Política

LEVANTAMIENTOS 2001

Lo que el 20 de diciembre nos dejó

En un nuevo aniversario del 19 y 20 de diciembre de 2001, La Izquierda Diario refleja diferentes posiciones de intelectuales sobre el significado de los hechos y su consigna principal, “¡Que se vayan todos!”, el alcance de los acontecimientos, sus actores principales y el resultado visto desde hoy.

Gabriela Liszt

@gaby_liszt

Sábado 20 de diciembre de 2014 | Edición del día

Foto: archivo Contraimagen

Fotografía: Archivo de Contraimagen

En este dossier hablan el historiador Ezequiel Adamovsky, el sociólogo y ensayista Eduardo Grüner, el sociólogo, diputado del Frente de Izquierda y dirigente del PTS Christian Castillo, el sociólogo y abogado constitucionalista Roberto Gargarella, el historiador Fernando Aiziczon y el filósofo y doctor en ciencias sociales Alberto Bonnet.

En cuanto a los acontecimientos, con una mayor o menor descripción, algunos opinan que fueron hechos espontáneos o semiespontáneos (por la intervención de algunos partidos o movimientos preexistentes), creados a partir de una acumulación tanto de ataques a los trabajadores desde la década de los 90 (lo que trajo una gran desocupación y miseria) como a los movimientos que surgieron en esa época como los piqueteros, huelgas y levantamientos de estatales.

Más coyunturalmente lo ligan al “corralito” bancario de De la Rúa y Cavallo (con un odio acumulado especialmente por este último), lo que movilizó a importantes sectores de la clase media, el Estado de Sitio decretado por De la Rúa, los saqueos a supermercados por el hambre y algunos sectores del movimiento obrero.

Algunos caracterizan a la situación como insurreccional o prerrevolucionaria, donde la consigna central demostraba un grado de radicalización. Otros ven los límites de esta consigna en la falta de una propuesta por la positiva. Los que se tenían que ir eran los viejos partidos y los políticos corruptos, pero no los bancos o multinacionales, ni tampoco una consigna de gobierno.

Para unos, el autonomismo era un reflejo positivo del movimiento; para otros, la falta de centralidad del movimiento obrero, las tendencias autonomistas y la debilidad de los partidos de izquierda, impidieron que la situación diera un salto dando como resultado el surgimiento del kirchnerismo.

Este fenómeno es visto por algunos como un resultado positivo de estas jornadas, mientras que para otros como Castillo y Aiziczon es el resultado de las maniobras de los viejos partidos, la desaparición de los sindicatos y las centrales sindicales (tanto CGT como CTA) en los momentos decisivos y una serie de concesiones que tuvo que hacer el kirchnerismo para poder desviar el proceso.

En general todos opinan que estos acontecimientos fueron un hito en el país (luego de la represión y muerte de Kosteki y Santillán), aunque con distintas expresiones en Buenos Aires con otras provincias.

Casi todos comparten que aún se mantienen elementos del 2001 (que merecen ser debatidos y profundizados) en mayor o menor medida aún perviven. En especial las asambleas, las fábricas recuperadas y el método de los piquetes, que cuando se dan nuevos ataques vuelven a resurgir.

La gestión obrera de las fábricas como Zanon y Brukman y en la actualidad MadyGraf (ex Donnelley), el crecimiento de la izquierda tanto electoralmente como en su inserción fabril son los ejemplos más significativos de la tradición que el 20 de diciembre nos dejó.

Por último no es posible olvidar a los caídos de aquellas jornadas a manos de la represión estatal, tanto en Plaza de Mayo como en el resto del país. Fueron 38 los muertos por balas policiales federales y provinciales. Y a trece años es clave destacar la impunidad de la que gozan los autores intelectuales de esas muertes. Tanto Fernando De La Rúa como sus funcionarios fueron absueltos en el juicio por aquellos hechos y hoy gozan de plena libertad. Ése también es parte del saldo de las jornadas de diciembre de 2001.

Para conocer la posición del PTS al calor de los acontecimientos se puede leer en el artículo de Estrategia Internacional N° 18, ingresando aquí.

Dossier

Eduardo Grüner: “Fue un conato prerrevolucionario que se fue extinguiendo aunque dejó reservas de energía para el futuro.”

Christian Castillo: “Al haber sido desviado, contenido, pero no derrotado en cada crisis importante reemergen elementos del proceso de 2001”

Fernando Aiziczon: “2001, rebelión y después”

Ezequiel Adamovsky: “Visto en su conjunto el papel de las masas no encuadradas en las calles fue el rasgo dominante”

Roberto Gargarella: “La principal lección tiene que ver con la tremenda capacidad de resistencia mostrada por el sistema económico político”

Alberto Bonnet: "El kirchnerismo es la restauración del orden burgués que había sido impugnado durante la insurrección de 2001"

También podes leer:

2001: las imágenes del 19 y 20 de diciembre

Mirá parte del archivo fotográfico de Contraimagen de las jornadas del 2001:

Fotogalería: las imágenes del 19 y 20 diciembre







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