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Lesa humanidad: Victoria Moyano declaró en el juicio por los crímenes de la Brigada de San Justo

La nieta restituida declaró en el juicio en el que se investiga la detención y desaparición de su mamá y otras 83 personas. Denunció al gobierno de Isabel Perón y la impunidad de todas estas dácadas.

Miércoles 26 de septiembre de 2018 | 19:59

Foto Javier González

Este miércoles por la mañana María Victoria Moyano Artigas, declaró en el marco del juicio oral y público por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la Brigada de San Justo durante la dictadura cívico-militar.

La joven que declaró como querellante es nieta restituida por Abuelas de Plaza de Mayo e integrante del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos. Se trata del juicio en el que se investiga el secuestro y la desaparición de su madre, Asunción Artigas.

Además de relatar los hechos de su propia historia personal y la de sus padres desaparecidos, Moyano demostró con documentación y pruebas que el caso de la Brigada de San Justo es un ejemplo claro de que el plan genocida no empezó el 24 de marzo de 1976, sino que arrancó mucho antes. La Brigada recibió detenidos desaparecidos previamente, en el año anterior; tal es el caso de detenidos uruguayos. Con esto se demuestra que bajo el gobierno de Isabel Perón en el año 1975, había una colaboración directa del Estado nacional con las dictaduras americanas en el marco del Plan Cóndor.

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En su declaración Moyano relató pormenorizadamente los hechos que conoce y que pudo reconstruir a lo largo de las décadas acerca del secuestro, torturas y la desaparición de que fueron víctimas su padre Alfredo Moyano y su madre Asunción Artigas.

Entre otras cosas Moyano Artigas contó que nació en el Pozo de Banfield y fue apropiada por el comisario Oscar Penna, quien estaba a cargo de la Brigada de San Justo y la entregó a su hermano Víctor. Fue inscripta como hija propia por él y su esposa, Elena Mauriño.

Además relató el proceso por el que finalmente recuperó su identidad y fue recuperada por las Abuelas de Plaza de Mayo en diciembre de 1987.

Foto Javier González
Foto Javier González

Como nació en el Pozo de Banfield y fue apropiada desde la Brigada de San Justo, Moyano denuncia la división del juicio. Los casos ocurridos en el Pozo de Banfield, así como en el Pozo de Quilmes, todos centros clandestinos de detención integrantes del llamado circuito Camps por donde también estuvieron muchas de las víctimas que pasaron por la Brigada de San Justo, no son abordados en este debate.

La joven referente por los derechos humanos denunció el carácter sesgado y parcializado de este y de muchos juicios de lesa humanidad. Por un lado son pocos los imputados en relación a los genocidas que actuaron. También son pocas las víctimas cuyos casos se tratan en el proceso en relación a la cantidad de detenidos y detenidas que pasaron por esos centros clandestinos de detención.

Por otro lado son los propios sobrevivientes o familiares quienes tienen que dar testimonio e impulsar sus propias investigaciones personales, junto con los organismos de derechos humanos. Son ellos y ellas quienes aportan las pruebas, mientras el en su conjunto Estado mantiene la impunidad sobre los responsables.

Moyano Artigas hizo mención puntualmente a su apropiación, la de Paula Logares y la de María José Lavalle Lemos. En estos tres casos de nietas recuperadas, los apropiadores que formaron la Brigada de San Justo, no están imputados por ese delito en este juicio.

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Además en su declaración demostró con documentación y pruebas que el caso de la Brigada de San Justo es un ejemplo claro de que el plan genocida no empezó el 24 de marzo de 1976, sino que arrancó mucho antes. La Brigada recibió detenidos desaparecidos previamente, en el año anterior; tal es el caso de detenidos uruguayos. Con esto se demuestra que bajo el gobierno de Isabel Perón en el año 1975, había una colaboración directa del Estado nacional con las dictaduras americanas en el marco del Plan Cóndor.

La denuncia formulada por Moyano Artigas puede abrir nuevas vías de investigación. De hecho la referente del CeProdH denunció que en este juicio deberían estar sentados en el banquillo de los acusados la expresidenta del gobierno constitucional peronista y varios de sus funcionarios.

En la audiencia estuvieron presentes la Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora Nora Cortiñas, así como una importante cantidad de sobrevivientes del genocidio, entre los que se encontraban miembros de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos. También acompañaron otros miembros del CeProDH, el hijo de desaparecidos y obrero de Fate, Carlos Oroño. Se hicieron presentes además, trabajadores del Astillero Río Santiago como José Montes y Juan Contrisciani.

Al final de su exposición, Moyano Artigas, homenajeó a los 30 mil detenidos desaparecidos y también homenajeó a los presentes José Montes y Jorge Sobrado, dos ejemplos claros de la larga lucha que compartieron sus padres.

El momento más emotivo de la jornada tuvo lugar hacia el final del discurso de la testigo y querellante. Ante la sala colmada, denunció los ataque que están sufriendo luchadoras y luchadores políticos y sociales como la docente de Moreno Corina de Bonnis, o Nicolás del Caño y Myriam Bregman quienes vienen siendo cobardemente amenazados de muerte. Moyano Artigas aseguró que esas amenazas y ese envalentonamiento de la derecha tienen que ver con largos años de impunidad, de los cual no está exento este mismo juicio.

Para finalizar afirmó que “no nos han vencido, la lucha continúa por Memoria, Verdad y Justicia 30 mil detenidos desaparecidos presentes, ahora y siempre”.







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