PTS LA PLATA

Lau y Eze no se fueron, vivirán por siempre en nuestra lucha

De repente un viento frió golpea en el pecho y cala en los más profundo de nuestro ser. De un plumazo se nos van dos jóvenes camaradas.

Martes 6 de junio | Edición del día

Sólo durmiendo la muerte, cobarde y absurda, les podría haber arrebatado eso tan preciado que tenían. Porque de otra manera no se hubiera atrevido.

Lau y Eze eran de la camada post Zanon y Brukman. Por esos años, ante la miseria y la crisis, el “que se vayan todos” y la sentencia de muerte de la clase obrera, se aferraron a las ideas del trotskismo por una perspectiva diferente.

Son, como somos varios compañeros y compañeras que dimos un salto a la militancia por esos años, dignos hijos del 2001. Forjados por la lucha de aparición con vida de Jorge julio Lopez y la de los obreros de Mafissa. Donde la regional La Plata del PTS tuvo un rol destacado y ellos fueron parte activa en esos acontecimientos.

Esa clase de camaradas eran. De los que se encienden en las difíciles, en esos momentos donde militar bajo las banderas del trostkismo es contra la corriente.

Y así encendieron a muchos otros compañeros y compañeras que empezaron a militar en la facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata y fundaron la agrupación Tesis XI.

Ambos militantes de tiempo completo, abnegados como pocos. De esos que se nota que disfrutan plenamente vivir la vida que eligieron. De los optimistas que miran el mundo sin velos con el afán de cambiar de raíz las injusticias.

No sin contradicciones ni flaquezas (como buenos seres humanos que eran), pero entregados por completo a la construcción del partido de los esclavos insurrectos y a la lucha concreta por esa revolución soñada con los ojos abiertos.

Quedan miles de recuerdos compartidos, de peleas dadas y de sueños truncos. Un enorme orgullo por la calidad de personas y militantes que fueron. La cantidad de saludos fraternales recibidos son una demostración de ello. Con el correr de las horas se agiganta su figura y se dimensiona su talla de imprescindibles.

Nos costará un tiempo asimilar su partida, mas su ausencia quedará como cicatriz marcada a fuego. Pasarán el dolor, la tristeza y la bronca de perder semejantes vidas por causas que sólo esta maquinaria salvaje puede generar.

Transformaremos el odio en el combustible necesario para organizar a miles y miles de trabajadores y trabajadoras para arrancarle a este sistema nuevos triunfos para nuestra clase. Y en nuestras banderas estarán sus nombres.

En estos días los homenajearemos a ambos como se lo merecen y ahí haremos un pacto con ellos en nombre de ese gran sueño revolucionario que anhelaban. Como Leo Norniella, como Mariano Ferreyra, como todos nuestros mártires que se fueron pero vivirán por siempre en nuestras luchas.

¡Hasta el socialismo siempre compañeros!

¡Fuerza Fede!








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