TACTICA Y ESTRATEGIA

Lenin: Sobre el parlamentarismo revolucionario y su lucha con los otzovistas (boicoteadores)

Este artículo tiene como objetivo polemizar con la línea abstencionista, boicoteadora y antiparlamentaria, de diversas agrupaciones de izquierda, tomando algunas discusiones centrales de Lenin, entre el periodo de la revolución rusa de 1905 y 1917.

Edson Elgueta

Valparaíso, Chile

Sábado 18 de noviembre | 22:37

La historia que atraviesa al Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR) y en particular a la sección bolchevique, es a lo menos formidable. Un puñado de revolucionarios, que con un temple a toda prueba, un 25 de Octubre (7 de Noviembre en nuestro calendario) de 1917, se hacen del poder de Rusia, erigiendo la república de los Soviets, y el primer Estado obrero y socialista en el mundo.

Sin embargo no fue una bella y tranquila película la que tuvieron que vivir los miles de militantes socialistas y comunistas, quienes debieron enfrentar la prisión, el exilio y muchos de ellos la muerte, en busca de transformar radicalmente la sociedad. Como contraparte, la permanente persecución que vivieron los bolcheviques, significó al mismo tiempo el despliegue más amplio de ingenio y audacia, por construir una fuerza militante, cruzada por los giros más bruscos de la situación política, y por los saltos de la historia. Ofensiva y retaguardia, maniobra y posición, legalidad e ilegalidad

Vladimir Lenin, como parte de una camada de dirigentes brillantes de la talla de Trotsky o Zinoviev, tuvo la difícil tarea de ser, no sólo uno de los arquitectos del triunfo bolchevique, sino de forjar la mayor disciplina partidaria, al calor del más amplio debate en diversas materias y eventos de la época, elementos clave en el triunfo de la Revolución Rusa, donde el levantamiento de 1905 será el primer ensayo, de esta gran epopeya.

La revolución de 1905 y el preámbulo del germen ultraizquierdista

La acción política de masas en 1905, significó el primer ensayo revolucionario para miles de obreros y campesinos, que salieron a las calles a repudiar el sangriento gobierno absolutista del zar Nicolás II, extendiéndose las huelgas, ocupaciones de fábricas y recintos, enfrentamientos con la represión policía en más de 122 ciudades y localidad de toda Rusia. Aunque lamentablemente sin un partido revolucionario lo suficientemente maduro, y la preparación rigurosa de la insurrección, dicho ascenso vio su ocaso tras los intensos meses de Octubre a Diciembre de aquel año.

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Sin embargo, más allá de que significó una gran derrota para los socialdemócratas el aborto del proceso revolucionario de 1905, la presión ejercida por las masas durante los meses de Enero a Diciembre, torció la mano aunque parcialmente al zar Nicolás II, teniendo que entregar algunas concesiones al pueblo trabajador. Esto llevó a que se constituyera la primera Duma Imperial entre Abril, y Junio 1906, proclamando mayores libertades civiles, y representación política de las diversas capas y clases sociales, terratenientes, burgueses, campesinos y obreros, lo cual significó obviamente la participación de decenas de revolucionarios en aquel organismo. Tres Dumas más se constituirían desde la primera en 1906, hasta la cuarta Duma de 1917, la cual sería disuelta por el gobierno provisional ruso tras la claudicación del Zar posterior a la revolución de Febrero.

Fueron tales avatares designados por las oscilaciones entre los derechos civiles y la ilegalidad, los que trajeron consigo una discusión central en el POSDR ¿Deben o no los socialdemócrtas revolucionarios participar de las instituciones democrático-burguesas? Este será el preámbulo de una ferviente lucha que dará Lenin dentro de la sección bolchevique, con la fracción de los denominados otzovistas (boicoteadores) (1), dirigidos por Aleksander Bogdanov (Maxímov), quienes desarrollarán una política de boicot en contra de la participación parlamentaria, sobre todo luego de la disolución de la segunda Duma.

