Política

HACE 80 AÑOS

¡Llega León Trotsky a México!

Arribó al puerto de Tampico el 9 de enero el revolucionario ruso León Trotsky procedente de Oslo, Noruega, a bordo de un buque petrolero. Así, gracias a la visa otorgada por el gobierno mexicano ha logrado romper el cerco que se le tendía desde Moscú.

Raúl Dosta

@raul_dosta

Lunes 9 de enero | 21:36

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Desde junio de 1935 el gobierno noruego había acordado permitir a Trotsky vivir en una población cercana a Oslo, la capital. Parecía que por un tiempo descansaría de la persecución política como fue su experiencia en los años que estuvo en Francia vigilado estrechamente por la policía que le impedía mostrase públicamente y acercarse a Paris y a las provincias fronterizas.

Pero un año después todo cambiaría. En Moscú, Stalin había organizado los sangrientos juicios de Moscú, que además de asesinar a importantes protagonistas de la Rusia revolucionaria como Zinoviev y Kamenev, se dedicaban a desarrollar falsas acusaciones contra Trotsky, el objetivo principal de estos procesos. Y éste se encontraba en un país tan dependiente de la URSS en el ámbito comercial que se le podría imponer al gobierno noruego cambiar su política democrática de darle asilo político y restringirle su estadía en el camino de una posible futura deportación.

Así pasaría bajo un régimen de arresto domiciliario los últimos cuatro meses 1936, mientras, ante el peligro inminente de la ofensiva stalinista, el Secretariado Internacional de la Oposición de Izquierda Internacional (precursora de la Cuarta Internacional fundada en 1938) se dio a la tarea de buscar un lugar más seguro para Trotsky, su esposa Natalia y sus colaboradores.

No se encontró más que una sola posibilidad: apelar al gobierno de Cárdenas. La tarea encomendada a la pequeña Liga Comunista Internacionalista fue como relatamos aquí:“una labor de lucha conjunta de varios días, en la que contribuyeron, la personalidad destacada en aquella época de Diego Rivera; el dinamismo y acciones de Octavio Fernández y del buró político de la sección mexicana de la IV Internacional; de representantes y obreros de organizaciones de trabajadores; la intervención decisiva del general Francisco J. Múgica y la solidez y altura de estadista del general Lázaro Cárdenas.”

Llegada discreta

Así, después de un mes de viaje procedente de Oslo, este día 9 de enero llegó León Trotsky en el buque tanque petrolero Ruth, sin carga, sin haber establecido su lugar de destino a su salida, tratando de pasar desapercibido, lo cual era obligado por el condicionamiento gubernamental de no realizar actividades políticas y para evitar cualquier intervención física de las huestes stalinistas mexicanas, que ya habían sido avisadas de la llegada del líder revolucionario ruso a nuestro país.

Estuvieron a recibir a los Trotsky: Max Schachtman por parte del Socialist Workers Party (SWP) partido trotskista estadounidense; George Novack, secretario del American Committee in Defense of León Trotsky que había luchado infructuosamente por obtener el visado estadounidense; Frida Kahlo en representación de Diego Rivera y el general Beltrán en representación del presidente de la República.

Al desembarcar Trotsky emitió una declaración en la que explica su situación, agradeciendo al gobierno mexicano la concesión del derecho de asilo, pero expresando también su situación particular, refiriéndose al stalinismo: “Mis amigos aprovechan hábilmente la atmósfera general de intranquilidad, sin duda proseguirán su campaña en el Nuevo Mundo. No me hago ilusiones. Me defiendo exponiendo mis ideas, planes y actividades ante la opinión pública. Confío en la imparcialidad y objetividad de la prensa del Nuevo Mundo.”

También saludó “la iniciativa asumida por destacados personajes de la política, las ciencias y las artes de muchos países, de crear una comisión internacional para investigar los materiales y testimonios relativos a los procesos de la Unión Soviética” (conocidos como los Juicios de Moscú). Llega a nuestro país en búsqueda de una base no hostil, al menos, para seguir desarrollando su trabajo de escritor revolucionario, con el ánimo de estudiar la historia de México y Latinoamérica, así como la elaboración de una biografía sobre Lenin, según afirmó.

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