Economía

INFLACIÓN

Lejos del asado: a pesar del acuerdo, los precios de la carne seguirían altísimos

El anuncio oficial sería esta semana. Según las versiones que se conocen se trataría de solo 8 cortes. La baja en los precios no sería significativa.

Lunes 25 de enero | 11:16

La suba sideral en el precio de la carne ya se convirtió en un problema político para el Gobierno nacional. Los altísimos montos que se pagan por cortes de consumo popular dispararon un malestar creciente en la población.

Al mismo tiempo dejaron en evidencia los límites del relato oficial, que habla en nombre de los más vulnerables. En la Argentina, país de gran consumo de carne, acceder a ese producto empezó a ser casi un privilegio. Quedó demostrado el poder que tienen las grandes cadenas alimenticias y los grandes frigoríficos. Poder frente a los cuáles el Estado actúa como cómplice abierto.

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Por estas horas, intentando explicar la suba de precios, el ministro Matías Kulfas (Desarrollo Productivo) apeló a la suba de los precios internacionales.

En ese contexto, el oficialismo avanza en un acuerdo con los empresarios del sector frigorífico. Su objetivo es garantizar una canasta de cortes a un precio menor al actual. Se trata, según la versión gubernamental de retrotraer los precios a noviembre.

Sin embargo, de concretarse, el nuevo acuerdo parece muy pobre en comparación con las necesidades de las amplias mayorías populares.

Según las versiones que se conocen, la canasta que el Gobierno podría alcanzar incluiría entre 8 y 10 cortes nada más. Es decir, apenas una porción de lo que la población consume. Se trataría, esencialmente de aquellos que no se exportan.

En segundo lugar, el acuerdo podría implicar bajas de alrededor de 20 % en el precio de los cortes. Esta cuestión -que todavía no está plenamente confirmada- no alteraría sustancialmente los precios.

A modo de ejemplo, un corte que hoy se cobra a $ 650 bajaría a $ 520. Es decir, seguiría teniendo un precio altísimo.

Por último, los cortes que se incluyan en la canasta solo estarían disponibles en grandes cadenas de supermercados y carnicerías que pertenecen a los frigoríficos con los que se negocia. Es decir, no llegaría a los miles de negocios de barrio que hay en todo el país.

El plan del Gobierno para enfrentarla suba de los precios de la carne se muestra tan endeble como impotente. Esto es el resultado lógico de negarse a atacar los intereses económicos del gran capital de la rama alimenticia. Los "formadores de precios" no son una abstracción sino grandes monopolios que ocupan un lugar de poder en cada rama. Solo afectando sus ganancias se pueden empezar a poner freno a las tendencias inflacionarias.







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