De la disolución de la segunda Duma a la ofensiva boicoteadora

Tony Cliff, teórico, militante y fundador del Socialist Workers Party (SWP) (2), se refiere al contexto de enfrentamiento entre Lenin y el sector de los otzovistas de la siguiente manera:

“Lenin tendría que enfrentarse a dificultades dentro del mismo grupo bolchevique. La cuestión del boicot no había sido zanjada aún después de las elecciones para la segunda Duma, en las que el POSDR participó plenamente. En estas elecciones, el partido tuvo un éxito considerable: se eligieron 65 diputados socialdemócratas, entre los que había 18 bolcheviques. Sin embargo el 3 de Junio de 1907, el primer ministro Stolpin disolvió la segunda Duma, y emitió un nuevo decreto electoral, mucho menos representativo, con el que quería librar al gobierno de la mayoría opositora […] La cuestión del boicot, no resuelta hacía mucho, se reavivó inmediatamente. La mayoría de las organizaciones bolcheviques locales, votaron a favor de volver a boicotear la Duma.”

Este contexto llevó a que Bogdanov junto a otros militantes bolcheviques como Krasin, Lunacharski, Gorki o Bozarov, se opusieran a la posición de Lenin del tacticismo parlamentario, incluso tratándolo de “haberse pasado al lado de los mencheviques” según señala Cliff. Un factor importante, que permitió que tomara fuerza dicha concepción, fue que tras el ascenso de la reacción zarista luego de la derrota de 1905, se generaron las condiciones idóneas para lo que Lenin denominaba como “ultraizquierdismo”, concepto que desarrollará más ampliamente en su célebre trabajo “La enfermedad infantil del ultraizquierdismo” de 1920, en alusión al camino propagandístico y autocomplaciente de algunos grupos como los otzovistas, quienes despreciaban la táctica electoral, como una tribuna desde donde desenmascarar al régimen, y mostrar el programa de los revolucionarios

Lenin responde a los boicoteadores otzovistas

Lenin se refiere a algunas sentencias de parte de los militantes otzovistas, quienes justificaron en su momento el boicot a las Dumas de Buligin y de Witte (3), como también el boicot a la participación en la segunda Duma:

“En un período de aguda y creciente reacción, todo eso vuelve a modificarse. El partido no puede realizar una campaña electoral grande y espectacular, no puede obtener una participación digna de él” , manifestaban los otzovistas.

Ante esta aseveración, Lenin en una de sus tantas polémicas contrarresta:

“La peculiaridad del momento es, precisamente, la tentativa (una tentativa fracasada) de la vieja autocracia de resolver los nuevos problemas históricos con la ayuda de la Duma octubrista-centurionegrista. Por eso, la tarea táctica específica de los socialdemócratas es aprovechar esta Duma para sus propios fines, para difundir las ideas de la revolución y el socialismo. Lo esencial no es que esta tarea específica sea particularmente elevada, que abra vastas perspectivas, que equivalga o que por lo menos se aproxime en importancia a las tareas que se plantearon al proletariado, por ejemplo, en el período de 1905-1906. No. Lo esencial es que constituye un aspecto especial de la táctica del momento presente, lo que la diferencia del período pasado y del que está por venir (porque este periodo venidero con seguridad nos traerá tareas específicas más complejas, más elevadas, y más interesantes que la de utilizar la tercera Duma). No podemos hacer frente a la situación actual, no podemos solucionar el conjunto de problemas con que se enfrenta el partido socialdemócrata sin haber solucionado el problema específico del momento, sin haber convertido a la Duma centurionegrista-octubrista (4) en un instrumento para la propaganda socialdemócrata”.

