Política

HASTA EL SOCIALISMO SIEMPRE!

Laurita Rimedio, Ezequiel Castro: militantes revolucionarios, militantes de la vida

Quiero ponerme a escribir y no puedo. Pareciera que la palabra careciera de significado y solo nos queda morder el polvo de la tristeza. Se nos fueron Laurita y Ezequiel y Fede la está peleando y todos hacemos fuerza para que le gane esta pulseada a la muerte, estúpida, maldita y prepotente.

Martes 6 de junio | Edición del día

Jóvenes militantes que hicieron suya la causa de la clase obrera y el socialismo, de la emancipación de la humanidad en una sociedad de hombres y mujeres libres e iguales, donde no existan explotadores ni explotados. Jóvenes generosos que se entregaron de lleno a la militancia revolucionaria, a la construcción del partido de los esclavos insurrectos, digna descendencia de Espartaco.

Me encantaría hablar de Laurita, a quien trate poco, pero siempre llevaba entre los dientes una sonrisa hermosa de regalo. Otros camaradas podrán contar mejor quien fue ella. Yo solo me siento en condiciones de balbucear sobre Ezequiel, porque además de camarada era mi amigo. Nos conocimos en La Plata en el 2010 y desde entonces entro en mis afectos siempre con una sonrisa de regalo, mostrándote el corazón cuando las cosas le dolían.

El gordo, como le decíamos, era así, pura alegría y humanidad. Sentía una pasión revolucionaria enorme en todos los órdenes de la vida. Era un cuerpo lanzado a la aventura de la existencia. Su eterno latiguillo, cada vez que le preguntabas como andaba, era “estoy en la cresta de la ola” y ahora entiendo que verdaderamente era así, porque para su subjetividad todo se debía vivir con una experiencia singular. Le gustaba mamar de la cultura de aquellos lugares que visitaba con una mochila al hombro y la chispa de quien va a descubrir un mundo nuevo. El gordo era a veces un tipo difícil y su voracidad por la vida lo hacía caminar por la cornisa, pero sabía reponerse y resolver las contradicciones que se le presentaban sacando conclusiones para seguir adelante.

Al igual que lo era Laurita, y lo es Fede, era un militante de fierro. Un soldado del trotskismo. Así encaraba sus actividades. Así se plantaba en su militancia cotidiana.

Era un convencido de la causa y las banderas de la Cuarta Internacional. Como buen militante bolchevique, no aceptaba que las cosas no se podían y era en ese sentido un entusiasta de la voluntad revolucionaria sin caer en el voluntarismo. Pero además era un tipo muy inteligente y curioso. A veces era un poco rígido en sus conceptos, pero pensante. Le gustaba estudiar, hacía muy poco tiempo se había recibido de sociólogo. Se preocupaba por formarse como marxista y formar a quienes lo rodeaban. Como luchador, fue parte de la recuperación del SUTEBA-Ensenada por la lista Multicolor y en las últimas elecciones, había sido electo como parte de la Comisión Directiva. Le gustaba la docencia, sentía empatía por los pibes con los que trabajaba y se preocupaba por brindarles herramientas para que pudieran salir adelante.

Gordo Eze, querido amigo, con Julian, quien hoy te llora con desgarro, te vamos a extrañar enormemente. El mundo se nos hace más triste sin tu presencia. El ritual de nuestros asados y las interminables charlas sin red, los paseos por La Plata, el gusto por mirar el horizonte a través del rio, nos va a quedar en lo más hondo de nuestro recuerdo. Pero te juramos, y me atrevo a tomar la palabra por Julian, que vamos a recoger tus banderas y seguir en la apasionante lucha por cambiar el mundo y hacer que la vida sea una experiencia maravillosa que merezca ser experimentada.

Perdón pero siento que estas palabras son un garabato sinsentido, un ejercicio para sacarme de encima la tristeza que no le hace honor ni a vos ni a Laurita, militantes revolucionarios, militantes de la vida, por siempre presentes.








Temas relacionados

Laura Rimedio y Ezequiel Castro   /    Laura Rimedio   /    Ezequiel Castro   /    Suteba Ensenada   /    Suteba   /    Suteba La Plata   /    PTS   /    Política

Comentarios

DEJAR COMENTARIO