta organización de cerrar los padrones a nuevos adherentes.

Estos sucesos se dan cuando estamos a menos de veinte días del segundo congreso nacional del Frente Amplio (24 y 25 de septiembre), donde el tema medular y más candente será sin duda la discusión sobre el carácter que deberá adoptar de aquí para adelante este reagrupamiento que surgió como una alternativa electoral para encarar las elecciones presidenciales y congresales pasadas.

Es necesario precisar también que las organizaciones más fuertes del Frente Amplio son Tierra y Libertad de Marco Arana y Sembrar de la ex congresista nacionalista Verónika Mendoza. Existen otras organizaciones pero su peso social y su relevancia política son menores. Los partidos de la izquierda tradicional peruana como Patria Roja, el Partido Comunista y el Partido Socialista, actualmente no forman parte del Frente Amplio y no porque no quieran, sino porque quienes hoy controlan la dirección del FA no se lo permitieron.

Al parecer, los sectores vinculados a Mendoza son mayoritarios en el seno del FA, incluso tendrían presencia en la misma organización de Arana, por esa razón el ex sacerdote junto a lo que le queda de su dirección, congresistas y militantes estarían planteando que el congreso del 24 y 25 de septiembre se postergue a fin de no perder el control que hoy todavía ejercen sobre el FA.

Conociendo a la “Vero” y a Sembrar

Verónika Mendoza dio el salto político de la mano de Ollanta Humala, de cuya organización – el Partido Nacionalista Peruano – fue dirigente y por quien postuló al congreso de la República representando a la región Cusco, saliendo elegida para el periodo 2011-2016.

Cuando Humala, ya en el gobierno, decidió dejar de lado sus promesas de campaña y arremeter contra el pueblo cajamarquino a través del proyecto minero Conga, Verónika Mendoza se mantuvo fiel a la bancada nacionalista que sostenía dicho proyecto minero. Solo un año después, a raíz de los trágicos sucesos de Espinar-Cusco, y ya cuando hacía buen tiempo que Ollanta se había sacado el ropaje nacional popular con el cual sedujo a la vieja y nueva izquierda, Mendoza abandona la bancada nacionalista para formar junto a otros disidentes la bancada Frente Amplio-Acción Popular. Desde el parlamento dio batalla por los derechos de las minorías sexuales y los jóvenes (contra la ley “pulpin” [1]) lo cual le permitió ganarse su apoyo. Lamentable fue su actuación cuando votó a favor del ingreso de tropas norteamericanas al Perú, así como también cuando votó a favor de la ley universitaria que elimina de cuajo la autonomía universitaria, da pie al autofinanciamiento estudiantil vía créditos bancarios y tasas educativas y promueve el despido de miles de docentes mayores de 70 años.

Sembrar, es la organización de Verónika Mendoza y se formó para encarar la inserción en el FA de un grupo de personalidades y activistas sociales dentro de los que destacan defensores de los derechos sexuales. La composición social de sus dirigentes y sus militantes es esencialmente de clase media y su horizonte estratégico es altamente reformista ya que consideran que vía políticas públicas e iniciativas legislativas se puede dar batalla contra el neoliberalismo, al cual consideran el problema principal. Los podríamos ubicar dentro de la nebulosa de los movimientos postmodernos ya que niegan el carácter de clase de la sociedad y del Estado, así como la existencia del imperialismo. Al desaparecer de su horizonte discursivo la categoría clase social, ésta es reemplazada por “la gente”, la cual sería una variante peruana de la categoría “pueblo” utilizada por Ernesto Laclau para referirse al “nuevo” sujeto social protagónico. Para Sembrar lo esencial es lo electoral por eso le dan tanta importancia a las formas y a las percepciones coyunturales de “la gente”, mas no a las luchas sociales ni a la estructuración en el movimiento de masas.

Uno de los referentes internacionales más importantes para Verónika Mendoza es el ex presidente uruguayo Mújica quien, más allá de su modestia, convivió en armonía plena con el gran capital imperialista.

Amparados en esa visión de lo político como hecho eminentemente electoral y mediático enmarcado dentro de la institucionalidad burguesa, es que Verónika Mendoza y las organizaciones que se alinearon ahora detrás de su liderazgo mandaron a votar en la segunda vuelta por el PPK (Pedro Pablo Kuczynski ) sin ruborizarse siquiera ya que según ellos esa era la única manera de preservar la democracia y por tanto elecciones “transparentes” el 2018 y el 2021.

Tierra y Libertad y la crisis de la izquierda

Tierra y Libertad es el sostén legal del Frente Amplio ya que ellos pusieron su inscripción al servicio de este nuevo reagrupamiento electoral, por tanto gozan del control jurídico del frente.

Tierra y Libertad nace como una respuesta ecologista a la crisis de la izquierda tradicional peruana, la cual en su mayoría estuvo influenciada por el estalinismo en sus variantes pro soviética y pro china, por eso cuando se derrumbó la URSS en 1989 sus referentes políticos más importantes – tanto del sector legal como del alzado en armas - al no tener una explicación certera de este fenómeno pasaron a defender con todo a la democracia burguesa, a la socialdemocracia o al nacionalismo populista.