Por último Lenin interpela directamente a los otzovistas señalando:

“Los charlatanes otzovistas, por ejemplo, parlotean –imitando a los bolcheviques- sobre la necesidad de tener en cuenta las experiencias de la revolución. Pero no entienden qué están hablando. No entienden que tener en cuenta la experiencia de la revolución incluye la defensa de los ideales, los objetivos y métodos desde adentro de la Duma. Si no sabemos cómo defender estos ideales, objetivos y métodos desde adentro de la Duma –por intermedio de los obreros miembros de nuestro partido que han podido entrar y entrarán en la Duma- significa que somos incapaces de dar el primer paso hacia el balance político de la experiencia de la revolución (porque aquí, desde luego, no se trata de un resumen teórico de la experiencia en libros e investigaciones). Nuestra tarea no termina de ningún modo con este primer paso."

Parlamentarismo revolucionario, democracia burguesa y lo que no termina de morir

La tarea no fue sencilla para los bolcheviques, los sobresaltos de principios de siglo, y una sociedad vertiginosa como la Rusa, los llevaron a formularse un sinfín de ideas y formas de poder ganar la subjetividad de las masas que se batían entre la desidia del zar, el oportunismo de la burguesía, y la crueldad de las guerras. Sus movimientos audaces para pasar de la legalidad a la clandestinidad y viceversa, fueron acciones recurrentes para desplegar el más amplio radio de influencia sobre grandes sectores de obreros y campesinos golpeados por el atraso y la miseria. La táctica parlamentaria en este sentido, cumplió el rol específico de conquistar una nueva trinchera desde donde batallar ideológicamente en contra de los explotadores y opresores rusos. Al contrario de la concepción liberal del parlamentarismo burgués, el parlamentarismo revolucionarios de los socialdemócratas y bolcheviques rusos, fueron los primeros ensayos en la política e influencia de masas a otra escala, donde la batalla contra el sectarismo y la autocomplacencia de fracciones enquistadas en el seno de la organización, fueron enfrentamientos duros que debió sortear Lenin junto con otros dirigentes y militantes, para superar la marginalidad abstencionista de los pequeños círculos de discusión.

“Flexibilidad táctica e intransigencia ideológica” machacaba Lenin una y otra vez, en contra del conservadurismo de algunos grupos, que preferían crear “escuelas de instructores” –como les nombraba- en vez de dar un salto en la construcción de la organización revolucionaria, permeados con los nuevos acontecimientos que hacían crujir una nueva época. Una reflexión que se aplica con plenitud en la actualidad, donde nuevas franjas de masas despiertan a la acción política, pero mediados por las instituciones de la democracia burguesa, que aún funcionan como una bisagra para la conciencia de millones de trabajadores, mujeres, jóvenes, hacia la construcción de una alternativa revolucionaria para echar abajo este sistema mundial de explotación. Es precisamente, frente a la complejidad de este escenario transicional que atraviesa a cada época, que el teórico y revolucionario Antonio Gramsci -encarcelado por el fascismo italiano de Mussoloni- señaló certeramente que “Lo nuevo no acaba de nacer, y lo viejo no termina de morir”.

(1) Otzovistas del ruso Otzovi (retiracionistas), grupo formado luego de la conferencia del POSDR en Filandia, quienes votaron a favor de boicotear la segunda Duma, y quienes liderados por Aleksander Bogdanov, en conjunto con otros dirigentes brillantes como Lunacharski y Gorki, serán posteriormente expulsados de los bolcheviques en 1907.
(2) Socialist Workers Party (SWP), es una organización centrista del trotskismo, fundada por el teórico marxista Tony Cliff en el contexto antimilitarista vivido en la década de los 70’s. Aún se encuentra presente, con importantes referentes intelectuales como Alex Callinicos y Terry Eagleton.
(3) Aleksander Buligin y Serguei Witte, fueron los ministros de Interior y de Hacienda respectivamente, responsables de la constitución de las Dumas producto del ascenso de revolucionario de 1905.
(4) El centurionegrismo fue una corriente política antisemita, y de apoyo al régimen del Zar Nicolás II, con peso en las Dumas. De ahí que Lenin definiera a las Dumas como centurionegristas.






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