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Leve y en cómodas cuotas: la multa por corrupción para la empresa brasilera JBS

Es para el conglomerado brasileño J&F, dueña de la multinacional JBS, mayor productora de proteína animal del mundo. La multa supone solo el 5,62 % de su facturación, a pagar en cuotas.

Jueves 1ro de junio | Edición del día

El conglomerado brasilero J&F, propietario de JBS la mayor productora de proteína animal del mundo, acordó con el Ministerio Público pagar una multa de 10.300 millones de reales (unos 3.160 millones de dólares).

En la multa se incluyen el caso bautizado como “Carne Débil”, que a mediados de marzo pasado y destapo una red que adulteraba la carne y modificaba las fechas en que caducaban los productos, antes de venderla.

Según informó este miércoles Globonews, la multa, será del 5,62 % de la facturación del grupo en 2016 (libre de impuestos) y se pagará durante los próximos 25 años, e incluirá las correcciones por la inflación.

El grupo J&F pertenece a los hermanos Joesley y Wesley Batista, quienes pactaron con la Fiscalía brasilera y delataron un gran esquema de corrupción que incluyó hasta al presidente golpista, Temer.

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Presentado, por las autoridades brasileras, como uno de las más grandes sumas pagadas por casos similares en la historia, el valor sigue siendo irrisorio en comparación con la ganancia de la empresa de unos 4,64 mil millones de reales en 2015. Solo en el cuarto trimestre del año pasado la empresa facturo 694 millones de reales, aunque el 2016 está catalogado por sus dueños como un “mal año”.

Las negociaciones entre los propietarios de J&F y el Ministerio Público Federal brasilero empezaron en febrero, iban en paralelo con las negociaciones de colaboración que mantenían los ejecutivos del grupo para delatar un gran esquema de corrupción.

Los hermanos Batista abrieron una gran crisis política en Brasil, que ha puesto en entredicho al presidente Michel Temer, tras delatar ante la Fiscalía un gran esquema de corruptelas en el que hay decenas de políticos implicados.

Uno de sus propietarios, Joesley Batista, ha cumplido un papel central al comienzo de la actual crisis política en Brasil. Fue Joesley quien presentó una grabación de una conversación que mantuvo con Temer en la que el mandatario daba el aval para comprar el silencio del expresidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha, actualmente preso y que dio inicio a finales de 2015 a los trámites para el impeachment en el Congreso de la presidenta electa Dilma Rousseff.

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Los 25 años, ofrecido por el Ministerio Público, para pagar la multa, insignificante en comparación con las ganancias de JBS, muestran también como la Justicia brasilera favorece a los capitalistas. La empresa se favoreció con millonarios fondos y beneficios estatales, pagando generosamente los favores a los gobernantes de turno. Es campeona en: accidentes laborales y pésimas condiciones de trabajo. Y por si esto no bastara, lucro con la salud de millones, en Brasil y otras partes del mundo, gracias a la falta de control sobre las fechas de vencimiento de sus productos, favor conseguido mediante una red de políticos y funcionarios corruptos.

El acuerdo logrado por JBS muestra que ninguna solución llegara de estos políticos corruptos y una justicia que favorece a los capitalistas. Como dice el Movimiento Revolucionarios de Trabajadores, sobran las razones para expropiar JBS y que la administre el pueblo trabajador.








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