Política

CIUDAD DE BUENOS AIRES

Lo “nuevo” era más de lo viejo: Lousteau se sube a Cambiemos en la CABA

Esta semana se oficializó la conformación de la alianza Cambiemos en la Ciudad de Buenos Aires. En tiempos de tormenta Martín Lousteau le aporta su paraguas a Macri.

Patricio del Corro

Legislador CABA PTS/FIT | @Patriciodc

Martes 7 de agosto | Edición del día

Los pases dentro de la Legislatura porteña ya no pueden sorprender a nadie. En un nuevo engaño hacia los porteños y en días de enormes cuestionamientos a la política y a su financiación, esta semana se concretó la formación de Cambiemos en la Ciudad de Buenos Aires. Así, Martín Lousteau, el ex kirchnerista, ex independiente, ex embajador de Cambiemos, hoy radical integrado a Cambiemos volvió a ser noticia en el mercado de pases de la política. Una operación que él mismo aceleró después de perder en 2017 la mitad de su capital electoral de 2015.

La conformación de la alianza en la Ciudad entre el PRO, la Coalición Cívica de Carrió y la UCR con Lousteau como flamante afiliado y esperanza blanca del radicalismo porteño, más que una novedad es una oficialización de una negociación que, con sus correspondientes roces, avanza hace tiempo motorizada por la inoxidable rosca del Coti Nosiglia, del binguero y operador macrista todoterreno, Daniel Angelici y patoteros y corruptos como Emiliano Yacobitti. Aparentemente, la Coalición Cívica habría decidido dejar sus cuestionamientos éticos y se llamó a silencio para terminar embarcada con algunos de los máximos exponentes de las catacumbas de la democracia y los servicios de inteligencia. Todos buenos muchaches.

Para cerrar este acuerdo, el macrismo habría terminado por ceder algunos ítems como la no unificación de los bloques en la Legislatura y un piso del 15% en la interna para integrarse en el reparto de cargos y, probablemente, la devolución de los cargos que debieron dejar los radicales en 2017 “como castigo” por resolución del Poder Ejecutivo.

Sin embargo, los motivos están claros. Se acerca la hora de empezar a definir las alianzas y candidaturas, en un momento en que el gobierno nacional atraviesa su peor etapa, y donde se esperan nuevas tormentas. Para esto, se decidieron a crear Cambiemos en la Cuidad y pretenden avanzar en la unificación de las elecciones en un intento de sostener las potencialidades de la candidatura 2019 de Mauricio Macri que a casi un año de las PASO, sigue en crisis.

Vía libre para las reformas en la Ciudad

Después de esta maniobra, el bloque que hegemoniza el macrismo habrá conseguido cooptar a 8 o 9 diputados que fueron elegidos en listas opositoras al PRO, garantizando hoy una mayoría inaudita en la Ciudad que le permite desde vender terrenos públicos hasta iniciar un proceso de reforma constitucional. A pesar de haber obtenido casi la mitad de los votos en las últimas dos elecciones, en la Legislatura Cambiemos tendrá una representación de 66% mediante alianzas y acuerdos del poder.

Este hecho es de mayor gravedad, dado que se acercan en la Legislatura porteña los meses de las votaciones claves para el oficialismo, la UniCABA, los nuevos códigos urbanístico y de edificación, el presupuesto 2019 y la necesidad de nuevos préstamos, la reforma del código contravencional y los nuevos capítulos de la venta de terrenos públicos para la especulación inmobiliaria. Este último punto suele pasar desapercibido en la política de la Ciudad, pero es el eje de los negocios del oficialismo, parte central de la transferencia de riquezas hacia el sector privado desde el sector público y una actividad que el PRO ha podido llevar adelante con los votos de la UCR y también del FpV o el bloque Peronista en los últimos años, conformando un saqueo silencioso que sigue las recetas del FMI, como muestra en sus ejes y propuestas el documento que se elaboró para Argentina. Es un hecho que en la ciudad se han privatizado más de 200 manzanas en los últimos años. Son 2 millones de m2, el lector calcule el precio a gusto.

En este punto, los nuevos socios de Cambiemos van a seguir “colaborando” como hasta ahora, remate por aquí y remate por allá o, como cuando en esta última semana los “laicos” de Lousteau votaron junto al PRO y la CC el rechazo a que en las escuelas se debata sobre el proyecto de ley para la interrupción voluntaria del embarazo.

No hay que extrañarse de esto, en el Senado el 80% de los senadores de la UCR ya anticiparon su rechazo al proyecto que ya tiene media sanción. Es que la conformación de la alianza también se fue apoyando en el Congreso con la actividad del ex embajador en Washington que jugando al opo-oficialista dio el quorum para el saqueo a los jubilados.

Las escenas bizarras en la política argentina se van desarrollando, alentando un clima del “que se vayan todos” que se va caldeando. Republiquita naufraga por este rio junto a los bolsos de López y los cuadernos de Centeno. El honestismo del que hacen gala se mostró tan mentiroso como el de la ex diputada Ocaña, que terminó financiando su campaña en Cambiemos con aportes truchos, lavando dinero y usurpando la identidad de sectores populares beneficiarios de planes sociales.

La apuesta de la UCR de la Ciudad es conquistar una figura pública que pueda ser una opción para pelear la Jefatura de Gobierno de la Ciudad y una candidatura presidenciable para el 2023. Hoy el radicalismo que gobierna algunas provincias, pero no tiene ninguna figura que despierte algún tipo de entusiasmo y su supervivencia nacional depende del futuro de Cambiemos en el 2019. Hoy, todas estas especulaciones parecen tener mucho más de apuesta que de factibilidad. Lo que queda claro es que los negocios del poder y la necesidad de supervivencia de Cambiemos como proyecto nacional les van marcando la agenda.

La política hoy vuelve a estar profundamente cuestionada. De un lado, encontramos a un exfuncionario con bolsos de dinero en un convento una madrugada o millonarios subsidios como los que pagaba Jaime a las concesionarias de trenes, todo para no poder modificar en años de crecimiento récord que 1 de cada 4 argentinos sea pobre. Por su parte, aquellos que se decían distintos y hacían una defensa abstracta de un supuesto republicanismo que se mostró completamente mentiroso, ni bien pudieron se robaron datos de personas con bajos recursos para lavar dinero de la política e intenta cooptar políticos de otros partidos para siempre mantener los negocios del aparato del Estado en manos de la misma casta política de siempre. Además, la financiación de la campaña de Carrió en 2017 también fue denunciada en la justicia por utilizar fondos públicos.

La confirmación de los aportes empresarios a las campañas electorales es una forma más de poner en evidencia que luego su dinero será retribuido en negocios sumamente rentables. Es necesario transformar toda la agenda política, abrir los libros de contabilidad de la obra pública y las licitaciones y que se hagan las obras necesarias en función de los intereses populares y no de las ganancias de un puñado de empresarios de la patria contratista en connivencia con políticos alejados de las necesidades de las mayorías.







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