Sociedad

CRISIS HÍDRICA

Ley Hídrica garantiza escasez de agua para consumo y abundancia para megaproyectos

Ante la convocatoria de la organización Agua para Todos, una manifestación frente a la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México denunció que la aprobación de la Ley Hídrica favorece los intereses de las empresas que llevan a cabo megaproyectos a costa de la disponibilidad para colonos y cultivos.

Jueves 25 de mayo

La organización Agua para Todos convocó a una manifestación a la cual asistieron decenas de personas frente a la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México. Ésta fue convocada en respuesta a la aprobación de la Ley Hídrica propuesta por la diputada Wendy González. Sospechan que con dicha Ley se aprobaría un plan obligatorio de inversiones a 25 años sin respetar la prohibición de la privatización y lucro del agua.

La Ley es calificada de sustentable pero quienes se manifestaron acusan que sólo favorece los intereses de las empresas nacionales y trasnacionales a costa de la escasez del líquido que sufren los colonos.

Denunciaron que el agua la absorben los megaproyectos que se llevan a cabo en la ciudad como es el caso del Tren México-Toluca o de inmobiliarias, mientras que los pueblos de Álvaro Obregón, Milpa Alta, Xochimilco, Tláhuac, Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Azcapotzalco, Tlalpan y otras delegaciones utilizan agua negra o tratada para sus cultivos.

En la ciudad de México, el agua limpia va destinada a Santa Fe o Lomas de Chapultepec, mientras que en las zonas de cultivo como Milpa Alta o Xochimilco se utiliza agua de mala calidad.

Los asistentes coincidieron en que la Ley convertiría al Sistema de Agua de la Ciudad de México en una empresa paraestatal abierta para concesiones y que podría tomar el control de manantiales, lagos, canales, chinampas y sistemas autónomos para dar preferencia al uso industrial destinado a megaproyectos que para el de servicios públicos.

Según un informe realizado por diversas organizaciones por el derecho al agua, el modelo de gestión es excluyente e insostenible y favorece negocios particulares, pues fomenta la sobreexplotación y contaminación del agua al otorgar concesiones a industrias extractivas permitiendo contaminar a cambio de un pago.

La mayoría de los megaproyectos requieren grandes cantidades de agua, lo cual lleva a la creación de presas para transportarla de una zona a otra y satisfacer el requerimiento desmedido del líquido para las obras a costa de la disponibilidad para los habitantes. En el año 2015 nueve millones de mexicanos carecían de agua potable.

La Ciudad de México depende de un 70% de aguas subterráneas cada vez más profundas y sobreexplotadas, y de un 30% de los sistemas Lerma y Cutzamala. Estos últimos requieren de un gran costo energético para bombear el agua hasta la capital. Además, se ven afectados el Golfo de México, que aporta el líquido, y el Pacífico, que recibe las aguas residuales.

Nos encontramos ante un abastecimiento insostenible, que además da primordial importancia a los intereses de las empresas de megaproyectos y a las zonas ricas de la ciudad, por sobre la disponibilidad de agua para los sectores de la clase trabajadora y sectores populares más numerosos.






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