Esta nueva situación llevo a la izquierda a ser comparsa de gobiernos tan inverosímiles como el de Fujimori al cual acompañaron para evitar el triunfo de Vargas Llosa (la izquierda legal lo acompaño hasta el golpe de 1992, mientras que sendero luminoso firmó un acuerdo de paz con Fujimori y llamó a apoyar su fraudulento Congreso Constituyente que redactó la constitución mafiosa de 1993). A gran parte de esta izquierda sin faro ni brújula la encontramos, tiempo más adelante, detrás del “demócrata” Toledo al cual apoyaron para darle -según ellos - “sostenibilidad y profundidad” a sus reformas (ver el caso del partido socialista que incluso colaboró con ministros como Linch y la “mocha” García Naranjo). Incluso en el segundo gobierno de Alan García se hicieron presentes con personalidades de la talla del ex simpatizante del MRTA (Movimiento Revolucionario Tupac Amaru) Yehude Simon como primer ministro (responsable de la masacre de indígenas en el poblado de Bagua). Por último, al gobierno de Ollanta Humala, al cual la izquierda consideraba un presidente secuestrado por los poderes fácticos, no solo le pusieron en el gabinete a Lerner sino que le dieron sostenibilidad desde los gremios donde tenían presencia, por ejemplo: el Partido Comunista desde Construcción Civil y la CGTP (Confederación General de Trabajadores Perú), Patria Roja desde el Magisterio y el Partido Socialista desde la CCP (Confederación Campesina del Perú).

Es frente a esta deslegitimación social de la izquierda que aparece Tierra y Libertad, logrando cierta inserción social en las comunidades y pueblos afectados por la minería que con el boom minero exportador se acrecentaron notablemente. Su trabajo político estuvo potenciado por el trabajo técnico de ONGs ambientalistas cuyos promotores - como Marco Arana por ejemplo - eran a su vez impulsores de este nuevo espacio político. Por eso el discurso de Tierra y Libertad estuvo marcado desde un inicio por una crítica furibunda a la “vieja” izquierda, a la cual consideraron traidora, oportunista y manipuladora. Sin embargo, en su afán por diferenciarse de la izquierda tradicional terminaron dejando de lado también los aportes más importantes de la teoría y la práctica marxista revolucionaria que nada tiene que ver con la caricatura estalinista de la izquierda peruana, reemplazándolos por un abstracto ambientalismo desconectado de la producción y reproducción mundial capitalista y de la explotación de la clase trabajadora. Echar el agua sucia con el niño dentro, es la principal limitación de la que adolece esta organización, lo cual le impide convertirse hoy en una alternativa estructural con independencia de clase, por eso muchas veces y a pesar de sus críticas, termina colgada de candidaturas como las de Susana Villarán o Verónika Mendoza.

Lo que está en juego en esta disputa

Una lectura oportunista y electoralista del rápido ascenso de Verónika Mendoza en las elecciones pasadas que desconoce el rol jugado por el fraude electoral, está llevando al sector vinculado a la candidata cusqueña (Sembrar, MPGT, un sector minoritario de Tierra y Libertad y a los diversos partidos de la izquierda tradicional) a considerar que en las elecciones del 2021 pueden llegar al gobierno nacional sólo si mantienen y potencian su liderazgo y si aprovechan por el centro el espacio político vacío dejado por Ollanta Humala y el nacionalismo. Lograr este objetivo demandaría por tanto incorporar al Frente Amplio a los sectores de la izquierda tradicional que todavía controlan las centrales sindicales más importantes del país y a un sector de intelectuales “progresistas” que por su ubicación en importantes medios de comunicación ayudarían a hacer digerible la figura de Mendoza ante los empresarios que aun la ven con cierto recelo y desconfianza. Para ellos, el Frente Amplio deberá convertirse en una máquina electoral capaz de acoger a todas y todos sin ningún tipo de sesgo ideológico ni partidario. Se proponen así ser la expresión política electoral de toda “la gente” que aspire a construir un gaseoso pero marketeable “nuevo Perú”.

A la mayoría de militantes y dirigentes de Tierra y Libertad se les hace muy difícil procesar esta nueva política de construcción del Frente Amplio ya que ella implica, por un lado, aceptar implícitamente que Verónika Mendoza será la candidata del frente en las elecciones del 2021 dejando de lado desde ya las pretensiones de Marco Arana y su organización. Por otro lado significaría tener que compartir espacios de militancia con sectores políticos con los cuales tienen mucha hostilidad como es el caso de la izquierda tradicional, lo cual sería un gran golpe moral para su militancia no descartándose por esa razón futuras rupturas. Y por último, un escenario de apertura total como el que avizoran los seguidores de Mendoza, ameritaría y justificaría democratizar el control de la inscripción legal del Frente, con lo cual Tierra y Libertad se vería obligado a ceder a otros sectores lo que hasta ahora ha sido de su uso exclusivo.

No se han visto todavía diferencias entre ambos sectores en relación a la coyuntura política ni hacia el gobierno pro imperialista de Kuczynski. Ambos lo apoyan desde la "izquierda", supuestamente para evitar el empoderamiento del fujimorismo. Tanto el bando de Verónika Mendoza como el de Marco Arana cerraron filas con la candidatura de PPK en la segunda vuelta, así mismo sus congresistas votaron a favor de los ministros del nuevo gobierno. De concretarse la ruptura del Frente Amplio, esta podría afectar también la conformación de la bancada congresal, lo cual seguramente se reflejará en posturas políticas divergentes.

De no mediar consensos de última hora entre las fuerzas en disputa, el congreso del 24 y 25 de septiembre – si es que se da – podría significar el fin de un proyecto político reformista que en todo momento estuvo condicionado por la lógica impuesta por la democracia representativa y por el factor electoral.

Notas:
1 Ley que recorta derechos laborales de los jóvenes. Ollanta trata de aprobarla con el apoyo de sus congresistas y sus aliados neoliberales, pero la movilización de jóvenes en todo el país los hizo retroceder.






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