Cultura

ROSARIO

Lectura de poesía y fiesta en apoyo a los trabajadores de Zanon

Cuatro poetas abrieron la noche a pura literatura y luego se realizó una fiesta. Organizado por mujeres de Pan y Rosas de la Zona Oeste de Rosario, todo lo recaudado será destinado al fondo de lucha de Zanon.

Miércoles 14 de diciembre de 2016 | 11:37

PH: Laura Bogado

El viernes 9, en la Casa Cultural Carlos Marx de Rosario (Corrientes 938), se realizó una lectura de poesía llamada “Los versos de la mariposa”, seguida de fiesta en apoyo a los trabajadores de la fábrica recuperada Zanon.

La actividad, organizada hasta en los más mínimos detalles por mujeres de la agrupación Pan y Rosas Zona Oeste (algunas del PTS y otras independientes), congregó a cuatro maravillosas autoras que brindaron versos y prosa poética cargados de potencia, combatividad, amor y lucha: Norma Cabrera, Gabby De Cicco, Nora Buich y Rocío Muñoz (ver reseñas abajo). También, una artista plástica dio la posibilidad de pintar a todos los presentes, implementando un pincel abierto.

Luego estalló una fiesta retro, con las mejores y más entrañables cumbias que llenaron la pista de emociones. Mediando la jornada, un grupo se “autoorganizó” para pasar música de los 80 y lo mejor del pop en la segunda pista de baile. ¡Una fiesta de todos! Atípica, sin patovicas, con bebidas y comidas a precios populares y en solidaridad con otros trabajadores. Una alternativa al entretenimiento copado por empresarios de la noche (o emprendimientos culturales que en cierta medida copian lógicas empresarias). Gente de todas las edades, trabajadores y trabajadoras, estudiantes, poetas, se unieron en una noche de diversión y la alegría, en homenaje a Zanon y para despedir un año cargado de luchas de las mujeres.

A continuación, una reseña de la lectura y de cada una de las autoras que participaron de la jornada.

Relatos inquietantes

Abrió la lectura Norma Cabrera, escritora y docente de la ciudad de Santa Fe, cofundadora del colectivo artístico Andamio Contigüo, en el que se desempeñó como dramaturga, actriz, diseñadora multimedia y/o directora escénica en numerosos montajes. Norma compartió sus “Tres estudios para un retrato de Paul Vater”, un relato poético inquietante, donde perros, humanos y países se entremezclan en un climax permanente de pasiones (claras y oscuras) y sangre.

Con una voz proveniente del teatro, el público pudo oír cosas como ésta: “Mamá no volvió a hablar, una perra no volvió a ver, otra nunca más corrió en círculos y la última cayó por última vez. Mamá no saltó. No usaba bastón. No tenía la cabeza rota. No era calva como los acantilados de los hombres de Dover. No hay mujeres en ese pueblo, no había machos entre las perras. Pero yo estuve ahí, siempre, y no era doberman”.

Yo soy lo otro

Le siguió en la palabra Gabby De Cicco, poeta de la ciudad de Rosario, que también incursionó en el ensayo, el periodismo, la traducción, la fotografía y los blogs. Como disidente de género y feminista, su motto es "lo personal/poético es político", y así lo hizo saber a los presentes compartiendo algunos versos se su sexto y último poemario, “La tierra de los mil caballos”, un libro estremecedor, como una caricia después del dolor, donde entre otras cosas se dice que: Yo soy lo otro que se te escapa, cada fucking día. / Yo soy lo que te apela y contradice. Yo soy lo otro, / lo inabarcable. Lo indecible. / Soy en mí lo que soy en vos/ que sos eso que no podés ni siquiera nombrar.

Los presentes también tuvieron la oportunidad de escuchar poemas inéditos de Gabby, quién, además, recordó que allá por el año en el que se fundaba Pan y Rosas en la ciudad de Rosario ella estuvo dando cursos de surrealismo en la Casa Cultural Carlos Marx. “Es bueno volver”, dijo.

Las manos ajadas

La tercera poeta de la noche fue Nora Buich, profesora de Lengua y Literatura en la escuela técnica de Astilleros Río Santiago, en Ensenada y militante de la agrupación Pan y Rosas y de la agrupación Marrón de estatales, ambas impulsadas por el PTS. Escribe en La Izquierda Diario, en su columna “De diccionarios, acepciones, etimologías e ideologías”.

Nora inició su lectura explicando cómo a pesar de escribir desde los 8 años, recién a los 49 se decidió a publicar, porque “las mujeres muchas veces tardamos en asumir nuestra propia voz”. Desde esta apertura, leyó poemas de su primer libro, llamado “Afirmación de Si”, un libro cuya recaudación también se destina al fondo de lucha de Zanón. Así, se ganó el corazón de los presentes con versos escritos desde la valentía, sin panfleto, a pura piel, desde su experiencia como trabajadora y “poeta en la fábrica”, en esa fábrica impresionante que es el Astillero Río Santiago con su enorme tradición, pero que trasciende las fronteras de Ensenada, Beriso y La Plata para convertirse en la voz de una clase entera, laboriosa y explotada, y en particular de aquellas que son doblemente oprimidas dentro de esa clase: las mujeres. Con homenajes a Bertolt Bretch y Trotsky, los versos de Nora, entre otras cosas, apuntaron: Siempre pienso/ en la belleza de las manos ajadas / de los ojos gastados / de las espaldas dolidas / de los hombres y las mujeres / que han hecho las cosas bellas del mundo / pero nunca pudieron disfrutarlas.

Parkinson editorial

La lectura fue cerrada por Rocío Muñoz Vergara, nacida en Sevilla y nacionalizada “rosarina” a fuerza de una aventura que empezó con una joven no vidente, Licenciada en Filología Hispánica y profesora de Literatura, que se lanzó a cruzar el Atlántico. Primero radicada en Buenos Aires, terminó por hacer de Rosario su hogar, su familia, sus amistades y también el lugar de una militancia abocada a hacer del arte un bien para el disfrute de todos, como desde hace dos años lleva adelante, organizando con otros tres autores uno de los principales ciclos literarios de la ciudad, “A Cuatro Voces”.

Codirige junto a Maia Morosano la editorial Espiral Calipso, en la que ha publicado un libro de cuentos: Pedacitos del otro lado (2008), y un poemario: Tacuarita (2009). En 2017 publicará su nuevo poemario, Lengua de serpiente.

Rocío brindó a los presentes, entre otras cosas, un homenaje a una Rosario concupiscente, una Frankesteina de sí misma y una propuesta escandalosa: “fundar una editorial con grandes libros escritos a mano, / a una mano que tiemble / Se llamará Parkinson la editorial. / Los enfermos de Parkinson serán sus amanuenses. / Reescribiremos el Quijote a parkinson / Y será más Quijote que nunca.”

Cerró su presentación con un poema dedicado a su abuelo, un militante trotskista allá por los años de la revolución y la guerra civil española, que decidió convertirse en vino (no vaya a ser Cristo el único) luego de su muerte. Desde esta postura poética, Rocío saludó a los militantes de la izquierda presentes en el evento diciendo que “yo soy peronista, pero con el trotskismo, mi respeto eterno”








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